revista de cultura # 51
fortaleza, são paulo - maio/junho de 2006

artista convidado: raúl vázquez






 

Raúl Vázquez: su mística

Pedro Correa Vásquez

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Raúl VázquezLos diversos caminos que se presentan al artista para incursionar en los secretos inéditos del Arte, no siempre son escogidos según el gusto personal del creador. Muchas veces, cuando estamos en presencia de una obra perdurable, es dicho camino el que se impone al artista, de tal suerte que ya no podrá abandonarlo fácilmente ni mucho menos tener una conciencia clara sobre la búsqueda. Apenas si hoy podríamos dudarlo: el Arte llama a sus cultores y como elegidos que son, tienen la obligación profunda de revelar sus secretos más guardados. En ese sentido, el Arte es participación y también invitación para adentrarnos en mundos apenas sospechados.

Nuestra realidad nativa, en el caso de Panamá, nos ha brindado creadores altamente logrados, mas nunca, a mi modo de ver las cosas, hemos contado con un artista que invoque lo sibilino de manera tan constante. Hablamos de Raúl Vásquez Sáez y de su mundo pictórico.

Enamorado de los colores "térreos", el artistas plasma una realidad interna, siempre motivada por móviles que conserva su conciencia mítica.

Raúl VázquezHasta el acto más intrascendente de la biografía humana, cobra importancia en la medida en que constituye el substrato de una historia personal e irrepetible: la vida del artista. Los ojos de la niñez han grabado para siempre en la conciencia una forma de ver el mundo y el pintor conserva dicha imagen de manera intacta. La economía de recursos "argumentales" que el lienzo nos muestra habla de la simplicidad de un mundo ya pasado y, además, de una concepción individual del artista: no es más complicado un Arte saturado de elementos ornamentales. La verdadera complicación ("la modesta y secreta complejidad", nos dice Borges) proviene no de una actitud racional, sino de una manera "oscura" de ver el mundo, la cual, en términos generales, proviene de una cosmovisión nublada por la concepción que del mundo el artista tiene. En tal sentido, los títulos son reveladores: fetiches de mi niñez, bruja madre de las vacas...

El camino que ha escogido a Raúl Vásquez para que sea pintor, lo obliga a expresarse con ese distanciamiento que sólo el mito puede lograr: muy distante de nosotros, siempre está presente, por cuanto que el mito subyace en la conciencia folklórica del espectador y cobra la vigencia necesaria en ese momento instantáneo y mágico de la invocación. El fenómeno (también oscuro) mencionado es posible gracias a cierto "ritual ambiguo" (título de un cuadro del pintor) que nos liga, en un mismo plano, cruzando tiempo y espacio, casando la imaginación primigenia con la enajenación actual, el pasado que es vivo recuerdo con el presente que se impone de manera incuestionable. Así, pues, en un mismo lienzo, observamos una bicicleta (que es, según el pintor, un "fetiche de niñez") con caballos heridos por lanzas que suelta un "arquero ancestral". Los caballos nos transportan a la hora de Altamira, cuando quizá el Arte cumplió una función mucho más práctica y logran, con ello, lanzar la diagonal que une al presente mediato (recuerdo de la niñez) con los valores estéticos primarios.

Raúl VázquezHay -insistimos- superposición de planos. Pero también hay una manera muy sutil de negar el tiempo y de colocarnos en un espacio que nos libera de la atadura temporal y nos hace libres en el vasto Universo. La bicicleta habla de nuestra época y los caballos hablan de otras épocas y el artista logra que nuestra conciencia descubra que el tiempo no pasa, sino que somos nosotros los que "inventamos" los cambios con la ciega seguridad de que estamos logrando el "progreso". Esa yuxtaposición temporal de épocas que en apariencia son distintas, subraya una idea central de artista: el Arte plasma lo cotidiano y lo transforma en "materia perdurable". El Arte es la mutación alquímica que sufre un objeto trillado en materia inmortal. El elemento alquímico mencionado no podría ser más exacto, hay, en sentido liberal, transmutación de tiempo, procedimiento soñado por los cultores de la oscura Ciencia y logrado hoy por un pintor que propone una nueva lectura del mapa vital.

Un dibujo sencillo del artista podría lustrarnos no sólo la yuxtaposición nombrada, sino también la vigencia del elemento cotidiano en la obra de Raúl Vásquez.

Un personaje en primer plano del dibujo tiene un solo brazo extendido. Se trata de un arquero. El personaje está suspendido en el espacio y no hay ley gravitacional que lo haga caer. Arriba, muy discreto, un sol se enrolla y es capaz, sin duda, de lanzar la señal del rito esperado.

Raúl VázquezAbajo, debajo de los pies guindantes del personaje casi en cruz, pero sin un brazo, cuatro parejas de armadillos copulan y unas flechas direccionales apuntan hacia la terminación del vientre del personaje de primer plano, donde radica, sin duda, su órgano reproductor. Si tuviéramos que titular el dibujo, no dudaríamos en llamarlo Ministerio de la pasión. La pasión de un redentor que hoy, en un mundo de incrédulos, carece de un brazo, pero posee la suficiente capacidad de "convocación". La pasión entendida en su doble acepción: el sacrificio de un Hombre para donarnos la salvación eterna y el amor que provoca la cópula, mostrada, en este caso, por el apareamiento de los armadillos.

La Pasión del Hijo de Dios es la muerte, y es, también la vida. De la cópula de los armadillos, el mundo continuará su curso.

Lo cotidiano expresado está en el consuetudinario acto de aparearse de los animales. La yuxtaposición temporal surge de la utilización del mito cristiano y de su aplicación de la realidad común. En un cuadro, con elementos anecdóticos tan simples, se logra la complejidad profunda que motiva una fuerza motora que escapa al elemento consciente.

Todos los elementos míticos de la obra de Raúl Vásquez proceden, sin duda, de su conciencia infantil. Y los elementos ancestrales obvios que el artista muestra (la tumba de un aborigen americano, por ejemplo) son sólo el pretexto para un texto que propone una realidad polisémica apenas calculable.

Raúl Vásquez es un arqueólogo del color. Pero su arqueología va más allá de nuestro pasado ancestral amerindio. El universo mítico de la obra del artista liga el tiempo que nos toca vivir con todos los tiempos y logra que universalicemos nuestra estadía y que superemos los falsos regionalismos.

Raúl Vázquez

El valor universal del mito radica, precisamente, en su temporalidad. Cambiarán los nombres de los mitos, cambiarán sus presentaciones sociales, pero, en esencia, siempre es inmutable. No olvidemos que se trata de una máscara que simula otra máscara y detrás de dicha simulación todavía no tendremos la seguridad de encontramos con un rostro verdadero.

Hay artistas que superan -porque borran- el peso agobiante del único tiempo.

Pedro Correa Vásquez (Panamá, 1955-1995). Poeta, ensayista, crítico literario y promotor cultural. Fue profesor titular de Lengua y Literatura Española en la Universidad de Panamá. Premio Nacional de Literatura, Sección Poesía. Página ilustrada com obras do artista Raúl Vázquez (Panamá).

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