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banda  hispânica

javier alvarado

 

Javier Alvarado. Poeta panameño nacido en 1982.  Licenciado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Panamá.  Premio Diana Morán de Poesía 1998 y 1999; Premio Nacional de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño 2000 y 2004 por sus libros Tiempos de Vida y Muerte y Aquí, todo tu cuerpo escrito; Premio Pablo Neruda de Poesía 2004 por su libro Por ti no pasa nunca el Tiempo, realización del documental Javier Alvarado tras los pasos de Neruda, recorrido por las casas del vate chileno y opiniones de autores chilenos y extranjeros sobre su poesía.  Premio a Joven Sobresaliente en la categoría de logros culturales por la Cámara Junior de Panamá.  Aparece en antologías panameñas y extranjeras.   Ha participado de lecturas y encuentros de poetas en Cuba, Chile y Nicaragua.  Obra publicada: Tiempos de Vida y Muerte (2001), Caminos Errabundos y otras ciudades (2002), Poemas para caminar bajo un paraguas (2003), Aquí, todo tu cuerpo escrito (2005), segunda edición 2005 con prólogo de Thelma Nava, México. Por ti no pasa nunca el Tiempo (2005).  Aparece en la muestra de poesía española del siglo XXI de la revista Prometeo, España.

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

Considero que las afinidades estéticas están muy ligadas a los gustos literarios.  En ese sentido me siento heredero de la tradición poética de mi país, la cual siempre me he preocupado de conocer y en otras esferas las poéticas de Olga Orozco, Alejandra Pizarnik, Carlos Martínez Rivas, José Lezama Lima, Gonzalo Rojas, Neruda, Pablo de Rokha, César Vallejo por mencionar a unos cuantos, porque no es el objetivo enumerar lecturas, sino mas bien aquellos poetas con los cuales te identificas y dejan una huella en ti al momento de escribir, el sedimento de mi poesía (el lenguaje) se halla en la poética de estos autores y de algunos otros que no menciono; muchos de ellos prefieren el verso largo, apocalíptico y profético como el de los salmos o el de los cantos tribales de nuestra América; lo cual también escojo cuando se da el alumbramiento de mi carne con la poesía y se produce ese parto literario que bien puede ser en el quirófano del cerebro o del sentimiento. 

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

La poesía de mi país es desconocida casi desde sus orígenes, desde su medianía y hasta de lo que se hace ahora.  Algunos autores han  tenido más suerte que otros siendo antologados o conocidos en una que otra parte; pero dada a que no contamos con una política cultural que valore desde adentro e impulse al exterior se ha enraizado ese fenómeno de la poesía panameña con muchos signos de interrogación alrededor.  Se empieza a trabajar en ello y considero que falta un reordenamiento de la misma.  Tenemos figuras que pueden estar al lado de las grandes que ha parido este continente  nuestro, el lenguaje, las metáforas, las distintas estéticas: pero lamentablemente, la mala crítica literaria y aquellos que de un modo u otro viven y trabajan para deformar y desconfigurar la actual literatura panameña han contribuido a que se desintegre todo y surjan muchas mediocridades en todos los ámbitos (me refiero a todos los géneros, no solo a la poesía.)  y hay que cuidarse de ello mucho y lo que nos queda a los poetas panameños es trabajar sobre todo y el tiempo, sólo el tiempo dirá que aportes hemos dado y asignaremos a la rica tradición poética americana. 

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

Las fronteras que nos hemos fijado.  Debemos ser el mismo pueblo y no lo somos.  Y para colmo de males el hedonismo, el facilismo, la burocracia, las malas políticas culturales y editoriales, los malos gobiernos y los medios de comunicación que luchan por idiotizar al ser humano;  van haciendo de cada país una zona aislada y no el continente que debiéramos ser.

poemas

 

POR TI NO PASA NUNCA EL TIEMPO, 5

 

Cuando penetras por la puerta con los ojos cerrados

despidiendo ese olor extraño que tiene la tierra mojada

con el calor de las profecías;

cuando te hinchas así, plenamente cálida como un fruto reventado

en la fálica costumbre de morder el madrigal de tus huesos

y huir como un carpintero

cincelando todas las partes

duras, ubérrimas

puliéndolas y dándoles ese acabado perfecto

de las estatuas

antes del coito

y las gárgolas en las altísimas torres buscan refugio

o asedio para copular

en el vino de la oscuridad

y beber todas las pociones posibles;

¿cómo no silbar con las cápsulas abiertas,

llamar a Dios después de Dios y todo

y conversar un rato con la diatriba de los elfos

y pedir el otro cayado de la realidad

hasta el mordisco

cuando un nórdico va pisando las tierras

-ciegas y suecas-

como la sangre del pastel, blanca como el aceite hirviendo

de la nieve, la suma total de los poderes

es un cuenco abatido por un árbol

donde se sienta la abuela a pestañear sombras

y lujuriar eclipses.

¿Cómo no creerse indiferente a estas visiones?

¿Cómo no cantar al vuelo

y a la pasión anfibia de las llamas?

 

Es la absolución total o el fuego despertado

cuando en esta cárcel de espuma el caracol con su túnica interroga

por las sílabas opuestas a la música maldita,

por la asunción de su Maldoror a través del ojo

y las rosas acuchilladas en la capa con deleite,

entibian al puñado de duendes en la diatriba del infinito

y los águilas harpías del pensamiento picotean los huesos

de familia, pateando a un dios en los riñones

y éste vaciando su cuenco de la vida

por los campos miccionados

por otra menstruación de dama,

¿Cómo no aislarse en el desmadre de la tierra,

en la salutación de los toros y los bueyes

y el sol labrado dispuesto en las participaciones

del vino pascual y los mosaicos

que violentan al dueño de los baños

de animales y semidioses retirados

en el páramo de mi muñeca, el pañuelo envolviendo

la entrada hacia otros reinos,

su alcor de lluvia, su transmutación de fiebre,

casa colgada, espejo del diluvio;

vienes y vas con el plenilunio tintineando

las sábanas oscuras del pueblo guardan cordones umbilicales de hierro

y maracas mudas de otros fetos

que nos vieron nacer

despacio.

 

 

ALICIA EN EL ESPEJO O LA APERTUA DEL LIBRO DE LAS MARAVILLAS

 

Entonces Alicia recorre su delicia

prepara las poses para la instantánea fotográfica;

Lewis Carroll dibuja el paisaje para la fotografía.

Está ahí llena de andrajos, resuelta de pordiosera,

es la lluvia de plurales, cuando todos los conejos de Pascua

se incendian y todos los demonios dejan sus remos pudriendo

en la derrotada orilla.  Sus ojos son dos lagunas muertas

donde dejan los águilas sus efebos fluviales

¿Quién es ella la que entra con doradas voces

en el acertijo de la nada, cuando toda queda invocado

y puesto sobre la mesa como un huevo triunfal

para un comensal de oro?

 y desayunan las huestes y las Parcas

van acampando con ese sonido de cuerpo vacío

que tienen las aves sin esqueleto y sólo canta el pico

amaestrado de su daga cuneiforme y la apertura del libro

de las Maravillas es otro salmo vocalizado por la carne

y sólo solfean las niñas desnudas para el ojo de Carroll.

Son muchas las poses para la instantánea fotográfica.

Aquí te veo, Alicia, con dedos de piedra

con ojos asustados y medias vacías sin golosinas.

¿Qué pone a nadar a los deseos en el ánfora del espanto?

Levántate, Alicia, que no duerma más tu deuda de muñeca.

¿En qué espejo de hombre entraste para descubrir las maravillas?

¿Acaso se oculta un delfín detrás de tu oreja

o es que la cornucopia de acanto se matizó en tus senos

hasta vociferar leche pastosa en cada pezón de julio

cuando  en aquel paseo por el río escuchaste las sílabas

niñescas de aquel matemático de niñas impúberes

para luego iniciar esa marcha forzada de tu inocencia hacia el espejo?

Aún no se ha escrito el libro de tus posesiones

ni de las visiones terrenas que observaste en aquel agujero

cavado junto al árbol de la noche.

Se cierran tus ojos, cabecea el cuerpo junto a tu hermana.

 

Liebre llega tarde.

 

 

 

POR TI NO PASA NUNCA EL TIEMPO

(FRAGMENTO)

 

II

Cierto, no estarás desnuda por ruinas y hospitales, ni dejarás que se lleven al mar tus revelaciones en el espejo de tu carne, mortalmente edificada por arquitectos dantescos o por guerreros y ancianos egregios, que quemaron sus barbas y alzaron las naves para huir de su pueblo y dar saltos de eclosión o de miserableza, tanto fuego reunido sirvió para consumar un cadáver, es decir un cuerpo,

una sangre una noche o un aullido no fue suficiente,

para tanta moral escrita, para tanto orgasmo petrificado en los esqueletos de la ciudad, que aún se alzan como dentelladas,

como saxofones viejos, actos de fe, pianos rotos, poemas inválidos y ciegos  que murmuran frases delante de los semáforos.

He llorado por cada clavo que crucifica la generación,

la violación de la rosa, los párpados de Cristo y las imágenes obscenas de los figurines, el hambriento alucinado, la tez del vidrio y las canciones semienterradas.  He llorado aquí,

junto a ti he llorado

grandes desiertos, sabanas, montañas, colinas, volcanes, penínsulas, cabos, golfos, cayos, islas, océanos, mares vivos o muertos, cantidades de accidentes geográficos no fueron los tantos para mi llanto accidental de tierra!  Diríase mi llanto poético,

mi llanto prosaico, cuando lo habla con su lengua muerta el tesalonicense, o con los dialectos ocultos de las cerámicas que recibirán mis huesos, la estrella colocada,

tú, la constelación que ofrezcas, el rebaño limpio de las probetas de luz, el racimo de meteoros que colocarás cada año en aniversario de mi nacimiento o en el aborto de mi muerte.

Tanta sangre fue necesaria para que colocaras tus ríos en las tierras y dejaras fecundar tus ovarios con la lluvia de polen y de otros insectos incendiarios que plantaron un bosque y se dejaron llevar por los sonidos y las onomatopeyas de la creación, tanto nombre pusiste a las cosas creadas y te faltó nombrar a los males que saldrían de tu centro-mundo, de tu centro-alma, de tu centro-carne.

 

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editor geral e jornalista responsável

soares feitosa

coordenação editorial da banda hispânica

floriano martins

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