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SUSANA THÉNON: LA DAMA DE
COMARCAS IMPOSIBLES Y CLAROSCUROS
Emilce Strucchi
El lenguaje no se emputece ni se refina ni se alambica ni se
simplifica.
Es todas esas cosas desde siempre.
Susana Thénon
En
la danza se roza apenas un espacio continuamente perdido (cuyo
intento fallido de posesión podría ser, por ejemplo, una
fotografía de la bailarina Iris Scaccheri interpretando
Carmina Burana en
Bonn),
así como en la música apenas se capta un lapso de tiempo del
silencio perpetuo interrumpido; y todo eso y más en la poética
de Susana Thénon: un ritmo vertiginosamente conciente de sí y de
sus múltiples tonalidades, la búsqueda permanente del espacio y
el tiempo que (siempre presentes en su imposibilidad) son
testigos que soportan lo fugaz, que sostienen la permanente
pérdida del yo que es cuerpo. Así es como la muerte se presenta
en su obra, tanto como en la vida: convocada para conjurar y a
la vez dar cuenta de esa misma muerte; la propia, la de todos.
Es al menos probable que no otra haya sido la exploración
también en la fotografía de Thénon-en particular en las fotos
que tomara a la bailarina mencionada-, cuya más intensa
producción coincide aproximadamente con el período en que no
aparecen poemas inéditos fechados por ella. En La morada
imposible, Susana Thénon, Edición a cargo de Ana M.
Barrenechea y María Negroni (Tomo 2. 1ª Edición. Buenos Aires.
Corregidor, 2004), se hace referencia a que Susana dejó muchos
poemas sin editar, si bien entre 1967 y 1981 no se registran
poemas inéditos. Una de las hipótesis que plantean Barrenechea y
Negroni es que en este periodo la artista estuvo muy dedicada a
su intensa y exitosa carrera como fotógrafa (aunque también
podría ser que poemas escritos en esa etapa estén incluidos en
sus libros publicados, o bien que se encuentren entre los
inéditos y sin fechar).
En su análisis de la obra de la poeta, María Negroni se refirió
a los poemas de Susana Thénon como “artefactos dispuestos”
[…]
“a combatirse a sí mismos”. También afirmó que en ellos “hay que
ir hasta ese borde filoso del lenguaje, saturado de ritmos
irresueltos”. (1) No es difícil reconocer que en ese combate,
los ritmos y sonidos son testimonio de la trampa de silencio que
siempre nos tiende el lenguaje; asimismo, en su poética también
hay una insistencia en la búsqueda de lugares, lugares
inalcanzables: un lenguaje cuya insuficiencia se plasmará en su
ruptura.
Mucho de lo anterior ya se prefigura en Edad sin tregua
(1958), donde nos dice: “Los aledaños /vigilan /con gris
desconfianza /mi paseo /de todas las horas.” o “en los aledaños
/es más triste todo, /el llanto /y el beso…” y también “Después
de abandonar las catedrales, /el diapasón febril de las
tabernas, /llegué al confín, a la frontera inalcanzada.” Su
exploración de nuevas formas como una manera de asir el límite,
también se insinúa en este poemario: “Cafetín. /Tin. /La copa
/del frío, /la mano, /susurro, /silencio.”
Si bien la poeta nos lo preanuncia en sus primeras obras,
Edad sin tregua, Habitante de la nada (1959), y De
lugares extraños (1967), es en distancias (1984) y en
Ova completa (1987) donde se consuma, al decir de Mariana
Di Ció, la máxima disgregación del sujeto poético. (2) Por otra
parte y sin entrar en detalles mayores, no hay que obviar que
estos libros se editan en los primeros años de la democracia
argentina, donde lo roto, lo destruido y muerto y callado, es el
signo por excelencia. Ella también escribe sobre estos temas
llamados sociales, con una ironía por demás dolorosa, y en el
poema PUNTO FINAL (TANGO CON VECTOR CRÍTICO), en Ova
Completa, por ejemplo, nos dice: “ ´la picana en el
ropero/todavía está colgada /nadie en ella amputa nada /ni hace
sus voltios vibrar` / ¡ESO ES DECLAMACIÓN! ”
Llega el momento de aclarar que algunos de los poemas elegidos
(tanto para ilustrar el desarrollo de la poética de Thénon como
los distintos conceptos que señalo, muchos de ellos en
concordancia con la posición de Barrenechea y Negroni), se
transcribirán completos. Esto se debe, precisamente, a la
importancia del manejo del espacio en muchos casos. En fin, la
referencia a extensiones, geometrías y lugares es clave en la
obra de Susana Thénon, y esa temática es tan significativa como
la diagramación de los poemas. Por ejemplo, en Habitante de
la nada (1959) leemos:
UNO
Decirte
que soy 1 más
dentro del NO mundo.
Decirte
idiomas con espinas bajo las uñas.
Decirte
nada
para tu algo casi nada.
En cambio en distancias (1984):
25
no se dice no
se dice no decir
nada
esta noche (nada)
la gangrena en el patio
En sus cartas a Renata Treitel, poeta y traductora
norteamericana, en 1983 Thénon afirma: “Lo que hace Oliverio
Girondo con las palabras yo estoy haciéndolo con la sintaxis. Yo
estoy estirando el lenguaje, rompiéndolo, llevando al máximo
todas las posibilidades que puede ofrecerme el Español aún con
incoherencias y estoy reflejando un estado de cosas al mismo
tiempo” […].
(3) Así queda verificada esta afirmación en el poemario citado
en el párrafo anterior (distancias), y aquí nuevamente:
31
ya ya
u no u
mano umano
por aquí
primera puerta
a la derecha por favor
tire empuje
no está se fue no
tan a la derecha por favooorr
o se equivocará de
VOOORR
sucar neoliva
¿sí?
tanle jos que ¿sí por favor?
su car neallá doblando la escalera
¿sí?
tarde ya yago no se encuentra
¿ve? no está
quería
sumitad infier vuelva mañana no
más u no ya
¿sí?
NADAH
Refiriéndose a distancias, su autora admite que
los poemas están vinculados con la disociación y la soledad,
“con la caducidad trágica y tierna del lenguaje”, tema que desde
entonces y hasta el final se manifestará de cuerpo presente y
constante. Si pensamos la disociación como el mecanismo que
mantiene aislados, sin integración, el pensar y el sentir, es
lógica la ruptura: o sea, en el nivel de la acción=lenguaje
las palabras se desarman o al menos se perciben desarmadas.
En Ova completa (1987) estalla y se condensa al
mismo tiempo su extravío en ese lugar inhallable que impone
ritmos fragmentarios y estructuras quebradas, cacofonías y
repeticiones, parodia y sátira despiadadas hasta el desgarro; en
definitiva, el rompimiento (que atestigua nuestra humana
tragedia) del lenguaje. Éste, cuya sintaxis resulta insuficiente
para iluminar significados, constituye en distancias y en
Ova Completa, la escenificación más acabada de la
imposible meta de la significación, conciencia que desde las
últimas décadas del siglo pasado se sigue admitiendo en escalada
creciente.
En esa dirección, ella misma definió su escritura-en una carta
fechada en 1984, cuando distancias ya estaba por editarse
y seguía trabajando su Ova Completa-como “sigilosa”, en
su doble acepción: callada tanto como sellada. Leemos en esta
última obra, por ejemplo:
SECUENCIA OCCIDENTAL HORROROSA ROUND 15
CON
FINAL CHINO ECUÁNIME
un nacer significa desear todo ah
sí
y fastidiar y fastidiar
fácil
word games
un crecer significa desear
mucho tampón de voces tales
y fastidiarse y
fastidiar mimpide
tra
madurar significa desear algo
gar
y fastidiar por no obtenerlo
más fácil que no hacer
viejecer significa desear poco o
hacer nada
y fastidiar cada vez más
como el tío de dios
y molil significa deseal nada
como el tío de dios
y fastidial cada ve meno
que no hizo nada
volar delalf abeto
me
ahogo
Se puede sintetizar buena parte de lo anterior citando el
prólogo I de La morada imposible, donde María Negroni nos
dice de la poeta: […] “pareciera afirmar” […] que “en las
palabras canta siempre el orden de la muerte”, al tiempo que
plantea su concepción “del mundo-como-enigma y del
lenguaje-como-ceguera”. Ese lenguaje contradictorio de Thénon no
hace más que aprehender, vivenciar y traducir el mundo
contradictorio, con simultaneidad enloquecedora de opuestos,
despedazamientos y reconstrucciones repentinas.
Muy reveladoras sobre la obra de la poeta, y también muestra
parcial de su personalidad, son las cartas dirigidas a Ana María
Barrenechea y a Renata Treitel (quien tradujo distancias
al inglés), en las que cuenta que luego de escribir por
“inspiración compulsiva”, hacía un trabajo intensísimo durante
el cual sacrificaba, entre otras cosas, muchos versos: […]
“todo (una letra, una terminación, un singular, una
concordancia, la juntura de expresiones que a fuerza de nítidas
caen en la ambigüedad absoluta) tiene inmensa importancia. Estoy
logrando una multiplicidad de discurso diferente” […].
O bien manifiesta que sus transgresiones gramaticales y
sintácticas tenían la firme voluntad de reconstruir o
des-construir una suerte de pensamiento pre-verbal, anterior al
estado verbal; claro que: “para destruir algo es necesario que
ese algo esté allí”, afirmó Thénon. Es decir que realizaba un
gran trabajo previo de elaboración tanto gramatical como
sintáctica; lo que resulta a todas luces indudable al leerla,
tarea gozosa donde nos sorprende con sus piruetas de caídas
abruptas, donde todo puede suceder y coexistir, y a su vez, nada
es azaroso: ni el uso de los paréntesis, ni la letra cursiva, ni
el espacio entre palabras. Y aunque nada es casual, cumple con
esa regla de oro de la gran poesía: se percibe con una
naturalidad y una fluencia tal que uno puede imaginar que está
leyendo la “primera versión”, la inicial y original escritura.
De la vida personal de Thénon hay casi ningún dato, salvo la
referencia a su padre (prestigioso psiquiatra), la amistad que
la unía a Barrenechea, distintos comentarios sobre su labor
universitaria. Por otra parte, los poemas reunidos en La
morada imposible (tanto editados como inéditos), su trabajo
como fotógrafa, sus ensayos, la traducción de Rainer María Rilke
y la ilustración fotográfica de muchos de sus poemas; en
definitiva, sus múltiples formas de expresarse, sus obras en los
diferentes “terrenos”, nos hablan de una férrea voluntad de
búsqueda, nos muestran a una artista que trabajó con gran
intensidad, encontrándose fatalmente con los márgenes: “y en los
aledaños/ hemos/ anclado”, finaliza Edad sin tregua. A lo
largo de su recorrido no siempre fue aceptada, como tantas veces
ocurre. “Además, al final sí te entienden, aunque no
necesariamente te acepten. […]
¿Por qué, entonces, mutilar la única ilusión de libertad que
tenemos? Me refiero a los lenguajes (a todos ellos)”, escribió
en otra de sus cartas.
Mucho de su personalidad inconformista e irónica-libre hasta el
dolor de su conciencia de esa libertad y su límite, que le
permite también contradecirse “cuando me dé la gana”-, nos llega
tanto en su obra poética como en sus afirmaciones sobre la
poesía: su decir y su escritura llevan el sello de lo genuino.
Así también lo llevan algunos pacientes que en los bordes de la
locura ¿o la cordura?, dicen y actúan con un lenguaje extrañado
y una conducta también extrañada, buscando alguna palabra o acto
para significar, al menos, el dolor de la limitación;
inventando, creando mundos que presten algún sentido aunque sea
provisorio a la experiencia incomprensible del dolor. Así, en el
último poema-LIBRETOS- de Ova Completa la poeta nos dice:
“mirá lo que hay en el cielo /no veo nada /mirá lo que hay en el
suelo /no veo nada /mirá lo que hay en el agua en el fuego /no
veo nada”; para terminar el mismo en su parte III, y con ello su
último poemario editado:
de este Árbol
no elijas…. .. …. . no hay historia
seguí el lib ….
picoteá de lo otro
vagina .ndeleble parí muertos
que construyan
No es posible encasillar a Susana Thénon más allá de reconocer
su histórica pertenencia a la generación del 60, cierta cercanía
con Alejandra Pizarnik, y una herencia fuerte de Oliverio
Girondo. En la República Argentina, cuna de grandes poetas,
injustamente se han visto opacadas la figura y la obra de Susana
Thénon, fenómeno que tal vez alcanzó a algunos otros también,
debido a la fuerza del impacto de la poderosa poética de
Pizarnik, cuya muerte temprana promovió un efecto de halo tan
cercano al mito.
Thénon, por su parte, manifestaría su rechazo a cualquier
clasificación quizás burlándose del intento. Baste, para
constatarlo, citar algunos versos de LA ANTOLOGÍA, en Ova
Completa: “y estoy en Argentina becada/ por la Putifar
Comissión/ para hacer una antología/ de escritoras en vías de
desarrollo/ desarrolladas y también menopáusicas/ aunque es cosa
sabida que sea como fuere/ todas las que escribieron y
escribirán en Argentina/ ya pertenecen a la generación del 60/
incluso las que están en guardería/ e inclusísimamente las que
están en geriátrico” […].
Para concluir al menos provisoriamente este trabajo, es posible
afirmar que la poética de Susana Thénon ilumina amplios sectores
de significado antes en sombras, para oscurecer tantos otros que
entonces se constituyen en nuevos desafíos; esa artesanía que
nuestra “dama de comarcas imposibles y claroscuros” maneja con
maestría singular, deviene en poesía auténtica, enorme. Y tan
así de enorme es su lugar imposible, que extraña y ensombrece,
descifra e ilumina: “Vengo de lugares extraños/ con dos ojos
vencidos de miseria y memoria. […]
Soy dos ojos brillantes, / de miedo de no verte, ya ciegos.”
REFERENCIAS
1. La morada imposible, Susana Thénon, Edición a cargo de
Ana M. Barrenechea y María Negroni. Tomo 1. 1ª Edición. Buenos
Aires. Corregidor, 2001.
2. Di Ció, Mariana. La quebrada geometría de “Edad sin
tregua”, de Susana Thénon. En
www.ucm.es/info/especulo/numero26/thenon.html
3. La morada imposible.
Ob. Cit. Tomo 2.
Las editoras aclaran: Se trata de fragmentos citados en
Filología, año XXVII, nº 1-2, Bs. As., Instituto de
Filología y Literaturas Hispánicas “Dr. Amado Alonso”, 1994. |