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galeria de manifestos |
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três manifestos Parte significativa da cultura, no que diz respeito a defesas estéticas e de comportamento, tem sido prenunciada, evocada, combatida, polemizada, através de manifestos, textos volantes que despertam interesse, sobretudo, pela clareza e contundência com que as idéias ali são expressas. Manifestos foram, por exemplo, arma valiosa na exposição de temas e conflitos que marcaram o buliçoso período das vanguardas na primeira metade do Século XX. Ao longo da história há certas circunstâncias que alcançaram justamente em seus manifestos uma temperatura bem mais envolvente e reveladora do que as próprias obras ou renovações estéticas neles anunciadas. A partir desta edição # 51 de Agulha estamos criando uma Galeria de Manifestos, a exemplo de nossa Galeria de Revistas, através da qual tanto apresentaremos manifestos atuais quanto faremos registro, para gozo e consulta de eventuais interessados, de manifestos de épocas anteriores. Neste primeiro momento, ainda sem o design que pretendemos implantar a seguir, publicamos um manifesto atual – referindo-se a circunstâncias críticas e de mídia, em Portugal, em relação ao Surrealismo –, ao lado de dois outros firmados em meados do século passado: fragmentos das 42 páginas que compõem o primeiro manifesto dos Nadaístas colombianos, redigido por Gonzalo Arango e publicado em 1958, e a íntegra de outro manifesto, datado de 1965, enfocando o ambiente intelectual e político brasileiro, entre cujos signatários se encontram integrantes do grupo venezuelano El Techo de la Ballena, coincidindo com a breve estada dos mesmos em São Paulo. Leitores interessados darão contribuição imensa se nos revelarem novos textos, que nos dispomos desde já a publicar. Abraxas
Primer Manifiesto Nadaísta 1958 Apartes [Bogotá, 1958]
I. El Nadaísmo es un estado del espíritu revolucionario, y excede toda clase de previsiones y posibilidades. II. Se ha considerado a veces al artista como un símbolo que fluctúa entre la santidad o la locura. Queremos reivindicarlo diciendo de él que es un hombre, un simple hombre, que nada lo separa de la condición humana común a los demás seres humanos. Y que sólo se distingue de otros por virtud de su oficio y de los elementos específicos con que hace su destino. El artista es un ser privilegiado con ciertas dotes excepcionales y misteriosas con que lo dotó la naturaleza. En él hay satanismo, fuerzas extrañas de la biología, y esfuerzos conscientes de creación mediante intuiciones emocionales o experiencias de la historia del pensamiento. Su destino es una simple elección o vocación, bien irracional, o condicionada por un determinismo bio-psíquico-consciente, que recae sobre l mundo si es político; sobre la locura si es poeta; o sobre la trascendencia si es místico. III. Trataré de definir la poesía como toda acción del espíritu completamente gratuita y desinteresada de presupuestos éticos, políticos o racionales que se formulan los hombres como programas de felicidad y de justicia. Este ejercicio del espíritu creador originado en las potencias sensibles, lo limito al campo de una subjetividad pura, inútil, al acto solitario del Ser. El ejercicio poético carece de función social o moralizadora. Es un acto que se agota en sí mismo, el más inútil del espíritu creador. Jean-Paul Sartre lo definió como la elección del fracaso. La poesía es, en esencia, una aspiración de belleza solitaria. El más corruptor vicio onanista del espíritu moderno. VI. Rectificamos el viejo concepto americanista de que un pueblo es joven en virtud de sus paisajes. Lo es en razón de sus ideas y de su evolución espiritual. La decrepitud no es un concepto de la vejez del mundo físico, sino la caducidad del espíritu resignado, incapaz de evolucionar hacia nuevas formas de vida y de cultura. América es vieja desde su nacimiento. Por culpa de sus descubridores y su herencia, su nacimiento significó para la Historia una especie de muerte. O más exactamente, un aborto imperfecto para la vida. En tal forma que ella no ha nacido culturalmente por su cuenta, nutriéndose como se nutre de una vejez cansada y esterilizante transmitida por el cordón umbilical de su idioma y de sus creencias. Ante el dilema de ser o de no ser, de elegir una cultura por separada con sentido universal, ¿qué significa para la cultura de América tallar sapos, revivir mitos, incrementar las supersticiones, retener el tiempo olvidado, la prehistoria, si aún no cuenta ni determina nada su cultura en el devenir de las ideas contemporáneas? Detenerse en el pasado con un asombro contemplativo, evidencia el complejo de América ante un mundo evolucionado que decide su destino y su supervivencia histórica y biológica, mediante las actuales revoluciones sociales y conquistas científicas del espacio que se disputan el predomino político de la Tierra. América no puede anclarse en lo regional, en lo folclórico, en la tradición mítica. Eso sería un aspecto de su desarrollo intelectual y artístico pero no puede decidir su destino y su historia sobre estas formas inferiores de su desarrollo. América debe superar el complejo de su infantilismo espiritual. De otra manera nos quedaríamos en la Edad de la Rana y la Laguna, en tanto que la técnica científica ha fijado estrellas en el espacio cósmico. Ningún pueblo, ningún continente viejo o nuevo puede elegir su destino por separado. La más leve onda del mar de la Historia contemporánea agita con su movimiento el porvenir de los pueblos, y decide su suerte o su desgracia. Una cultura solitaria, desvinculada de los intereses universales, es imposible de concebir. Nadie puede evadirse, ni eludir el papel que representa en el mundo moderno. Todo se relaciona de una manera profunda en esta época en que el simple hombre encarna una misión en la historia: su acción o su indiferencia implican una conducta de inmensas responsabilidades éticas, y al aceptarla o negarla, se salva o se condena. Ya no podemos aceptar como sentido moral de la existencia, aquel pensamiento agonista de Kierkegaard: "Sea como sea el mundo, yo me quedo con una naturalidad original que no pienso cambiar en aras del bienestar del mundo". VIII. Hemos renunciado a la esperanza de trascender bajo las promesas de cualquier religión o idealismo filosófico. Para nosotros éste es el mundo y éste es el hombre. Otras hermenéuticas sobre estas verdades evidentes carecen de sentido humano. Las abstracciones y las entelequias sobre el Ser del hombre, caen en el domino de la especulación pura y del simbolismo metafísico, producto natural del anhelo del hombre por trascender su entidad concreta, y fijarla en una forma ideal, más allá de todo límite espacial y temporal. Este anhelo corresponde a su naturaleza idealista y poética que quiere cristalizar la esencia del Ser en lo absoluto, en el eterno. Proponer esa ilusión para después de la muerte es la misión de las religiones. Nosotros creemos que el destino del hombre es terrestre y temporal, se realiza en planos concretos, y sólo un dinamismo creador sobre la materia del mundo da la medida de su misión espiritual, fijando su pensamiento en la historia de la cultura humana. El hombre es lo Absoluto en la medida casual y no necesaria entre el accidente de su principio y de su fin. Este criterio excluye toda posibilidad de trascendencia. El hombre elige sobre sus posibilidades inmediatas esta tierra: la inmanencia. La metafísica es una investigación sobre la muerte y sobre las posibilidades trascendentes de la existencia. O mejor dicho, es una evasión del Ser hacia el mismo Ser que se conoce. Es por eso la creación de un mundo para sí, completamente ajeno al devenir histórico, que es terreno privativo de la política, que significa compartir el mundo con los otros. Por consiguiente, la única "utilidad" de la metafísica es el pensar sobre la muerte, porque el pensar sobre la vida es, precisamente, la política. Por su carácter esencial sobre las ideas irreductibles a la vida, la especulación pura no nos interesa como aspiración de trascendencia. Pues nunca esa imagen del mundo que resulta del ejercicio metafísico conduce a soluciones sociales y terrestres de justicia, perfección o felicidad humana. Por el contrario. su consecuencia es la desesperación y el desorden. XI. La libertad es, en síntesis, un acto que se compromete. No es un sentimiento, ni una idea, ni una pasión. Es un acto vertido en el mundo de la Historia. Es, en esencia, la negación de la soledad. XIII. Destruir un orden es por lo menos tan difícil como crearlo. Ante empresa de tan grandes proporciones, renunciamos a destruir el orden establecido. La aspiración fundamental del Nadaísmo es desacreditar ese orden. Al intentar este movimiento revolucionario, cumplimos esa misión de la vida que se renueva cíclicamente, y que es, en síntesis, luchar por liberar al espíritu de la resignación, y defender de lo inestable la permanencia de ciertas adoraciones. En esta sociedad en que la mentira está convertida en orden, no hay nadie sobre quién triunfar, sino sobre uno mismo. Y luchar contra los otros significa enseñarles a triunfar sobre ellos mismos. La misión es ésta: No dejar una fe intacta, ni un ídolo en su sitio. Todo lo que está consagrado como adorable por el orden imperante será examinado y revisado. Se conservará solamente aquello que esté orientado hacia la revolución, y que fundamente por su consistencia indestructible, los cimientos de la sociedad nueva. Lo demás será removido y destruido. ¿Hasta dónde llegaremos? El fin no importa desde el punto de vista de la lucha. Porque no llegar es también el cumplimiento de un destino.
Surrealismo, Frida Kahlo & Eugenio Granell [Lisboa, maio de 2006]
Vem a Lisboa uma Exposição de Frida Kahlo, proveninente do Museu Dolores Olmedo, no México, o que seria de saudar, neste limitado e desértico panorama cultural, e logo se lhe reduz presença e razão. O comissariado da exposição resolveu seleccionar uma frase para tomar como pórtico dessas obras, que, embora da autoria de Frida, é, em nossa opinião, tradutora, mais uma vez, de um sintoma de mediocridade e tentativa de destruição do Surrealismo em Portugal. O surrealismo continua a ser, da Assembleia da República aos intelectuais, sinónimo de disparate. Os mais espertos dizem que o Surrealismo “já passou” e copiam os seus gestos que nas suas mão são caricaturais. Perante isto convém dizer, tão algo quanto possível, que a obra de Frida Kalho é surrealismo, como o é a de Jerónimo Bosch, que ignorava o Surrealismo, ou a de Chirico, que do Surrealismo se quis afastar. Sobre Frida Kahlo escreveu André Breton um texto no seu Le Surréalisme et la Peinture, editado em 1928, livro definitivo para a definião da sensibilidade contemporânea: “Sacrifient délibérément le modèle extérieure au modèle antérieur, donnant résolument le pas à la représentation sur la perception”. Ele definiu-a como “ce ruban autour d’une bombe”, considerando a sua arte uma mescla de opiniões e vivências. Com os surrealistas, Frida conviveu no México, em Nova York e Paris, e com eles expôs. Quereria ela reafirmar mais uma vez a sua liberdade? Quereria ela dizer a dificuldade de se ser surrealista vinte e quatro horas por dia? Além de que, naqueles anos de esperança, era enorme a distância entre o comunismo e o surrealismo, não obstante ter sido no gabinete de trabalho de Trotsky que Breton viu pela primeira vez uma obra de Frida. Será que ela, descrevendo vibrantemente o seu drama pessoal através da figuração, não sentiria o Surrealismo? Ser surrealista não se decide ser, não se come, nem se pinta – SENTE-SE. O Surrealismo é sentido sempre, mas sempre por quem ama, quem sonha e por quem quer ser livre, não importando a forma como o expressa. Por que continuam os comissários d’arte deste Portugal a tentar apagar o Surrealismo, utilizando para o efeito, aqui neste caso pontual (como em muitos outros), esta sua frase como pórtico de uma exposição classificada como a maior e mais completa realizada na Europa nas últimas décadas? “Eu sou a desintegração”, esta outra frase de Frida seria aqui oportuna para classificar tal atitude ignóbil dos ditos comissários, de ignorância e falta de respeito perante aquele movimento de libertação herdado do século anterior e anteriores milénios. Mas de novo perguntamos: não quereria ela reafirmar a sua liberdade pela negativa, mais surrealista do que nunca? Também expõe pela quarta vez em Portugal uma das grandes figuras do Surrealismo, o pintor espanhol Eugenio Granell (1912-2002). Combatente revolucionário na Guerra Civil de Espanha, exigiu sobre o seu caixão a bandeira da República. Grande amigo de Portugal, dee Mário Cesariny e de Cruzeiro Seixas, não mereceu uma palavra de referência de críticos e ensaístas, e no entanto, sobre este homem e sua obra, escreveram André Breton, Marcel Duchamp, Benjamin Péret, etc., etc.… O que pretendem os comissários e os críticos de arte em Portugal face ao Surrealismo? Quid petis? Ventura todos a querem, por todos é deseja, não a tem quem a procura, a quem não a busca é dada (Almeida Garrett).
Cruzeiro Seixas, Mário Cesariny, Miguel de Carvalho, Carlos Silva, Isabel Meyrelles, António Barahona, Raúl Perez, Fernando José Francisco, Sérgio Lima, Alex Januário, Marcus Salgado, Konrad Zeller, Renato Sousa, Deusdedit Ramos, Gustavo Arruda, Rodrigo Lucas, Rodrigo Mota, Paulo Abraão, Ricardo Lira, Maria Regina Marques, Fátima Roque, Nicole Reiss, Heloísa Pessoa, Márcio Calixto, Daniel Vicolli & Kátia Pawlowskij.
Arte livre, imagética, espontânea [São Paulo, outubro de 1965] Na atual política brasileira, marcada por um regime autoritário e opressor, uma das questões que ainda não foram devidamente examinadas é de como podem contribuir o artista e o intelectual para combater ou modificar este regime e de quanto estão sendo coniventes ou alienados com relação a ele. Uma forma de alienação e conivência é o silêncio, a ausência de tomadas de posição, a não-denúncia. É o que acontece, por exemplo, com os rapazes que andam realizando “catequeses poéticas” e manifestações semelhantes em áreas cedidas pelas autoridades e protegidos pela polícia. É o caso, também, do jovem poeta que quer “convocar” sua geração em recitais promovidos por senhoras da sociedade. Tais atividades servem para justificar a ordem atual, por seu silêncio frente a ela, e, principalmente, por consistirem em nada mais que uma propaganda de sentimentos bem comportados e atitudes conformistas. Em um plano mais geral, é o caso de toda uma literatura, frequentemente dedicada aos pais, noiva & Paulo Bonfim, e que se inspira numa tradição de depuração verbal, esteticismos vulgares e cultivo de lugares-comuns. A lírica parnasiana destes supostos “neo-rilkeanos” é formalista e acadêmica na medida em que se caracteriza pela imposição de normas e cânones limitadores da capacidade criadora. Muitos autores já mostraram a relação existente entre estes cânones e formalismos de um lado, e a vigência de regimes autoritários e absolutistas, em análise que se aplica perfeitamente ao caso brasileiro. Isto vale também para movimentos como o Praxismo e o Concretismo, mais restritivos ainda, fornecedores de verdadeiras receitas de como fazer arte. Ao lado destas modalidades indiretas de submissão existem as tentativas de subordinação direta da arte a posições políticas conservadoras. O exemplo mais flagrante, em nosso país, é dado pelos Críticos Fascistas de Cinema, com suas pressões e gangsterismos junto a público, exibidores, entidades culturais, financiadores, Itamaraty etc. Infelizmente, porém, tal vinculação da arte a idéias políticas não é privilégio apenas dos nossos extrema-direitistas. Nela incorrem também setores da Esquerda, ao tentarem colocar a arte a serviço de uma transmissão direta de “mensagens” sócio-políticas. Com isto, eles a empobrecem, e caem num sociologismo primário, pois confundem o campo e a linguagem da obra de arte com os do discurso político. O que pretendem através disto é uma arte de comunicação direta com o povo, isto é, uma arte “proletária”. Até agora, porém, estes espetáculos de arte “proletária” têm sido freqüentados unicamente por um público burguês e bem pagante que com isto busca aliviar sua má consciência frente aos fatos sociais apontados. E é sintomático que estas posições artísticas da nossa esquerda sejam paralelas a uma recusa em examinar problemas verdadeiramente sociais, como o da repressão sexual, e da vigência em nosso país de padrões morais de século XIX, aliás fielmente acatados por estes “reformadores sociais”. Em suma, o que se verifica no panorama artístico-intelectual brasileiro é a desatualização, a ignorância, o mal-entendido justificado pela situação política atual, a distorção do verdadeiro papel revolucionário e inovador do artista. Em vista destes fatos, os signatários do presente manifesto julgam necessário vir a público para apontar e reivindicar a coerência entre uma atitude de combate e repúdio à opressão política, e o exercício de uma arte livre, imagética, espontânea, transmissora de conteúdos inconscientes, rompendo as fronteiras do racional-cartesiano, e instaurando novas formas de comunicação e pensar, em suma, de uma arte verdadeiramente ameaçadora e solapadora dos fundamentos da Ordem Estabelecida, completando assim o “transformar a sociedade” de Marx com o “modificar a vida” de Rimbaud, e também dos Românticos, Surrealistas, Hipsters, e demais personagens e movimentos que partiram em busca de uma liberdade total e de uma ampliação das fronteiras do Humano. E para que se chegue a esta coerência é preciso, antes de mais nada, relegar a seu devido lugar de arcaísmo e curiosidade de museu as modalidades pseudo-artísticas que andam por aí a serviço da repressão.
Wolnei de Assis, Edmundo Aray, Décio Bar, Sonia de Barros, Roberto Bicelli, Juan Calzadilla, Fernando Campos, Álvaro Roberto Diciaula, João Ferreira, Raul Fiker, Antonio Fernando de Franceschi, Francisco Hung, Mauricio Nogueira Lima, Maninha, Paulo Bastos Martins, Spencer Pupo Nogueira, Ubirajara M. L. Ribeiro, Regastein Rocha, Roberto Rugiero, Altonio Jaime Soares, César Volpon, Lucimar Volpon, Claudio Willer.
Sugestões de manifestos devem ser encaminhadas para os editores da Agulha. Página ilustrada com obras do artista Raúl Vázquez (Panamá). |
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