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Aleyda
Quevedo Rojas (Quito, Ecuador, 1972). Poeta y periodista. Licenciada
en Comunicación. Desde hace 14 años es reportera, editora y
consultora de comunicación para el desarrollo, en diversos diarios y
revistas del Ecuador y del extranjero, así como en agencias de
cooperación internacional y organismos del Estado.
Ha
publicado los libros de poesía:
Cambio en los climas del corazón,
1989 Casa de la Cultura; La actitud del fuego, 1994 Ediciones
de Los Lunes Lima-Perú; Algunas rosas verdes, 1996 Ediciones
del Sistema Nacional de Bibliotecas-Ecuador; Espacio vacío,
2001 Ediciones de la Línea Imaginaria, Casa de la Cultura
Ecuatoriana; y en 2007, Ediciones “El Perro y la Rana”-Colección
Poesía del Mundo-Venezuela; Música Oscura, antología.
Almería-España 2004, Colección Cuadernos de Caridemo; Soy mi
cuerpo, LIBRESA-Ediciones de la Línea Imaginaria, 2006; Dos
Encendidos, Monte Ávila Editores Latinoamérica, Venezuela, 2008.
Mantiene dos libros inéditos de poesía.
En
1996 con su libro “Algunas rosas verdes” recibió el Premio Nacional
de Poesía Jorge Carrera Andrade.
Ha
representado al Ecuador en los más importantes Encuentros
Internacionales de Escritores en Colombia (Medellín, Bogotá,
Manizales, Montería y Cali), Perú (Lima), Chile (Santiago e Isla
Negra), Argentina (Buenos Aires y Rosario), España (Madrid y
Granada), México (D.F. y Morelia), Brasil (Cuiabá-Mato Grosso y
Ceará-Fortaleza), Venezuela (Caracas y Delta Amacuro,),
Granada-Nicaragua y La Habana, Cuba.
Su
poesía se incluye en revistas especializadas como la de Casa de
Poesía Silva y Puesto de Combate, Bogotá; Prometeo, Medellín; Hubbud
magazine of poetry, Calapooya a literary review, y Eye-Rhime, todas
revistas literarias de Oregon- USA; Clave, Cali-Colombia y
Prometeo-Medellín; Oficio, Monterrey; Alforja, Blanco Móvil, México
D.F.; Agulha y la Banda Hispánica, Brasil; El Cautivo y Día Crítica
de Venezuela; y en la edición de invierno 2008 de la prestigiosa
revista Renacimiento, Sevilla, España.
Poemas suyos también hacen parte de la Edición Especial “La Poesía
Hoy y Aquí”, enero 2008 Poesía Contemporánea del Ecuador de Isla
Negra,
http://islanegra.zoomblog.com.
Varios de sus poemas han sido traducidos al hebreo, portugués,
alemán e inglés.
Poemas suyos han sido incluidos en las antologías: Presencia de
Grecia en la Poesía Hispanoamericana, Chile-Ediciones LOM;
Antología Poética de las Mujeres en Hispanoamérica: Místicas,
Pícaras y Rebeldes, México-2005; La Voz de Eros, Dos Siglos
de Poesía Escrita por Mujeres en el Ecuador, TRAMA 2006;
Vigencia del Epigrama, antología de Héctor Carreto-México 2006.
www.aleydaquevedo.com. |
1. ¿Cuáles son tus afinidades
estéticas con otros poetas hispanoamericanos?
Desde los 13 años empecé a escribir pequeños poemas motivada por la
lectura obligada, que mi padre puso en mis manos como una tarea
irrenunciable. Así que lo primero que descubrí es la poesía de César
Vallejo. Esa primera lectura fue clave porque diseñó una especie de
mapa tutelar sobre mis afinidades poéticas y mis complicidades con
diversos autores. Así, mi mapa de referentes, ahora continúa con
Blanca Varela, Gonzalo Rojas, Enrique Lihn, José Wathanabe,
Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, Jorge Eduardo Eilson, Marosa di
Giorgio, Jaime Sabines, Eunice Odio, Dulce María Loynaz, José Emilio
Pacheco, Luis García Montero, Joaquín Giannuzzi, Coral Bracho;
algunos poetas a los que siempre vuelvo, sigo y persigo con lecturas
y búsquedas. Creo que si no hubiese leído a Vallejo, y lo primero
que hubiese descubierto hubiera sido la poesía de Neruda, ese mapa
de lecturas y afinidades estéticas, seguramente sería otro, otro de
manera radical.
2. ¿Cuáles son las contribuciones
esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener
repercusión o reconocimiento internacional?
Ecuador es un país pequeño pero de una enorme y potente fuerza
poética no descubierta aún fuera de las fronteras. Tenemos la poesía
de Jorge Carrera Andrade que está a la altura de la de un Premio
Nobel. Pero también están otros estupendos e impecables poetas:
Gonzalo Escudero, Alfredo Gangotena, César Dávila Andrade, Hugo
Mayo, David Ledesma, Eliana Espinel, Efraín Jara Hidrovo, Violeta
Luna. Esos poetas son cruciales y sus obras deberían estar
reeditadas en los mejores sellos de poesía. Luego, hay una
generación más nueva con poetas de enorme calidad, que merecen ser
ampliamente difundidos como: Paco Benavides (Tulcán 1964-2004),
Edwin Madrid (Quito, 1961), Jorge Martillo (Guayaquil 1957), Roy
Siguenza (El Oro, 1958) y al menos 8 buenos poetas nacidos entre
1970 y 1985 que están publicando en pequeñas editoriales y revistas,
que merecerían una mejor difusión porque su trabajo no desmerece lo
que hoy se escribe en otras partes del continente.
3. ¿Qué impide una
existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman
Hispanoamérica?
Desde hace algún tiempo nos vemos en la paradoja de que ha pesar del
desarrollo de los medios de comunicación, los poetas, los escritores
estamos o seguimos balcanizados, casi como si estuviéramos
encerrados en nuestras propias líneas fronterizas; es decir, no
sabemos lo que pasa con los poetas de los países vecinos o más
lejanos, yo diría que ni siquiera en nuestros propios límites
conocemos lo que pasa con los poetas de otras ciudades. Esto sin
duda es una paradoja que tiene que ver más con el mundo empresarial
del libro que con la creatividad de los poetas. Sabemos que la
poesía tiene otro flujo, más lento pero más seguro de lectores y que
ha pesar de la difusión minoritaria que recibe, es una de las artes
que más vigencia y vitalidad tiene en estos tiempos. |
poemas
MÚSICA JAPONESA
¡Ah! de las horribles pasiones que recorren mi cuerpo
insoportables cuando los ojos de otros miran
Sé que voy
hacia el despeñadero de cuerpos desconocidos
que aman y emocionan
Señor, no me abandones en arenas
de almas en movimiento
soy tuya
camino descalza y pulcra en mitad del desierto
preparada para el goce o la muerte
Más allá de esta seducción
guía mis pasos en el amor.
ALGUNAS
ROSAS VERDES
Esta
mujer de hechizos
de
mentiras y
yeso
teje
las medias
más
cálidas
para
el día
de
su muerte
Una
cruz
una
caja de madera
algunas rosas verdes
esperan por ella
No
hay temor
a la
muerte
Solo
pido
sea
justa.
LIMÓN PERFUMADO
Soy mi cuerpo
atrapado por partículas
de otros cuerpos
Cuerpo mío
que enjabono en el mar
reconociendo suciedades
y miedos
Miedos míos
enjuagados con
el agua que todo lo cura
la sal de mi sudor
los celos bien guardados
los dulces jugos
y de nuevo el agua
que me concede
un cuerpo nuevo cada día
Cuerpo fresco
tendido en la cama
como limón al filo
de la ventana
Y el sol quemando
el vidrio
la madera
el limón perfumado y desnudo
de la ventana que soy
¿Sé quién soy?
me miro
en el largo espejo del baño
tengo 33 años
nunca estuve tremendamente sola
abandono de perras
que te marca y deja sin curiosidades
Lloro y mis piernas blancas
se vuelven negrura profunda
que bloquea los sentidos
Quién es mi cuerpo
puede afrontar sus propias
desgracias
incluso las más asfixiantes horas
ansiedad
falta de ti
horas cuando me fundo con un monstruo
que conozco bien
Cuerpo mío
pólvoracielo
intenso estallido
de lámparas que filtran tu claridad
sobre mi pecho
Soy este cuerpo mío. |
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