poemas
CELOS
Corroen por dentro, destrozan, aniquilan
solo con albergarlos en el pensamiento.
Avanza la tristeza y se cuela muy hondo.
Atizan, sangras herida por azote brutal.
Y no tienen fundamento, solo se sienten.
Llora el alma de rabia lágrimas negras;
apretado el corazón ahoga la respiración
trozando lentamente todo soplo de vida
y late aún inconciente la fibra más dura.
Y no tienen fundamento, solo se sienten.
Desconfianza atroz que no deja vivir;
sombras en cada rincón, en cada dobles.
Sufres ante el más cruel de los verdugos
condenada a la guillotina de tu guardián.
Y no tienen fundamento, solo se sienten.
NECESIDAD
Los prados de tus ojos me arrastran a ti
y al encontrarme así, desnuda ante ellos,
borro los nubarrones que anidan mi alma.
Al borde de la naturaleza la paz rodea
mi corazón lleno de frescas cicatrices.
Más, no estás cuando en tu lejanía siento.
Los ríos de tus manos gruesas y cálidas
me avientan de todo mal y toda pena.
Quiero estar en tus campiñas verdes,
pero no puedo llegar aún, ¡estoy descalza!
¡Qué pena!, no son mis pasos que se alejan,
son tus campos los que huyen temerosos.
Más, no estás cuando en tu lejanía siento.
Aunque te alejes, te veo, así lucho,
así mi barca ha de zarpar a tus mares;
ha de llegar a las arenas de tus islas.
Allí he de recibir tu fruto aún silvestre,
he de encontrar tus árboles y tu canto,
En ellos aliviaré al fin mi triste llanto.
Más, no estás cuando en tu lejanía siento. |