Entrevista
a Héctor Rosales
Ana
Jiménez
Aunque
conviva entre peros
él
seguirá ejercitando alquimias
colonizando
folios
incautando
murmullos a las piedras
(Desvuelo,
1984)
Héctor
Rosales
(Montevideo,
1958) pertenece a la generación de intelectuales que sufrió los
rigores de la dictadura militar de su país (1973-1984). En el
contexto de una difícil situación sociopolítica, a los veinte años
de edad toma la decisión de abandonar Uruguay para establecerse
en Barcelona, ciudad donde en 1979 vio la luz pública su primer
poemario, Visiones y agonías.
En
esta obra primeriza (escrita en Montevideo durante 1977) ya se
deja entrever una parte del carácter hermético de la
personalidad del autor, en constante lucha con la memoria y con el
exilio, pero también con una férrea voluntad de buscarle valores
a la vida, pese a mostrar una clara conciencia de hallarse inserto
en los albores de una época de tránsito.
Cofundador
del Grupo Ahora, en la década de los ochenta Rosales
compagina la crítica centrada en la poesía contemporánea en
castellano, con una intensa actividad creativa, tanto en el seno
del grupo al que pertenece (publicación de una colección de
plaquetas titulada Poesía para el viento, otra de libros en
ediciones artesanales, y una tercera inscrita en la corriente Mail
Art), como a nivel individual: colaboración en revistas
literarias de distintos países, conferencias, recitales,
exposiciones, diseño gráfico, programas de radio, etc.
En
este período se destaca la publicación de diversos libros de su
poesía, entre ellos Espectros (Gijón, 1983), Desvuelo
(Montevideo-Barcelona, 1984) y Alrededor el asedio (Montevideo,
1989), obra reeditada en varias ocasiones y por la que obtuvo en
1992 el Premio de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura
de Uruguay.
En
los noventa, Rosales dedica buena parte de sus esfuerzos a la
difusión de la poesía hispanoamericana contemporánea, actividad
que canaliza a través de la dirección de la colección Las hojas
del diluvio, publicación que por medio de sus números
bimensuales monográficos ha proyectado a Europa diversos autores
latinoamericanos actuales, en buena medida uruguayos, como ya lo
hiciera con su antología Voces en la piedra iluminada / Diez
poetas uruguayos (Toledo, 1988).
De
la actividad literaria de Rosales en la pasada década cabe
subrayar la serie de textos unidos bajo el título El manantial
invertido (Barcelona, 1994), recopilación que ya ha tenido cuatro
ediciones y que, junto a las reediciones de Desvuelo y de Visiones
y agonías, le ha servido a su autor para situarse en el primer
plano de la poesía hispanoamericana contemporánea, como así lo
corrobora su inclusión en la reconocida antología de
Maryline-Armande Renard, Poésie Uruguayenne du XXe. siècle,
publicada en Francia por Ediciones Unesco (París, 1998), así
como en la de Isabel Aguiar Barcelos, O mar na poesia da América
Latina (Assírio & Alvim, Lisboa, 1999), antología en la que
la obra poética de Héctor Rosales comparte páginas con las de
Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Gabriela Mistral, Neruda, Huidobro
y Darío, entre otros grandes de la poesía universal.
FRÓNESIS.-
Se
dice que el poeta –al igual que otros géneros de artistas- es
algo parecido a un explorador de la realidad, una especie de
aventurero de la existencia que se interna en parajes que escapan
a las miradas de otros ¿Considera que en la sociedad actual la
figura del poeta sigue respondiendo a esta definición?
H.ROSALES.-
En buena medida creo que sí, principalmente en lo que atañe a
ese calificativo de “explorador de la realidad”, que me parece
válido. Ahora, en mi opinión, cabe precisar que la supuesta
“aventura existencial”, en su mayor parte, se cumple mediante
el ejercicio del lenguaje, que actúa como vehículo expresivo (da
fe de “la exploración”) y, al mismo tiempo y en numerosos
casos, representa el mismísimo ámbito donde se buscan respuestas
existenciales, como también preguntas y temas para desarrollar.
Vale decir que “la aventura”, literariamente hablando, se
practica en la gestación de la obra. Lo que sucede antes
corresponde a la persona, al ser social, al generador de
viviencias. El poeta viene después, investigará lo sucedido, le
pondrá palabras a las experiencias, las cuestionará, terminará
transformándolas en criaturas u objetos verbales. No es extraño,
pues, que a veces esas palabras produzcan “otras”
experiencias, confirmando lo que decía de la aventura dentro del
ámbito del lenguaje.
FRÓNESIS.-
Si bien usted no se define como un exilado político en sentido
estricto, su poesía refleja en muchos pasajes la nostalgia del
exilio ¿Qué opinión le merece la nueva etapa política que
recientemente se ha iniciado en Uruguay tras el triunfo de las
izquierdas, circunstancia que se ha producido por primera vez en
la historia de su país?
H.ROSALES.-
Hace varias décadas que no pocos uruguayos pensamos que la única
esperanza de cambio está en esta alternativa que por fin se ha
cumplido en las votaciones. A partir de aquí se abren muchos
proyectos factibles, aunque también debe abrirse la paciencia
para los equipos de trabajo que están poniéndose en marcha. El
país ha quedado fundido y costará mucho esfuerzo reflotar tantos
naufragios y concebir nuevas vías de crecimiento. Lo importante,
claro está, es empezar por lo más urgente e invitar a los nuevos
representantes de todas las fuerzas políticas a participar en la
tarea. Hay objetivos muy puntuales (alimentación, sanidad,
formación, vivienda, ajustes suficientes de salarios y pensiones)
que no admiten demoras. Creo que el país tiene personas muy
capacitadas en los distintos sectores profesionales, gente honesta
e inteligente, merecedora de confianza y respeto. Coordinar bien
las funciones de cada uno y pasar a las acciones concretas será
esencial en la construcción de ese país largamente postergado.
Al
principio de su pregunta usted aludía a mi condición de exiliado
no estrictamente político (eso es cierto, nadie me mandó
abandonar el país de manera obligatoria). De todos modos, hubo un
autoexilio que siempre he sentido como tal. De ahí que cualquier
tipo de nostalgia o evocación a la tierra natal sean bastante
comprensibles. Cualquier emigrado por motivos económicos, con la
familia fracturada, las amistades castigadas por las mismas
penurias, el país hundido y la propia juventud perpleja ante la
impotencia y el desamparo, no deja de ver raíces políticas en el
fondo de tantos daños. Los emigrantes que se van por no poder
vivir en su tierra son, entonces y en buena medida, exiliados
indirectos, pero exiliados al fin. A la mayoría los echa el mal
sistema, la corrupción, el autoritarismo, la injusticia y otras
caras de las monedas políticas más infames.
FRÓNESIS.-
En
una carta escrita en 1985, Mario Benedetti definió la poesía de
Héctor Rosales como rigurosa, a la vez que creativa. Asimismo, su
genial compatriota confesó sentir agrado por la dosis de misterio
que usted sabe imprimir a sus versos ¿Sigue vigente esa
preocupación por los misterios de la existencia humana?
H.ROSALES.-
Sí, aunque en materia existencial y con el paso de los años he
aprendido a convivir mejor con los misterios, que son inherentes a
la condición humana. Ya no me preocupan tanto las respuestas a
las grandes preguntas, sino las causas por las cuales estamos
condicionados para realizar esas preguntas.
En
otro orden, atendiendo a lo estrictamente artístico, el acertado
empleo del misterio, su presencia en cualquier obra, aumenta el
grado de atracción de los receptores, que volverán a ella y, en
los mejores casos, encontrarán detalles, interpretaciones que no
habían considerado antes. Son obras vivas, que mantienen
renovadas correspondencias con quienes se les acerquen una y otra
vez.
FRÓNESIS.-
Su última publicación, Mientras la lluvia no borre las huellas,
es un libro de poemas escritos sobre dibujos de Castelao. Dada la
vinculación que usted mantiene con el mundo del diseño gráfico,
¿va a tener continuidad este maridaje entre poesía y arte
visual?
H.ROSALES.-
Todo apunta a que sí. Los mundos de la imagen y de la música
suelen ser fuentes de inspiración muy relevantes en mi camino. Me
interesan mucho. Como público he tenido grandes satisfacciones al
frecuentar obras de estas naturalezas. Y no me cansaré de
agradecerles sus ayudas para ir edificando a esa persona que lleva
mi nombre, en suma edificar el espíritu, sin el cual todo tránsito
termina siendo una empresa vana, volátil, hueca.
FRÓNESIS.-
A su importante producción como autor, hay que añadir el
esfuerzo que usted ha realizado desde siempre por favorecer la
difusión de la poesía hispanoamericana y, en particular, de los
poetas uruguayos desconocidos, ya fuera por su juventud o por su
carácter minoritario. Su último trabajo en este campo, Chapper,
las espinas del verso, ¿puede insertarse en esta línea de
recuperación de autores maudites?
H.ROSALES.-
Julio Chapper (Montevideo, 1943-1996) fue un poeta de reducida
producción, unos cuatro libros delgados, que circularon con muy
escasa resonancia en el entorno de la capital uruguaya. La suya
fue una poesía de marcado acento local, con una serie de características
que requieren de diversas vivencias rioplatenses para captar con
mejor fortuna el aliento poético que sustenta a sus textos. Este
compatriota (al que traté esporádicamente durante 1977/78) tuvo
una vida difícil y un peor final. El retrato de Chapper se
ajusta, entonces, a ese enfoque de “autor maldito” y mi
trabajo sobre él se orientó hacia un homenaje que le hicieron en
Montevideo, a finales del 2001.
FRÓNESIS.-
Dado
que ya se han cumplido dos años de su última publicación,
Mientras la lluvia no borre las huellas, para concluir es obligada
la pregunta que todos los aficionados a su poesía –y a la
poesía- no perdonarían que dejáramos de hacerle, ¿para cuándo
su próximo libro de poemas?
H.ROSALES.-
No puedo determinar una fecha exacta. Estoy retomando unos cuantos
borradores dirigidos a un viejo y aplazado proyecto de libro.
Pienso escribir, incluso, nuevos borradores para después hacer
una selección y dedicarme a las correcciones y reescrituras de
rigor.
En
realidad existen varios libros nuevos en proyecto, un par de
poemarios (donde está el que acabo de mencionar), otros dos
libros en prosa (crónicas literarias y cuentos breves) y alguna
revisión de un título ya publicado hace años, que necesita un
tratamiento distinto por si tuviera reediciones más adelante.
Todo esto llevará mucho tiempo, ya que soy lento con las letras y
además mis trabajos ganapanes me absorben la mayoría de mis
energías y espacios libres. De todas formas estos planes
significan esperanzas, motivos para continuar en el camino, y a
ellos me encomiendo.
Permítame,
para terminar, un par de detalles vinculados a las más recientes
publicaciones. Existe una reedición (en formato “plaquette”)
de la serie “El manantial invertido” (5ª ed., Montebarna
Ediciones, Barcelona 2003, quizás ya agotada), que incorpora
media docena de textos recientes, escritos en ese año. Y hace
pocos meses apareció desde México una nueva edición (también
la 5ª) de “Desvuelo” (en formato PDF) conmemorando los veinte
años de la salida inicial del título. Está disponible (y
gratis) en internet, dentro de la web Palabra Virtual (buscar
libros en PDF), en la dirección www.palabravirtual.com
En
las próximas semanas y dentro de esa web se inaugurará un sitio
dedicado a mis letras, donde encontrarán poemas en texto y audio,
una amplia galería de fotografías, entrevistas en prensa, radio
y tv (archivos multimedia), bibliografía, la inminente reedición
en PDF de la serie “Cuatro postales de Suecia”, etc. Quedan
invitados y, desde ya, quedo igualmente muy agradecido a todos por
vuestra gentil atención. |