poemas
sólo por hoy
Tengo menos compasión que gato hambriento.
La visión y el contacto con las bestias
o con hombres que se comen entre ellos de un bocado
es belleza de fuego.
El tocarlo todo
medirlo con vara del infierno,
desear las piernas ajenas, la boca del otro,
los muslos, el gemido, el fondo oscuro de las cosas.
Y no hablo de calmar esas bestias;
lejos de mí, tal vez,
hable del silencio como un animal que persiste en el centro de la
casa,
brutal casi
ebrio.
había una vez un hombre
Ayer estaba leyendo un libro de cuentos, esos
en donde la princesa besa al sapo
y se convierte en calabaza.
No, no era así.
Donde el sapo besa a la calabaza
y se convierte en princesa.
No, no creo que el sapo haya querido
el lado femenino,
más bien, el sapo, podría ser casi justo
y llamarse a sí mismo hombre verde.
Pero esa es otra historia. Sí.
Esa es la historia del Increíble Hulk:
- “Había una vez, un hombre nervioso que se ponía verde cada vez
que
le hacían notar que una transición no se rebuzna,
se concibe...”
queremos ser.
Saco las hojas amarillas del geranio y saco una sombra, una
escritura.
Ese espacio brota, abrirá destinos.
Me dejo escribir y callo.
Me dejo escuchar.
Hurga la mano en la tierra porque es propio del alma buscar un
sacrificio oscuro, una sed de raíces nuevas.
Nosotros.....generamos el trazo fino,
la apertura que dejamos en el ciego
y en la controversia de su resplandor.
De todos esos equívocos seguiremos naciendo. |