Clique aqui para conhecer o maior site de Poesias da Internet !!!

banda

hispânica

Banda Hispânica (collage, Floriano Martins)

Jorge Gaitán Durán

Collage, Floriano Martins

 

Jorge Gaitán Durán: palabra en situación

Jaime García Maffla

"Todo empezó con Mito". La expresión no es textual, pero es de Gabriel García Márquez, aludiendo a la cultura contemporánea colombiana. ¿Y qué fue Mito, quién hizo posible su presencia y su irradiación? Un nombre surge, delineador de un horizonte en las letras y de un espíritu: Jorge Gaitán Durán, autor de los libros de poesía Amantes y Si mañana despierto, del ensayo El modernizador.

JORGE GAITÁN DURÁN nació en Pamplona, el 12 de febrero de 1925, murió en las Antillas Francesas, el 22 de junio de 1962. Hijo de Emilio Gaitán Martín y Delina Durán Durán, se graduó, en 1947, como abogado en la Universidad Javeriana cuando ya había publicado sus dos primeros libros de poesía: Insistencia en la tristeza (1946) y Presencia del hombre (1947. En 1950 viajó a Europa. Permaneció allí hasta 1954; de su estadía es la primera parte de Diario (1950-1953), y de los poemarios Asombro (1951) y Libertinaje; allí se casó con Dina Moscovicci y tuvo, en 1952, una hija, Paula. Fundó la Editorial Antares y enseñó en la Universidad Nacional; en mayo de 1955 apareció la revista MITO que renovó el panorama intelectual colombiano, punto para comprender la modernidad estética del país, publicación bimestral; durante sus siete años, aparecieron autores entonces desconocidos como Paz, Aleixandre, Cortázar, Jorge Guillén y Fuentes; se tradujeron Sartre, Lukacs, Heidegger, Husserl; allí se publicó El Coronel no tiene quien le escriba de García Márquez. En 1959 viajó a España y escribió la segunda parte de Diario (1959-1960); luego publicó Amantes y en 1961 Si mañana despierto y Los hampones. En el año de su muerte editó dos cuentos. libertino, o de un espléndido Diario. Poeta y ensayista, agitador cultural e incitador, que trajo (él con su generación, los nacidos alrededor de 1920) a Colombia los motivos del siglo XX en el terreno intelectual, pero también una postura vital, de avidez y de urgencia de intensidad. Vida, obra y labor, pues, las suyas, que se superponen para dibujar uno de los momentos más claros del espíritu en la historia de Colombia. Una vez dijo: "Todo edificio estético descansa sobre un proyecto ético. Las fallas en la conducta vital corrompen las posibilidades de la conducta creativa".

Mito fue una revista que, al abrirse, en su primera entrega, enunciaba "Las palabras están en situación", y que hizo posible nuestra más viva vanguardia, en comunicación con los movimientos europeos de su tiempo. El término vanguardia viene de otro: "modernidad", quintaesencia y herencia de la más profunda tradición simbolista. Son necesarias otras palabras suyas: "la tragedia del hombre colombiano ha tocado al intelectual y lo ha obligado a inclinarse sobre los más vivos problemas de nuestro tiempo. A través de nuestro drama nacional, hemos debido atender el gran drama del mundo". Como intelectual, Gaitán Durán fundió a la vez el diálogo del instante con la historia y la actividad literaria con el pulso del tiempo.

Su trabajo e ideario naturalizaron para nosotros los problemas y el lenguaje contemporáneos, en todos los terrenos: arte, poesía, crítica, ciencia, literatura, sociología, historia y filosofía, porque nunca nadie antes que él tuvo entre sus manos el destello de la actualidad. En manos de Jorge Gaitán Durán y de Hernando Valencia Goelkel, la revista Mito -1955-1962- fue nuestra entrada al signo de los tiempos, al quehacer de una época desgarrada, cifra que Gaitán Durán llevó a su obra creadora como a su pensamiento. Y unió para nosotros los puntos cardinales: el sur de Argentina y el oriente de China, México y Francia, Inglaterra y España, pero también la rebelión y el cine, el vacío y el erotismo, el viaje y la muerte, lo efímero y lo absoluto.

Habría que hablar de Jorge Gaitán Durán como de la lucidez de la pasión, que se ha hecho herida y visión; coetaneidad real con el mundo, duelo de la mirada para que el país intelectual abriera sus ojos a un imperativo de humanidad y de autenticidad. Y si habló de lo pasado y de lo extranjero fue bajo la exigencia de una apropiación, de una evolución intelectual y vital de la cual -europea e hispanoamericana- se había apartado Colombia, a espaldas del signo de la modernidad: Heidegger, Marx, Camus, Durrell, Pizarnik, Freud, Breton, Borges, Bataille, Sade, Cernuda o Paz, se aunaban gracias a Gaitán Durán en una visión nueva con lo que era colombiano. Su apuesta fue a la vez crítica y poética, como su obra fue diálogo con el fluir universal, afirmación de la cifra del tiempo e iniciación, tanto de una europeización real como de una auténtica hispanidad. Para nosotros, por figuras como la suya, el siglo XIX quedaba, al fin, atrás.

retorno ao portal da banda hispânica