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banda  hispânica

jorge luis borges

 

Borges corrector

Héctor Alvarez Castillo

HAC - En nuestra última conversación estuvimos hablando, entre otras cosas, sobre Descartes y Spinoza. Para entender mejor a estos filósofos, me parece oportuno remontarnos a Giordano Bruno y a la influencia que éste ejerce sobre la filosofía moderna.

JLB - Bueno, él está en esa tradición panteísta.

HAC - Giordano Bruno en parte es un símbolo en la historia del pensamiento, por su muerte, por su temperamento, por la forma cómo defendió sus ideas…

JLB - (Con admiración.) ¡Hace tiempo que no oigo el nombre de él!

HAC - A mí me sucedió en estos últimos días que leyendo a Giordano Bruno, a través de él, recordé todo Spinoza. Justamente, cuánto le debe, ¿no? Spinoza ha tomado de muchas fuentes, de la tradición judía,

JLB - (Interrumpiendo.) ¡Bueno, yo no creo que él haya llegado a través de silogismos!, ¿no? Eso vino mucho después. ¡Fue un error, eh!

HAC - Se refiere al aparato geométrico, al more geométrico.

JLB - Tiene que ser posterior en la evolución del pensamiento.

HAC - Yo pienso algo similar con respecto a Descartes, el dudar es posterior, dudó después de haber afirmado.

JLB - Bueno, se creía que la geometría debía su eficacia a ese sistema de Euclídes, de axiomas, definiciones y proposiciones, pero es un error. Yo he visto un libro, Spinoza, On God, sobre Dios y Spinoza, que se publicó en los Estados Unidos, todo el texto es de Spinoza, pero sin el aparato geométrico.

HAC - Aligerado.

JLB - Sí, y entonces uno puede leerlo, porque nadie puede leerlo, la Ética de Spinoza, por los andamios ésos que resultan tan incómodos.

HAC - En Giordano Bruno hay un modo de expresarse distinto, con él el pensamiento empieza a aventurarse nuevamente, a despertar del adormecimiento medieval.

JLB - Y claro, es el modo natural, en cambio Spinoza empieza por definiciones, definiciones de cosas hipotéticas o posibles…

HAC - Kant diría que son esas cosas que nosotros no podemos conocer, porque no podemos forjarnos una idea total de ellas ni podemos aprehenderlas por medio de la experiencia y como el sentido, los sentidos, siempre son la base del conocimiento…

JLB - Sí, pero… Ahora, quienes defienden a Spinoza dicen que esas definiciones quieren simplemente decir: «Si yo uso la palabra Dios quiero decir una sustancia infinita que consta de infinitos atributos», y está hecho, simplemente, para explicar su vocabulario. Yo no creo eso…

HAC - Las definiciones siempre tienen un sentido muy fuerte para aquel que las postula.

JLB - Lewis dice que no importa que esas definiciones correspondan o no a una verdad, quieren simplemente explicar el sentido que da Spinoza, por ejemplo, a Deus sive natura; quiero decir tal cosa que el lector no tiene por qué aceptarla o rechazarla, tiene que leer el texto entendiendo que por la palabra Deus se entiende otra cosa.

HAC - Pasan a ser meramente explicativas de la terminología del autor.

JLB - Bueno, eso es lo que ellos dicen, pero yo no creo, hay algo más ¿no?, si no se refiere simplemente al vocabulario, ¿no?

HAC - Quedarían vacías de sentido más allá del corpus lingüístico.

JLB - Creo que Lewis inventó eso para defenderlo a Spinoza, ¿no?, o para exponerlo con más claridad tal vez, pero no creo que realmente fuera así.

HAC - Lo deja un poco en desgracia también, es una defensa que le quita el contenido sustancial a esas definiciones, parece una defensa más de la forma que del pensamiento de Spinoza.

JLB - Bueno, pero si Lewis pensara que eso pudiera hacer que el lector leyera el libro y no se detuviera en las difíciles definiciones iniciales… Podía ser eso.

HAC - El texto en el comienzo es muy arduo para aquellos que no son estudiosos…

JLB - ¡Mire, yo quería pedirle un favor a usted!

(Se pierde lentamente el volumen de lo hablado debido a que Borges hace que lo acompañe a la biblioteca que está frente a nosotros, allí me indica de memoria el lugar donde se halla un libro que él necesita. Luego de entregárselo, volvemos al sillón donde nos encontrábamos.)

JLB - Este libro tengo que llevarlo mañana, como yo no veo me cuesta mucho encontrarlo. ¿Vive lejos usted?

HAC - En Caballito.

JLB - Ah sí, usted me dijo.

(Nos sentamos nuevamente en los sillones ubicados frente al balcón que da a la calle Maipú.)

HAC - Otro pensador que a usted le debe interesar es Heráclito.

JLB - ¡Ah, desde luego! Sí, leí los fragmentos, claro.

HAC - También está en lo que se podría denominar tradición panteísta.

JLB - Bueno, yo creo que sí, sí, él pensaba que todo es fuego.

HAC - Todo es fuego y bien y mal son uno solo.

JLB - El camino que sube y el camino que baja.

HAC - Había hallado esa manera de expresarse, es un pensador que produce una sensación especial en quien lo lee.

JLB - Además, como dice Bertrand Russell, uno lo conoce a través de los críticos de él, ¿no?, digo Aristóteles y otros.

HAC - Cierto, se lo conoce a través de los comentadores.

JLB - Eso pasa con muchos otros pensadores griegos, ¿no?

HAC - Gran parte es debido a la labor de Aristóteles.

JLB - Sí, yo creo que sí, yo creo que esa frase panta rei, todo fluye, es como un resumen de Aristóteles, eso no está en el texto de Heráclito, pero no importa, está bien.

HAC - Justamente yo escribí un poema con ese nombre, si usted desea se lo leo.

JLB - ¡Pero, cómo no, a ver!…

HAC - En la animación de todos los seres

Y de las cosas todas:

El renuente río renace una y mil veces.

JLB - (Por lo bajo.) Está bien.

HAC - Se ahonda el mar en sus aguas

Y se recorre el infinito tiempo

Que es relámpago y distancia,

Y todo fluye y fluye, generoso y nuevo,

Fugaz y sentido, como la olvidadiza memoria

De los duendes y la noche

Que a cada desvelo, con prisa marina,

Ve volver la marea al seno de los días

Prófuga como las sombras

Que diluye la luna. (1)

JLB - Es… Qué lindo poema, ¡eh!

HAC - Es un poema al que le guardo especial aprecio por Heráclito.

JLB - Yo también, Heráclito el Oscuro lo llamaban, Heráclito de Éfeso. ¿Puede leerlo otra vez?

HAC - (Vuelvo a leer el poema en voz alta y a cada verso Borges añade breves sí, hasta llegar al verso: “Que a cada desvelo, con prisa  marina”, luego del cual interrumpe.)

JLB - La palabra duendes no me gusta.

HAC - A mí tampoco, pero aún no sé con qué suplantarla.

JLB - Habría que buscar otra palabra.

HAC - Sí, ese es el problema, duendes pertenece a otro contexto.

JLB - Completamente distinto, eso rompe la unidad del poema, es como si hubiera puesto, no sé, casi como si hubiera puesto, no sé,… los teléfonos, o algo así.

HAC - Claro, pero aún no lo saqué del poema porque no hallo lo adecuado, lo que mantenga la musicalidad y que me dé la palabra justa.

JLB - Sí, ciertamente duendes no es esa palabra. Yo lo sentí la primera vez y la segunda también, de modo que, y si usted lo siente…

HAC - Sí, yo lo he discutido con gente que me ha dicho que era pasable, que estaba bien…

JLB - Las cosas no deben ser pasables. En un poema breve no tienen que ser pasables las cosas.

HAC - Por supuesto. He pensado en seres de la antigüedad, seres mitológicos, en cantidad de palabras y de cosas, pero no he encontrado lo justo, lo indicado…

JLB - Sí, porque ángeles no sirve.

HAC - No, no sirve.

JLB - Espíritus tampoco, espectros tampoco…

HAC - No, y posiblemente tenga que ser una palabra de dos sílabas.

JLB - Elfos tampoco, no, no, todos tienen connotaciones distintas.

HAC - Y sátiros tampoco.

JLB - ¡Pero no!

HAC - Parece que no se puede…

JLB - A ver, espere (piensa), a ver, ¿cómo es el verso? (Con prisa.)

HAC - (Retomo a partir de: «Y se recorre el infinito tiempo» hasta llegar al verso del problema.)

JLB - ¿Y De los muertos y de la noche?

HAC - ¡Ah, gana mucho el poema con esa palabra, le agradecería mucho!…

JLB - Pero habría que poner de, De los muertos y de la noche, porque: De los muertos y la noche, no. De los muertos y de la noche, sí. (Continúa repitiendo el verso por lo bajo.)

HAC - Le agradezco mucho, yo tenía ese problema.

JLB - Sí, porque uno no sabe. En todo caso muertos es preferible a duendes.

HAC - Sí, para un comienzo, para dejarlo ahora así, sí, seguro que sí.

(Intento continuar leyendo el poema a partir del verso corregido, pero me confundo y no puedo recordar el poema correctamente. Borges entonces solicita una lectura íntegra, la cual tampoco puedo dar porque la memoria me falla completamente.)

JLB - (Extrañado.) ¡Pero usted no tiene un texto!

HAC - Sí, traje uno, pero ahora estaba diciendo de memoria, voy a buscarlo. (Saco una copia del poema de unas cosas que había dejado apoyadas sobre una silla y realizo esta vez una lectura correcta a partir del verso: «Y todo fluye y fluye, generoso y nuevo».)

JLB - Está bien, sí.

HAC - Es otra cosa. Es como usted dice, la poesía se escribe y uno no sabe dónde irá a parar. Con las narraciones, aunque de otro modo, a veces me pasa algo semejante.

JLB - No, con un cuento yo creo que sí.

HAC - Sí, pero a veces la vida que van tomando los personajes en el momento en que uno va escribiendo, es bastante real, y quizás eso sea lo mejor que pueda sucederle a uno, que tenga vida propia el personaje. Hay varias cosas escritas con esta idea, están escritas como si fuera un juego, pero yo creo que nacen de cierta experiencia, una experiencia que luego motiva esa escritura. Sabe, recién cuando usted charlaba con esos chicos que vinieron a verlo, (me refiero a unos alumnos que habían estado con Borges realizando una ronda de preguntas), y oí que usted mencionó acerca de la metáfora lo que decía Lugones, recordé una frase suya en la que dice que Jesús ha sido el mayor poeta de la historia, porque hablaba mediante metáforas.

JLB - Sí, es evidente, las parábolas…

HAC - Las parábolas son milagros.

JLB - Blake pensaba eso, desde luego.

HAC - Y Blake ha sido un poeta alucinado.

JLB - Desde luego que sí. (Realiza una pausa.) ¿Tiene un lápiz usted?

HAC - No.

JLB - ¿Podría pedirle un lápiz?

HAC - Aquí no hay nadie…

JLB - No, pero si abre la puerta de la cocina y la llama, se llama Fanny.

(Sigo las indicaciones de Borges, golpeo la puerta levemente y en voz baja llamo a Fanny.)

JLB - (En alta voz) ¡No, no, tiene que abrir y gritar! ¡Si es sorda!

HAC - ¡Ah, bueno! ¡ Fanny! (Esta vez gritando.)

JLB - ¿Está en el balcón, tal vez?

Fanny. (Aparece por otro sitio, probablemente por el pasillo que comunica con los dormitorios.) Sí, señor… (A Borges.)

HAC - ¡Fanny! (Mecánicamente continúo llamándola.)

F - Sí, acá… (A mí.)

JLB - Un lápiz, un lápiz…

F - ¿Eh?… (No escucha.)

JLB - Un lápiz…

HAC - (A Borges.) ¿Papel necesita?

JLB - No, (toma el libro.) para anotar aquí.

(Fanny me alcanza lo que lleva consigo.)

JLB - Ponga aquí (abre el libro en el final). Ponga puntos suspensivos.

HAC - ¿En el comienzo o en la parte posterior del libro?

JLB - Parte trasera, en el final, es igual, después usted me dice dónde es, ponga puntos suspensivos y ponga: Se alistó en una ballenera que zarpó de Nantucket (2), es un puerto creo. (Repite para sí: Se alistó en una ballenera...)

HAC - Acá está (le entrego el libro con la anotación).

JLB - ¡Pero dónde!

HAC - Está en la parte de atrás, le dejé la birome…

JLB - Sí, ya sé ¿Pero, dónde está marcado? (Preocupado por el destino de lo que dictó.)

HAC - Justo donde termina el libro, en la hoja en blanco que enfrenta la contratapa, acá… (Le llevo la mano hasta el lugar indicado, al notar que su ansiedad no disminuye.)

JLB - (Palpando.) ¿Usted dice acá?

HAC - Sí.

JLB - Gracias (más tranquilo).

HAC - Hablábamos de Jesús, y pienso en lo importante que es comunicarse a partir de un lenguaje que sugiere.

JLB - Blake pensaba que las palabras eran parte de la enseñanza, es decir, de la enseñanza de la estética.

HAC - Por lo estético se llega a mucha gente que tal vez de otra forma permanecería ajena.

JLB - Blake creía que la educación del hombre debe ser ética, intelectual y estética; él decía que eso había sido dado ya por Jesús, porque esas parábolas eran obras de arte, eran, bueno, como poemas.

HAC - El Sermón de la Montaña

JLB - Sí, ¿no?, y metáforas rarísimas, como arrojar perlas a los puercos, es rarísimo, ¿no?, son metáforas muy, muy raras.

HAC - Y los milagros… Todo esto tiene gran parentesco con Heráclito, con los enigmas, con la importancia que le daban los griegos al enigma, los sabios, especialmente; hablar a través de enigmas para que la verdad se revele de una manera distinta a partir de lo que se sugiere. Ahí tenemos el problema de las diversas lecturas que se pueden realizar sobre el mismo texto.

JLB - Bueno, hay que ver también si es la verdad. Yo he leído una traducción de la Cábala, y yo me he dado cuenta que eso está hecho no para ser entendido, sino para sugerir cosas, ¿no?; por ejemplo, los textos de la Cábala no están hechos para revelar, sino para sugerir.

HAC - Sugieren, sí, y pasan a ser poesía…

JLB - Sí, por eso yo traté de leer traducciones del Zohar, El libro de Esplendor, y veo que están escritas deliberadamente para sugerir cosas, no para revelarlas; como si se pensara que revelar, bueno, que la verdad debe ser descubierta por el que lee, que el libro tiene que ser no una meta, sino un punto de partida para el pensamiento redentor, que es la idea de la poesía simbolista, desde luego, y es la idea de toda poesía decir indirectamente las cosas, es el modo más fuerte de decirlo.

HAC - Y en la antigüedad clásica, acercándonos a lo que decía Blake sobre la educación del hombre, se intentó con la paideia integrar lo estético con lo ético y lo intelectual. Lo estético era algo que no podía faltar en la apreciación del mundo, de otro modo caemos en el caos. Si faltaba lo estético se perdería el sentido de la existencia.

JLB - ¡Qué gente maravillosa los griegos!

HAC - El culto de Apolo guarda toda esa fascinación por lo enigmático, así como los Misterios, que de algún modo, a través de diversas transformaciones, han ido llegando hasta nuestros días con el encanto que tienen para el alma libre del laberinto racional, al que nos hemos entregado algo ingenuamente.

JLB - Yo cuando estuve en Grecia me sentí tan emocionado, sí…

HAC - Es uno de los sitios que más se desea conocer…

JLB - No, yo quiero conocer la China y la India también. Ahora, cuando llegué a Islandia, lloré, me emocionó tanto estar en Islandia.

HAC - Usted profesa un amor grande por Islandia.

JLB - Por todo lo escandinavo.

HAC - Las Eddas...

JLB - Sí, todo eso; además fue tan mágico todo, porque uno sale de Nueva York, fueron creo cinco o seis horas de vuelo, luego cuando uno llega el reloj marca las dos de la mañana, (Borges realiza una breve pausa, cargando de interés su relato), y está amaneciendo…

HAC - Claro, es una experiencia mágica.

JLB - Sí, yo tengo un poema sobre eso, es el alba en Islandia, y luego es en Islandia el alba, qué maravilla estar en Islandia y que esté amaneciendo. (3)

HAC - La otra vez leí poemas de autores noruegos, creo, dedicados a usted; eran sobre las visitas que usted ha hecho a esas tierras, salieron publicados en Clarín.

JLB - Sí, yo los leí, estuvieron muy generosos con nosotros. Y he recibido la Orden del Halcón de la República de Islandia, ¡Qué lindo!, ¿eh?, me la dieron aquí, en el Hotel Plaza. Al día siguiente recibí no sé que título de la Academia Francesa y me emocioné menos. Islandia tiene algo que no tiene ningún otro país para mí, ¿no? Francia es admirable, siempre ha sido admirable, pero Islandia es un poco como un tesoro que uno tiene.

HAC - Usted también ha sido condecorado en la misma Francia.

JLB - Sí, soy Comendador de la Legión de Honor y Doctor Honoraris Causa de la Sorbona. (Pausa.) No, porque,… es admirable Francia, pero es menos misteriosa que Islandia, desde luego. Cada país como cada persona es único, ¿no?

HAC - La región del norte de Europa tiene un encanto especial, es el sitio donde se produjeron los últimos asentamientos de Occidente dentro del continente. Es una tierra misteriosa, la tierra de los hiperbóreos.

JLB - Ya en Escocia uno siente algo raro, si uno viene a Inglaterra, por ejemplo, en Inglaterra usted ve ciudades con casas de ladrillos rojos y techos de tejas, luego usted va a las ciudades de Escocia que miran al Mar del Norte, Dundee, Saint Andrews, son casas de piedra con techos de pizarras frente a un mar gris, (Borges va relatando con deleitada morosidad), y del otro lado está Noruega, no sé, es completamente distinto, es otra cosa.

HAC - Lo que usted cuenta parece un sueño…

JLB - Sí, es como un sueño, y es otro sueño, claro, todos los países, cada país es un sueño, pero es un sueño completamente distinto, ¿sí?

HAC - Justamente, se acaba de editar un libro suyo en colaboración con María Kodama acerca de viajes.

JLB - Sí, pero en ese libro, es decir, lo importante eran los collages, y los han destruido, y han hecho un gran disparate.

HAC - ¿En la impresión?

JLB - Las fotografías no son especialmente buenas, son organizadas en collage. Han destruido todo eso y han publicado fotografías sueltas, muy mal armado todo, por aires huecos, y eso lo ha hecho un señor que se llama… Cóppola, y yo no sé cómo le han permitido hacer eso, y el título está mal, debió decir: J orge Luis Borges - María Kodama: Atlas, y luego: Fotocollages de María Kodama. En cambio lo han hecho muy mal, han puesto mi nombre y luego: con la colaboración de María Kodama, no sé sabe si el texto, si la fotografía. Todo ha sido hecho de cualquier modo. Yo no sé cómo se ha vendido tanto ese libro… Bueno, no, felizmente es carísimo.

HAC - Yo no puedo hablar porque hasta ahora sólo lo he visto a través de una vidriera.

JLB - ¡No, pero no lo tenga! Yo espero que retiren la edición. Es demasiado absurdo, piden ocho mil pesos.

HAC - Es mucho dinero.

JLB - ¡Muchísimo dinero! (Saca algunos dólares de uno de los bolsillos de su saco.) Dígame, ¿esto cuánto será? (Mostrándome los billetes.)

HAC - (Contando el dinero con mis manos.) Usted aquí tiene once dólares. Y al cambio del día (dudo), creo que el dólar está en dos sesenta, cerca de unos tres mil pesos entonces…

JLB - ¿Usted puede acompañarme a cambiarlos, o siendo sábado no se puede?

HAC - A esta hora creo que no.

JLB - Entonces los cambiaré el lunes que viene.

HAC - Si usted lo desea yo vengo el lunes por la mañana y lo acompaño.

JLB - Bueno, ¿dónde los pongo? (Se pregunta a sí mismo.) Los pongo en este bolsillo.

HAC - Por la mañana, o si usted desea por la tarde.

JLB - No, por la mañana sería más fácil. Entonces quedamos en eso, ¿eh? Bueno, yo lo dejo ahora.

HAC - ¿Va a almorzar?

JLB - Bueno, a almorzar no, no me siento bien, voy a tomar un plato de sopa y voy a acostarme. Tomé un remedio anoche que me produjo pesadillas terribles, pasé toda la noche en estado de sigilo (4) y me han cansado las personas que vinieron esta mañana.

HAC - ¿Quiere que llame a Fanny, o lo llevo a la cocina? (Ingenuamente.)

JLB - (Ofuscado.) ¡No, qué voy a hacer yo en la cocina!

HAC - (Intimidado.) Para tomar la sopa.

JLB - No, me lo servirán aquí.

HAC - La llamo a Fanny en un segundo y estoy con usted.

JLB - ¿Está en ese libro, no? (Borges recuerda la anotación.)

HAC - Sí, sí, está bien. (Palpando el papel.)

(Hablo con Fanny que viene a la sala.)

HAC - Bueno Borges, un gusto haber vuelto a verlo, vuelvo el lunes entonces.

JLB - Sí, sí, cómo no…

F - (Temerosa de perder algo suyo.) ¡Eh! ¿La lapicera? (A mí.)

HAC - La tiene… se la di a Borges.

JLB - ¿No sé dónde está?

( Fanny observa la situación expectante.)

HAC - (Con incertidumbre.) Yo tampoco sé… ¡Ah, acá está! (Me alegro de hallarla.)

F - Está bien, gracias. (Muestra alivio.)

HAC - El lunes vuelvo para acompañarlo. Hasta luego Borges.

JLB - Hasta luego.

(Se dejan oír breves frases de una discusión sin duda cotidiana.)

JLB - Quiero ir a descansar…

F. Pero primero va a tomar algo, sabe qué sería bueno…

 

NOTAS

(1) La versión final y édita de Panta rei, incluida en el poemario Amatista, 1981-1985,   Ediciones El Barco ebrio, Buenos Aires, 1985, es la siguiente:

                  PANTA REI

                                 A J. L. Borges

En la animación de todos los seres
Y de las cosas todas:
El renuente río renace una y mil veces,
Se ahonda el mar en sus aguas
Y se recorre el infinito tiempo
Que es relámpago y distancia,
Y todo fluye y fluye, generoso y nuevo,
Fugaz y sentido, como la sagrada memoria
De los astros y de la noche
Que a cada desvelo, con prisa marina,
Ve volver la marea al seno de los días
Prófuga como las sombras
Que diluye la luna.

(2) Borges vuelve sobre Nantucket y Moby Dick al mencionar el célebre puerto, que hace decir al apasionado e inquieto Ismael: «Ya estaba resuelto a no darme al mar si no era en un barco de Nantucket, porque había algo hermoso y turbulento en todo lo relacionado con esa isla antigua y famosa, algo que me atraía de manera extraordinaria.” Para agregar más adelante: «¿De qué otro lugar, si no de Nantucket, salieron por primera vez las canoas de los balleneros indígenas, los pieles rojas, para dar caza al leviatán?¿Y de dónde, si no de esta misma Nantucket, zarpó esa primera chalupa aventurera, cargada en parte con guijarros importados -según dice la historia- para arrojarlos a las ballenas y descubrir de ese modo si estaban bastante cerca para arriesgar un arpón desde el bauprés?” (Extraído de Moby Dick o la ballena blanca, capítulo II, “El Bolso de Viaje”, de Herman Melville.)

(3) El amor profesado por Borges hacia Islandia está festejado en su obra, además de las referencias realizadas en la charla y de diversas alusiones, en dos poemas singulares: uno de ellos perteneciente a El oro de los tigres (1972) y consagrado en forma directa, A Islandia, y el segundo incluido en La cifra (1981), en el cual Islandia pasa a ser una tierra, un sitio especial y único para la unión de los amantes, y en el cual el poeta vuelve sobre la metáfora de la luz y el día.

                A ISLANDIA

De las regiones de la hermosa tierra
Que mi carne y su sombra han fatigado
Éres la más remota y la más íntima,
Última Thule, Islandia de las naves,
Del terco arado y del constante remo,
De las tendidas redes marineras,
De esa curiosa luz de tarde inmóvil
Que efunde el vago cielo desde el alba
Y del viento que busca los perdidos
Velámenes del viking. Tierra sacra
Que fuiste la memoria de Germania
Y rescataste su mitología
De una selva de hierro y de su lobo
Y de la nave que los dioses temen,
Labrada con las uñas de los muertos.
Islandia, te he soñado largamente
Desde aquella mañana en que mi padre
Le dio al niño que he sido y que no ha muerto
Una versión de la Völsunga Saga 
Que ahora está descifrando mi penumbra
Con la ayuda del lento diccionario.
Cuando el cuerpo se cansa de su hombre,
Cuando el fuego declina y ya es ceniza,
Bien está el resignado aprendizaje
De una empresa infinita; yo he elegido
El de tu lengua, ese latín del Norte
Que abarcó las estepas y los mares
De un hemisferio y resonó en Bizancio
Y en las márgenes vírgenes de
América.
Sé que no lo sabré, pero me esperan
Los eventuales dones de la busca,
No el fruto sabiamente inalcanzable.
Lo mismo sentirán quienes indagan
Los astros o la serie de los números...
Sólo el amor, el ignorante amor, Islandia.

De El oro de los tigres, 1972.

  NOSTALGIAS DEL PRESENTE

En aquel preciso momento el hombre se dijo:
Qué no daría yo por la dicha
de estar a tu lado en Islandia
y de compartir el ahora
como se comparte la música
o el sabor de una  fruta.
En aquel preciso momento
el hombre estaba junto a ella en Islandia.

De La cifra, 1981.

(4) Nuestro amigo F.L.G. nos ha sugerido que, probablemente, lo que Borges ha dicho o querido decir fue: «estado de vigilia» y no «de sigilo», como parece oírse, a nuestro juicio, en la grabación, en un pasaje donde la voz del escritor se escucha con poca nitidez. 

Este diálogo entre Jorge Luis Borges y Héctor Alvarez Castillo data de mediados de 1985, meses antes de que el autor de El Aleph partiera hacia Europa, donde fallecería en junio del '86. Tuvo lugar en su domicilio de la calle Maipú, a metros de la Plaza Gral. San Martín, en la ciudad de Buenos Aires; manteniéndose copia grabada.

Está incluido en el volumen: Camino a Babel. Conversaciones con Jorge Luis Borges y otros textos sobre literatura. Héctor Alvarez Castillo; Buenos Aires, Argentina; noviembre de 2004, 142 págs. Alvarez Castillo Editor.

 

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