revista de cultura # 58
fortaleza, são paulo - julho/agosto de 2007






 

Lámparas con parpados - Re-visitar las revistas de poesía en Medellín

Luis Fernando Cuartas

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Digámoslo de una vez por todas- si alguna vez existió la belleza para la poesía, fue precisamente bajo estas formas alucinantes del placer.

Enrique Gómez Correa (Chile, 1905-1995)

 

Luiz Fernando CuartasComo la vacilante llama de una vela, en medio de la ventisca y el desconcierto, la dificultad y el azar, una publicación de poesía que adquiera la presencia de ser revista, se convierte en extraña luz. Muchas veces tímida y fugaz, otras veces poseedora de verdaderos incendios, las revistas se convierten en lámparas con párpados. Hacen de conjuro, se vuelven conjurantes. Pequeño grupos de personas deciden acarrear la tarea de publicar y crean su fogata. Consumen horas al ritual incinerante de las letras, cenizas que caen y se convierten en fumarolas de olvido y en textos manchados en los dedos del encendedor de versos. Pirotecnia donde se concede presencia a la luz. Entre sorbos de luna y licores de silencio, reverbera paciente un montón de ideas que se las va tragando el crepitar del tiempo. Algunas de esas pequeñas antorchas todavía nos conceden tramos de sus titilantes momentos, nos devuelven al descubrimiento entre la claridad y las sombras.

Muchas de ellas en papel amarillento, retostado por las cicatrices del aire y el uso en los depósitos de los bienandantes lectores, aún conservan un extraño fulgor, una belleza implícita, un testimonio de lectores y de escritores, en su acto de capturar libélulas en el cristal de la noche.

Adolfo Castañón escribía alguna vez, que las revistas son unas nebulosas, tarea de juntar heterogéneas ideas y dejarlas a la acción del viento. Salen, se encuentran, se estremecen, son de todos y de nadie, son nubes que llegan y pasan. Nos dejan una presencia que inaugura y raya, pero siguen en una danza similar a los papeles que el temporal agita en media calle. Sellan actos de complicidad, formas centros de ojo de huracán, se dispersan y juegan, permanecen los textos en las múltiples miradas que las revisitan.

Carlos Oquendo de Amat, las presenciaba como un milagro de un gesto amoroso, "Para ti tengo impresa una sonrisa en papel Japón" y una metáfora china habla del tiempo como una breve eternidad, las revistas son así sólo instantes perplejos, nos dejan algo de las vibraciones diarias, nos dejan entre los estados de lo solar o lo lunar según tengamos dispuesta el alma. Esa psiquis que no nos hace ni viejos ni jóvenes, sino pura dinámica de las presencias. Si la revista todavía enciende la fría caverna de la rutina, si nos muestra esa galería de fantasmas vivos, si nos induce a procrear el parpadeo de la luz en nuestros ojos, con la llama secreta de los profundos arcanos del poema, es por que su tiempo aún pervive entre nosotros.

También son los bosques de la nada, puro bambú imaginario, jardín incendiado, estado transitorio del mirar. El párpado de puro fuego se hace frío y tal como lo imaginaría Hôlderlin, "allá arriba marcháis por la luz", desapareciendo, apareciendo, buscando como hacer sonar la cárcel del silencio en tiempos de penuria. El alma de ese objeto inútil y bello que suele ser la poesía, que nos trastoca y nos incita como una pesadilla. En las revistas aparece de momento, casi inesperado, entre una página antes no vistas, en una imagen que alumbra cuando antes eran sombras.

Se convierten en zonas de crepusculares donde se encuentran cómplices y hacen su magia con sus códigos y sus representaciones investidos de misterio y osadía. En estados marginales de los grandes círculos institucionales, con mínimos recursos, escarbando con un duro garfio la tierra árida donde se cosechan huracanes. Pocas veces la literatura escrita con mayúscula, la que hace encuestas y mide escalas de ventas, habla de esas lámparas solitarias. Y cuando lo hace, existe una maledicencia, una carga que desvirtúa, amenaza y trata de desalentar cualquier proyecto independiente. Una forma de violencia que descalifica y atropella la capacidad de la imaginación en su estado más libertario y amoroso. Como dice el poeta Raúl Henao: "Hay violencia donde se emascula la imaginación. Hay sedición y pillaje en la república que expulsa y sitia de hambre a sus artistas y poetas" (Julio 1983- Medellín- Punto Seguido-N.16).

Siegbert FranklinSu permanencia por fortuna delata que existe una vocación poética, un acercamiento a esas formas de combustión y de arrojo. Actos de valentía sin duda, de un arte de abrir agujeros en el agua, osadía y una dignificación de la condición del escritor y de los lectores. No sólo por que en una ciudad como Medellín podamos convivir con festivales de rock y de jazz, con encuentros internacionales de poesía, con eventos de artes plásticas y muestras de cine alternativo, tal vez y podríamos sentirlo así, es por que existe una historia de revistas de poesía, una serie de actos en plazas públicas y en las calles, donde la palabra y la música, han crecido y no siempre en las mejores circunstancias, que hace posible que aún persistamos muchos. La muestra que se tiene de revistas de literatura independientes es una buena demostración de esta afirmación. Hay en Medellín una cultura poética que se viene construyendo entre muchos, una morada donde habitamos muchos que nos acercamos a esa dinámica del placer y de la creación.

Tiempo atrás, si tal cosa puede tomarse en esas retrospectivas, una breve antología de poesía, daba cuenta de esos precarios pero intensos pasos. Se trataba de una colección que se llamaba Poetas en Abril, (Editada por Luz Eugenia Sierra) donde muchos de los poetas aún hoy vigentes pasaron por esas hoy amarillas páginas. Pequeños libros como Otras Voces, la Revista Acuarimantina, la misma revista Gaceta (que siendo una revista de la U. de A. tenía en un principio un aire fresco y muy abierta a nuevos escritores), son referentes de esa circulación de texto, cuadernillos, folletos y revistas que aparecían en los años setenta y cinco a ochenta del siglo que hace poco se nos fue.

Experimentos de difícil publicación y dura venta, que pasaban más fácil obsequiados y canjeados de mano en mano, en una camaradería no exenta de conflictos y de contradicciones. A no dudar eran grandes esfuerzos por mantener viva esa lámpara, por hacer que el párpado asistiera a ese arrobamiento de letras que caminaban entre bares y barriadas. Las revistas se multiplicaban y luego se escondían, aparecían y se esfumaban algunas sólo duraban dos números y muchas no llegaron sino al primero. Las libretas de apuntes, los cuadernos rotos, las Hojas al Viento, las Hojas sueltas, aparecían en las puertas de los teatros, en las universidades subsidiadas por los mismos estudiantes o en los trueques y en las ferias de San Alejo, entre la dama de los cabellos dorados y su humo inmacula, las tortas de Maria y Juana, estas publicaciones hacían su recorrido urbano.  

Panfleto, altanería, juegos verbales, humor cáustico e hiriente, poesía posnadaista, rebeldía, infierno, desparpajos, experimentaciones, neorrealismo, surrealismo, poesía que entre sus contrastes tenía en común las inmensas ganas de hacerla. Un impulso vital, una urgencia de palabra, un compromiso con lo colectivo pero también con las búsquedas estéticas, hambre de lecturas y de confrontaciones.

Poesía con dejes de utopía y con la esperanza entre las hojas, buscadores de Otraedad, muchas veces truncada por alegatos inmediatistas o por divorcios sociales, donde entre la corbata y poema, pesaba una tristeza, un arribismo o un silencio. En la Arteria no dejaba de aparecer El ají picante, urticaria del humor con olor a origami. Urracas, Ranas Verdes, Hojarasquines, Muros, Asfaltos, sin faltar Pared, Zocalos y Ventanas. Revistas que marcan otras formas del tiempo como Deshoras. Revistas como Acéfala, Cantera, Siglótica, deslizantes palabras que salen por la Rampa y llegan a los múltiples lectores. Revistas montaña, que encierran y abren un Quitasol con el árbol de nuestros sueños en plena floración. Revista Poética y su invitación permanente a que escribamos poesía. No faltaran Misterios Eleusinos, formas de acercarse a la luna, para tomarla por asalto con la Mascaluna o las provocaciones logradas por los escritos publicados por los Poetas del Apocalipsis.

Una mirada de acercamiento a la ciudad y a sus conflictos, palpitar de fabricas y galladas de barrio apostadas entre el hambre, la música y la muerte. Cada cual quería poner un Grano de Arena, otros buscar el nombre en el correo de los chasquis, con apellidos de revista del mejor tinte amerindio. No faltaban las Aurigas y sus carros celestiales, los del cuento y la palabra con boina nocturna y permanente Susurro, La cantidad Hechizada y un Lezama Lima escondido en un sarcófago de papel en pleno Junín, o las Señales en la hoguera como un preludio a las lámparas revistas que dan sentido a este ensayo. Un mundo que se impregnaba de Letras, aún sea para dar cuenta de libros y hacer su reseña con breves notas y poemas. Aquelarres laicos, canciones y bebidas hasta la media noche mientras se leía a Laberinto Lunario, junto con juegos cargados de laboratorios y talleres de experimentos en Ludens, dulces embriagados del rock y muchos de ellos suicidadas de barrio con su revista Ceres y Rock Comuna, donde dibujos y poemas aparecían como un ejercicio de jóvenes de la comuna trece. La efímera pero de unos textos lúcidos de los amigos de Maya. La dimensión trastocante e hiriente a la moralidad hipócrita con la revista-folleto El Otro, la reivindicación de mujeres en la revista Brujas, el mismo inicio de Prometeo como revista del movimiento obrero, daba una pieza al sentido social que habitaban muchas de esas revistas. Conciertos y tocatas de un cuatro llanero y sus plegables famosos de El mensajero, de nuestro amigo de la bicicleta negra, Juan Guillermo Rúa. La Poesía al aire libre y su revista Punto Seguido, una hormiga que deja huellas en las calles de la ciudad. No podemos olvidar que de otras ciudades nos llegaban las llamitas de otras publicaciones, algunas con pretensiones de ser el Zumo Zumo, otras como una tarea de picapedrero tallado una catedral de humo, Puesto de Combate en su permanente oficio de abrir boquetes a las ruindades de las realidades pobres. Una decana de mil trajines la revista Aleph, que lleva el tiempo del nevado cuando estaba apenas empapándose de nieve. Nombres cargados de formas oraculares, algunos con la virtud de parece cercanos a nuestros poetas y poemas favoritos, como un Barco ebrio. EL Túnel construido con letras en plena sabana calentana en medio de guacharos, vallenatos con olor a río y soledades con amores de caimanes. Luna de locos, junto a la Horca de Lorca, otras hechas con precarios medios de impresión, muchas veces a mano o con mimeógrafos y rodillos entintados, garfios, gubias, letras pegadas y recortadas, escritos de una hoja de un pedazo de papel. Escritos de aire, de hueso, de madera, en fin escritos que salen y se convierten en pequeños incendios.

Siegbert Franklin

Revistas como Claro Oscuro, cuya luz tiene su contenido en las alas de las falenas. Centauros, comejenes, El Gallo calvo, gato encerrado, golpes de dado, como para no abolir el azar y dejar la fauna de revistas aullando en una republica donde la ley es sorda y la poesía no deja de hacer Eurekas y de provocar Voces errantes, publicaciones de Andariegos, buscar Ecúreos, contemplar Andrómedas( hoy Materika) que nacen en Costa Rica y viajan hasta nuestros ojos, junto a sus Manijas. Formato diez y seis, de Panamá que era de cine y de poesía, El caimán barbudo de Cuba, Nicaraguac, Revenar, (Costa Rica),Graffiti,( Costa Rica) Aghula,( Brasil) EL Heresiarca, (Argentina), poner la pupila en el fuego cuando aparece el Ojo de aguijón, de Francia y los dragones y sus mitologías de tigres en el aire y celdas por el Orinoco, cuando aparece Dunganon, de Suecia. Un poeta solitario pero lleno de gente del mundo con su revista Melé, en una Honolulu que hará flotar su alma. Combates entre el desierto y el salitre, entre el mar y los silencios australes, con la revista E ntreguerras.

Estarán en esa combustión en pleno centro de Nueva York, la revista La Ñ, Realidad Aparte, Rinoceronte trece, con la posibilidad de que existan voces latinas entre el bullicioso mundo neoyorquino. En esa relación de nombre y proyectos no olvidemos a Ulrika, Buziraco, Rimay, Cultura Caribe, Exilio, Ocarina, Papagayo de cristal, Uno en Uno, que hacen parte de ese historial que suma como inventario cultural de un país poético.

Las mismas revistas que organizan la muestra de publicaciones literarias independientes son de reconocimiento en el país y por supuesto en la ciudad. Transeúnte, Babel, Papiros, Asfódelo, Interregno y Punto Seguido , que ya fue mencionada anteriormente. Dando cuenta de esa diversidad y de la multiplicidad de propuestas que existen, para mostrar que se viene construyendo de tiempo atrás un espacio y unas coordenadas posibles para habitar la poesía en nuestro medio.  

Es posible que en este breve recorrido se me pasen algunas que pueden tener gran interés y valor cultural, más la idea es de dar cuenta en trazos rápidos de esas lámparas que han mantenido luces en medio de épocas aciagas y truculentas, que han seguido su labor de impulsar para que otras nazcan y prolonguen esa tarea de Aladino, de saber preguntar en dónde queda el genio, que favores pedirle sin menguar la disciplina y el duende como diría Federico García Lorca.

Las revistas literarias independientes de las instituciones oficiales y de la empresa privada, las que se han hecho grampando y cociendo las letras, las que se hacen a bordo de la tienda de esquina, entre los encuentros de conversaciones y venenos necesarios, son una zona imantada, los hacedores de las voces que permiten que no nos callen los funestos, los hacedores del silencio.

"Son mis voces cantando/ para que no canten ellos,/ los amordazados grismente en el alba/ los vestidos de pájaro desolado en la lluvia" Alejandra Pizarnik (Anillos de ceniza- fragmento).

Del libro Poetas en Abril al libro Madame Destino, ha pasado varias décadas. Entre uno y otro existe una memoria de muchos poetas que han escrito en varias revistas de la que menciona este texto. Madame Destino, es una recopilación hecha por editorial Endimión y la Revista Punto Seguido. Entre uno y otro libro hay todo un recorrido, es una manera de dar cuenta de la multiplicidad de esos procesos poéticos. Omar Castillo también ha realizado recopilaciones de poesía de muchos de los poetas que aparecen en varias de esas publicaciones. Son todo un testimonio y una vivencia inobjetable.

Pueda ser, que esta memoria sirva para generar nuevas propuestas, que exista una relación de confianza y de respeto, apoyo y crítica seria entre todas las publicaciones, abonar terreno para mantener ese estado de plenitud gozosa que es publicar revistas, pese a las dificultades.

La apuesta es a mantener las revistas abiertas, visitar sus aposentos, volver a ellas como un archivo vivo y una memoria válida para dar cuenta de un devenir creativo.

 Siegbert Franklin

PUNTO SEGUIDO: EL PAN DE LAS TERMITAS

La termita va armando el termitero. Sus recovecos, sus socavones, sus pozos e invenciones. Acumulamientos y desordenes aparentes, puentes de greda y montañas de detritus. Bifurcaciones, fragmentos, periodicidades aleatorias, nubosidades, borrones, saltos repentinos, escalas distintas, lugares asimétricos, nada de monumentalidades severas, de pórticos enraizados e imperiosos. Así, como las hormigas arman su termitero, la revista se viene construyendo año tras año.

 

El plan es invisible, una coartada, una breve señal da la entrada: "yo inventaba el color de la vocales", "Alquimia del verbo", "El gran juego". Vértices, agujas, puntas de pedernal que sirven para entrar en la gruta del texto y dejar signos en sus paredes húmedas. Nuestro arte es un arte termita, una forma de escribir en los intersticios, un ritual andariego y aéreo, perforación y flotación. Música donde la hormiga hace la partitura en el suelo, desde el suelo urbano, en la aridez de un plano mundo, escarba, escarba, y saca notas.  Un arte que se retira del antiguo golpeteo del trabajo, de la simbología de la hormiga operaria, del animal gregario que hace planos de ahorro y guarda ilusiones, es la hormiga anarquista que se retira de los repetidos golpes de la muerte haciendo múltiples disciplinas. Arte de encontrar diversas salidas y múltiples entradas, mestizaje poético, mezcladores y diversificadotes, nada de espejismos del habla. La multiplicidad de lenguajes y manifestaciones, pensamientos  vivos. Hemos dejado a un lado las formas de hacer revistas que no salten, que no hablen que no caminen.

Todo pensamiento que no devuelva un sentido a la vida, toda poética que no reconozca un contacto con el mundo, es vacío intento de copiar realidades sin fondo. Pensamiento  abandonando la mundalidad de una acción supeditada a políticos y financistas, entre burócratas y cargadores de herramientas envenenadas por exceso de realidad, es una poética servil y adocenada. Con la revista se trata de hacer una poética que opera advirtiendo, desnudando, relación con el mundo creando nuevas vinculaciones con las cosas y los seres, una mirada activa y no la quieta parsimonia de los monumentos institucionalizados o los circos académicos.

Veloz como la tortuga de Aquiles, acto de perseverancia, antes que la liebre se agote, la termita hace su tarea de gozo indescriptible. Es así mismo, una manera de  establecer diálogos con los que no hablan, con los elementos oscuros y pocos frecuentados del lenguaje, recoger los mensajes agónicos de los que lanzan botellas al mar y encuentran receptores que leen la embriaguez oculta del mensaje.  Más que sumatorias de lugares y palabras, son puntos dispersos que permanecen, alvéolos que se hablan desde largas distancias, panales que se hacen guiños entre la miel y la arena.  

Por eso nuestro permanencia tiene que ver que la negativa al supremo ordenador, con los identificadores de la dispersión, con las construcciones de puertos firmes y seguros, con  los que niegan la inventiva y la aventura.

En 1983, cuando cumplíamos un aniversario de nuestra publicación, un reciente aniversario en ese entonces, decíamos : "Quizás un desabrido anhelo de insurgencia, un temblor de abismos en el alma o la música oculta que vibra en las tinieblas, nos llamó a publicar Punto Seguido" y este tributo propio no es menos desgarrador que sus comienzos.  Y conocedores de ese acto desgarrador, de esa provocación sin límite nos atrevimos a escribir en el número 48 de la revista: "Punto Seguido intuye la vigencia de aquellos cuyas obras han sabido resistir todos los embates de un mundo enfermo y plagado de fórmulas que nos entregan el espejismo de una falsa evolución hacia la ciencia y la tecnología, cuando en verdad desaloja al hombre de su verdadera patria, lo exilia de si mismo, del lenguaje, de la imaginación y lo arrastra al abismo de la inmovilidad y el desamparo". Seguimos en la insondable tarea del nombrar, de hacer con la greda sucia de los días, ese termitero que permita ser habitantes de la poesía. En esa tarea decíamos en 1987: "Aún por encima del ejercicio de homogenizar, de la repetición, de acelerar producciones y de agotar espíritus, estamos presenciando un Arte Vivo, una ciudad que se quiere mirar desde adentro, para devolverle la Rosa Verde de lo inverosímil : la noción de exaltar la imaginación contra el escarnio de la guerra y la acción de la idiotez" (Punto Seguido # 38) .

Nuestra actividad esta cifrada por la desmesura. Las acciones de la mesura son acciones contables, son la administración de las ganancias, son el sondeo de las sumatorias. Los sistemas mesurables pretenden ser seguros, administrables, son sistémicos, por que se pretende que lo UNO sea lo más seguro, son las puntas de una serie, la serie de los en masa, de los contables, de los que pueden ser registrados y almacenados. Por eso la desmesura, es una condición de termita que nunca acaba de ser construida, que siempre esta iniciando, que es informe, deforme para algunos, un lugar aciago y un lugar de fiesta, un lugar del eros y un lugar trágico, una acción continua e inesperada, hormiguero para excavadores dulces de la ebriedad y el desorden creativo.

Siegbert FranklinLa revista ni siquiera es de nadie, es un estado de vigilia que delata la condición humana en sus búsquedas en cada ser: "La poesía ni siquiera es patrimonio de todos… la poesía no es… y esa inexistencia nos desnuda… ese abandono nos pervive" (Punto Seguido # 22), es el arte de no atesorar sino de vaciarse, devolver antes que embodegar silencios.

A este precio de mundo, a este descalabro de la realidad, no podemos negar que " El surrealismo ha sido nuestra yerba maldita. Su imprecación de alas conmociona como hace setenta y dos años y a decir del poeta " como una raya mágica que cayó de la frente de la noche". Seguimos desvelados batallando la aurora después de tantos años" Texto explícito si se quiere, pero antorcha, escrito en 1986 (Punto Seguido # 24), como un hilo secreto, " una cinta de aire que serpentea los vacíos", acto de abrir los ojos para partirse por el centro, como diría José Lezama Lima.

Termitas sin territorio. No somos de un país somos paisaje, carecemos en poesía de fronteras que nos encierren, así hablamos con poetas de otro paisajes y condiciones múltiples. Las hormigas de la revista han mantenido diálogos con Argentina, Chile, Perú, Venezuela, Panamá, Nicaragua, Cuba, México, Honolulu, Estados Unidos, Canadá, Suecia, Francia, España y Portugal entre otros poetas del mundo.

Pero a la vez somos a temporales, abrimos boquetes en el tiempo. Podemos conversar con Paracelso y Artaud, con Breton y los poetas Sufís. Asistimos al encuentro de un calígrafo chino con Diamanda  Galas. Toman con nosotros cerveza Eunice Odio y Enrique Molina. Antonio Ramos Sucre puede estar tan cercano como la nube en pantalones de Maiakovski y Enrique Gómez Correa puede estar sentado en las lagunas oscuras de Olef Alberhg. Es una dinámica sorpresiva y aleatoria, pero no por eso carente de rigor. Es el sentido del asombro, un estado de imantación, " La poesía es un acto socialmente imaginario, es un evangelio de ficciones". (Punto seguido # 19). Es tal vez la afirmación de que " la poesía no se exila, pervive. Si el poeta arranca en su carro de fuego y se trasforma en sombra, sigue, sigue habitando cada lugar donde intervino, y sigue una ruta ineludible, un camino que lo llama", la gran relación que se tiene con los seres que han vivido muchos mundos en el propio y que conocen  un mundo viviendo un universo. (Punto Seguido n.18). 

Reconocemos que no es una poesía fácil, más mantiene la tensión y el encantamiento. "Imagen inhóspita nos presenta la poesía en estos tiempos… Su condición de ser inaprensible por el código la de utilidad bursátil, nos deja más desnudos que cubiertos" (Punto seguido # 34). Es un llamado a la resistencia, pero a la vez una actitud sincera frente al mundo. Llamamos poeta no a un ser que arme palabras en un sartén de hojas y las refrite en el lenguaje de la pose frívola o banal, llamamos poeta a aquel que esta dispuesto a encontrar en los órganos de los cuerpos, en la materialidad del mundo, una razón de conocimiento, una voz capas de hablarnos del bosque, de lo sumergido, de lo alterable, con la pasión que pueda tener un físico al sentirse convocado por ese dialogo universal. Como termita, como hormiga que logra socavar en la piedra más estéril para sacar la greda necesaria para formar las volutas con las que se escribe en el submundo, las que levantan las marcaciones, los prospectos y las líneas conocidas, para crear otras visones posibles.  

Punto Seguido, no es una historia lineal. Recovecos y meandros, sinuosas formas, serpenteantes estados. Dificultades y dichas. Desde recoger por kilos las letras impresas, regadas por las calles y devolverlas trituradas para convertirlas en revista, pasando por las zanjas y las precipitaciones de la borrachera y la lucidez. Desde pegar abecedarios con brocha y con cicatrices en el papel, hasta juntar rebaños de nubes, donde nuestros amigos  chilenos soñaban con hacerlas vacas. Encender guitarras, poblar soles nocturnos, regalar poemas en los cementerios, buscar piedras que hablan, conversar con los objetos refractarios a la realidad. Hacer la foto sin cámara, dibujar en arena, buscar vocales fugadas de los labios de una niña indígena  y tocar con los dedos de la noche la fragancia de la belladona. Un historia no contada por cuotas, ni hecha para entretener cronistas. Es sólo una intención que camina, una boca que nos habla en cada página.

Esperamos poder seguir contando con el camino de la hormiga. Hacer con los lectores complicidades duraderas y encuentros que hagan que cada Punto Siga vivo.

Luis Fernando Cuartas (Colombia, 1959). Escritor y ensayista. Fundador de Taller de Luna, grupo de escritores de la Universidad Nacional. Cofundador de la Revista Punto Seguido, de la ciudad de Medellín, Colombia. Coordina un espacio en la Radio Universitaria sobre poesía y música. Dirige la Fonoteca de la Universidad Nacional, sede de Medellín. Inédito en libro. Contacto: lfcuarta@gmail.com. Página ilustrada con obras del artista Siegbert Franklin (Brasil).

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