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Daniel
Alejandro Gómez (Buenos Aires, 1974), escritor, ensayista y
dibujante. Libros publicados: Muerte y Vida (Ediciones Mis Escritos,
Argentina, 2006) y la novela electrónica Sembrar Palabras (EBF
Press, España, 2002). Mención y medalla Concurso Bioy Casares,
cuentos, 1999, finalista y diploma en Concurso Hespérides
Universidad de La Plata, Argentina, 2007. Publicó cuentos y poemas y
ensayos en medios electrónicos y en periódicos y revistas impresas
especializadas de Argentina-como la histórica Revista Lilith-, de
España-como la Revista Fábula-, de Estados Unidos-como la Hispanic
Culture Review, de George Mason University, Georgia-, de Brasil y
Colombia. Fue columnista político del periódico impreso mexicano
Sufragio y escribe ensayos literarios para la revista Konvergencias.
Como
dibujante, expone en varias galerías digitales en varios idiomas, y
su obra está incluida en la colección real de ARTE GO MUSEUM, Padua,
Italia. Exposición colectiva en Galleria IL Bracolo, Roma, Italia,
2008. Incluido también en el Catálogo de artistas contemporáneos:
International Archive of Contemporary Arts, 2008, impreso en Milán,
Italia. |
1. ¿Cuáles son tus afinidades
estéticas con otros poetas hispanoamericanos?
Tal
vez, en este último tiempo, cierta preocupación social. Aunque he de
decir que, en años anteriores, y también hoy día, me interesaban en
la poesía las cuestiones que creo yo son fundamentalmente estéticas.
Quiero decir las sensibilidades de la poesía-o más bien las
sensibilidades únicamente estéticas de la poesía, y no tanto las
sociales-: tal y como por ejemplo lo son, me parece, la expresión o
visualización de colores o de sonidos mediante la palabra. En este
caso concreto mediante la palabra poética. De los clásicos,
evidentemente, leo mucho a Neruda- que tiene o que tenía para mí esa
preocupación esencialmente social- y a Rubén Darío también, que,
desde luego, era más bien o únicamente “sensualista”.
2. ¿Cuáles son las contribuciones
esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener
repercusión o reconocimiento internacional?
La
visión social, desde luego… o sobre todo crítica o contestataria.
Algo común o bastante frecuente, en un contexto más general, en el
ámbito latinoamericano. Tal vez los latinoamericanos, en muchos
sentidos, seamos una especie de “europeos críticos”. Entiendo que
ello sucede más en ciertos países específicos latinoamericanos, por
ejemplo en Argentina y Uruguay.
3. ¿Qué impide una
existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman
Hispanoamérica?
Creo
que ya las relaciones, por paradójico que pueda parecer, son
bastante estrechas, teniendo en cuenta sobre todo lo vasto del
territorio y de las diversas culturas que lo habitan, y que en
verdad hay pocos países, por no decir que ninguno, que son amigos.
Hay desde luego, y sin embargo, muchas diferencias. Pero no tantas
por ejemplo como sucede en el mundo árabe. Lo que impide una
relación más estrecha, creo yo, es fundamentalmente lo que antes
escribí: lo grande del territorio, las diferentes culturas. |
poemas
RAZAS DEL MAR
Mar
de barro,
querido mar de barro.
Leguas y leguas
de
tierra
semental,
del trigo y del maíz.
Leguas y leguas
y leguas
de
las razas del mar
(y
de los morenos patricios,
creados por los siglos y por los siglos,
ya
en su tierra final).
Rodilla en tierra
un
crepúsculo de sangre,
cuando el sol se hunde,
en
la tumba
de
los dulces y de los barros
de las aguas de Solís.
Razas del mar,
que
cubrieron
en hijos y en nietos
-y
en posteridad-
a
los surcos
de
su tierra,
adoptada y final.
El arado como el ancla
bajo
el sol
(inca)
de
la libertad.
Sol
de sangre.
Sol
de oro.
Tierras del mar.
Y de
arados anclados
en
los surcos
del
trigo, y del maíz, y de la posteridad.
Y “del buen dormir”.
Y “del buen comer”.
Razas del mar
(no
quiero acordarme,
decían,
Don
Quijote y Cervantes).
Razas del mar.
Razas del mar:
Rodilla en tierra
un
crepúsculo de sangre,
sobre las aguas de Solís.
Y
que les grita, todavía,
y pese a todo:
¡Libertad!
¡Libertad!
¡Libertad!
Libertad, ahora,
en el olvido o en la memoria.
Libertad, ahora,
de memorias quijotescas…
Libertad, ahora,
y todavía,
en
las memorias
que no quieren acordarse.
PLUS ULTRA
El
océano, furioso.
El
océano
como
un salitral de cuervos:
muerden y muerden
a la
cruz y a la iglesia.
Sobre el mar.
Rugen
y
rompen
las
negras y frías olas.
Van
y vienen,
y
van y vienen:
como
las hojas,
muertas en el tiempo del otoño;
o
los siglos,
que
de las manos de Dios
van
cayendo en el campanario…
Como
el crepúsculo,
buscando a la luna en la noche;
o
las rosas
los
cabellos de la mujer;
o la
muerte
que
logra la paz
en
las flores del jardín:
así
la iglesia es un navío.
Que
se aleja y aleja en las olas
hacia tierras
y
mundos desconocidos.
Oh,
Colón
coronado de espinas;
navío de almejas, de cangrejos.
De
conchas de mar.
Y
piedras torturadas por la blanca espuma
como
caricias de judas y caínes.
Prometéis los paraísos
de
esponjas de vinagre,
y
llagas en el costado.
Prometéis
esas
casas
…con
tejados de arena palestina.
Y un
jardín en las olas del mar.
Iglesia, amiga sobre las aguas;
castillo
entre dragones de espumas.
Agua
bendita
que
cortas en dos el agua de la sal.
Navío de piedra,
tridente cristiano,
serena reina de los dragones,
oh,
estelas de tus cirios derretidos
y
que vais a dormir sobre las rocas:
Dime:
¿Qué
reino nuevo, amiga mía,
has
de buscar en la muerte
…y
más allá de las olas del mar? |
.

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