![]() |
|
revista de cultura # 51 |
livros da agulha
Águas Doces no Brasil vem mostrar, por meio de artigos de autoridades no assunto, que o problema da água no Brasil e no mundo tem solução. O livro, publicado pela primeira vez em 2000, transformou-se numa obra de referência e agora chega à sua 3a edição, revisada e ampliada, com apresentação da ministra do Meio Ambiente, Marina Silva. As preocupações com o ambiente e com a água, em particular, têm adquirido especial importância, pois as demandas estão se tornando cada vez maiores, sob o impacto do crescimento acelerado da população e do maior uso da água, imposto pelos padrões de conforto e bem-estar da vida moderna. Entretanto, a qualidade das águas, dos ecossistemas e da vida, em geral, vem sendo degradada de uma maneira alarmante, e esse processo pode logo ser irreversível, sobretudo nas áreas mais densamente povoadas dos países emergentes, como o Brasil. Deve-se considerar que toda a água da Terra não é utilizável para consumo humano e desenvolvimento de suas atividades socioeconômicas. Vale destacar que, entre os seis países do mundo de dimensões continentais, o Brasil é o único sob condições dominantes de clima tropical úmido, resultando na maior descarga de água doce distribuída numa rede hidrográfica perene das mais extensas e densas, e na maior extensão de pantanais ou encharcados (38 áreas com 60 milhões de hectares de superfície total). As alternativas de uso integrado e conservação das águas - atmosféricas, superficiais e subterrâneas - tanto em termos quantitativos quanto qualitativos, como de manutenção dos ecossistemas naturais, são, regra geral, as mais promissoras. O objetivo deste trabalho é estimular a migração do Brasil-problema para o Brasil-potencial. Para tanto, o que mais falta não é água, mas determinado padrão cultural que agregue ética e melhore a eficiência do desempenho político dos governos, da sociedade em geral, das empresas públicas e privadas, promotoras do desenvolvimento, em geral, e dos recursos hídricos, em particular. O livro Águas Doces no Brasil é composto de 23 capítulos e aborda a água doce no Brasil e no mundo, desenvolvimento sustentável, recuperação de ecossistemas, meio ambiente e saúde, saneamento básico, agricultura e pecuária, indústria, hidreletricidade, navegação, ecoturismo, o gerenciamento de recursos hídricos, como também a questão no Direito Brasileiro (as Legislações Municipais, o Código de Águas, a história das águas doces nas Constituições Brasileiras, Acordos e Tratados Internacionais) e muitos outros temas pertinentes.
Un verso
tomado de Góngora, Albergue a cualquier hora, da título a la antología en la
que Ángel Pariente reúne una significativa muestra de su palabra poética. El
libro es fruto de una ininterrumpida dedicación a la poesía, comenzada en
1966, y que se prolonga hasta el presente. Nacido en Gijón en 1937, en Ángel
Pariente confluyen las facetas de poeta, ensayista, editor y traductor. Es
uno de los más importantes estudiosos del surrealismo, movimiento al que le
ha dedicado diversos ensayos y antologías como Antología de la poesía
surrealista (en lengua española), Razonado desorden o Diccionario temático
del surrealismo. Asimismo, su labor editorial ha estado vinculada al sello
Júcar donde puso en marcha colecciones míticas como "Los Juglares" o "Los
Poetas". A su actividad como traductor debemos la versión española de
Poesías y Los cantos de Maldoror, de Lautréamont. En 2002 obtuvo el Premio
de Bibliografía de la Biblioteca Nacional por su fundamental Diccionario
bibliográfico de la poesía española del siglo XX. Como poeta, Ángel Pariente
es autor de A mi también me gusta la bella música, Este error, Ser alguna
vez, Los sueños y Oscuro corazón de
Poemas de
esos cinco títulos se reparten en la antología Albergue a cualquier hora,
editada por Renacimiento y que cuenta con un esclarecedor prólogo de Arturo
Ramoneda que desvela las claves más significativas del decir poético de
Ángel Pariente.
[Sabas
Martín]
Muchos llegamos a la poesía con un sincero amor por ésta, un amor que colindaba con el fanatismo visceral, la locura amarga, el desamparo fácilmente confundible con el orgullo pueril. Así era el sentimiento por lo menos en la década de los ochenta, en San José de Costa Rica, época que recordamos como de una oscura preparación hacia lo que tenemos hoy, una época que fue el tiempo embrionario de la globalización. Experimentamos desde esos lejanos años el poder de la poesía. El poder que había inspirado los poemas de Cardenal, Nicanor, Neruda, los poemas de Pessoa, Jorge Debravo, Eunice Odio, Pound, T.S. Eliot, la generación Beat, Walt Whitman, la Generación del 27… poder que venía de una fuente de lucidez que nos confirmaba que la poesía tenía su territorio. Sin embargo, todo cambió de pronto. El poder de la poesía se retiró del mundo. Y arribó una vida sin ideales que hoy conocemos todos, un mundo que solo puede descifrado por los hombres administrativos, ávidos de conexiones, asociados siempre a algo, ejecutivos equilibrados, buenos negociadores, amigos sin melindres del dinero, hombres que en la década de los ochenta, cuando algunos empezábamos a escribir poesía, ya bien o mal, ya apasionadamente o sin oficio, eran los verdaderos anti-poetas, no lo que escribía Nicanor Parra. Fue en ese clima de amor por la poesía, sin pensar en grandes casas editoriales, ni en un cargo ampuloso en un ministerio público, en ese contexto de experiencia suma de la palabra, a la que le dábamos algunos total credibilidad en los años ochenta, que conocí al poeta Guillermo Sáenz Patterson. Yo era un muchacho de unos veinte años, que tenía sueños literarios en un país limitado por su idiosincrasia, un país que, de toda Centroamérica, había alcanzado cierta madurez política, pero que no tenía ninguna hermandad con la poesía, un país hermoso pero también plano en el espíritu. Recordamos por ese tiempo el fracaso de la revolución sandinista, que muchos apoyamos con el espíritu, la sed, la esperanza, y recordamos asimismo el áspero sabor del fraude. No quedaba nada, solo fraude. No se podía esperar otra realidad porque Reagan era la realidad, la estupidez era la realidad. Guillermo Sáenz había publicado por esos años un extraño libro titulado “De luz y eternidad”, un título si se quiere pretencioso, extrañamente metafísico. En ese entonces, Guillermo era un apasionado de la poesía, como es improbable que conozcamos hoy a un hombre enamorado de un arte, leía sus poemas con mucha turbación, como si evocara de regiones inalcanzables las musas que lo dirigían por un camino de visiones tormentosas. También, nos hablaba a los más jóvenes de los poetas malditos, y de alguna manera, se presentaba como un típico poeta maldito. A muchos por aquel entonces nos pareció un poeta recluido en su dimensión personal. Estaba de moda motejar a los escritores en estantes ideológicos. Y se tenía la impresión, en medios oficiales, de que un poeta debía hablar de fusiles, revolución, proletario, patria, mujer querida, sentimientos nobles. Lo que no se circunscribía en ese menú era poesía ajena, un divertimiento del pequeño burgués que todavía no había llegado a la suprema humanización de su arte. La atmósfera literaria estaba controlada por profesores de literatura que, para no parecer ignorantes, citaban a Eunice Odio, pero no dejaban de maravillarse por la sencillez de Jorge Debravo, un poeta bueno y cuya obra ha sido manipulada para sentar cátedra, y aplastar otras expresiones, tal vez más revolucionarias o atípicas del quehacer poético costarricense. El que escribía como Jorge Debravo podía ser comprendido. Otro discurso era imposible. (El costarricense, en general, nunca ha sido doblegado por la expresión poética, aunque se incline, ávido, hacia los paraísos artificiales.) Fuera de ese estilo, no había posibilidad. Los poetas oficiales solo trataban de continuar lo que había dejado Debravo. Y hasta hoy día, se prosigue con el mismo paradigma. Unos cuantos jóvenes, hartos de esa mistificación, elaboran una poesía antinómica, que ya ha sido desplegada años atrás, pero que solo sugiere el papel de antítesis debraviana. Tal vez ofrezca algunas voces fuertes. Tal vez no. Fuera de ese estilo, repetimos, no había alternativa. Había que ser hipócrita. Y solo Jorge Debravo había sido auténtico. Era su voz de río vigoroso y árboles en flor lo que lo hacía permanente. No sus repeticiones innecesarias, su mesías a cuestas, su idea de ser un adalid de un marxismo auroral, con la sonrisa de Cristo. Solo Guillermo Sáenz Patterson se dio el lujo (de manera absoluta, porque otros lo hicieron parcialmente), de escribir otra cosa. Y la historia literaria deberá exponerlo de esa manera, o no será real. Guillermo Sáenz escribió una poesía que solo siguió el camino, como dirían hoy los poco originales, políticamente incorrecto. Y por esa razón fue olvidado. A pesar de eso, nos decimos que algunos de los que tratábamos de asimilar la función de la palabra en un mundo que se decantaba contra los más débiles, contra los soñadores en vía de extinción, contra la magia desinteresada, sabemos hoy que la poesía de Guillermo sobrevivió a nuestra propia impresión de que solo era una expresión aislada, una inspiración incluso lóbrega y sin compromiso. Con el nuevo libro de Guillermo, Para Noxia, publicado por Ediciones Andrómeda este año de 2006, toda la obra de Sáenz se encadena, y vocifera su propia verdad. Se trata de un libro que vuelve a recordarnos con ácido la acción última de la poesía: ¡llevarnos a la cumbre y mostrarnos con vértigo la oscuridad del mundo! Conocimos a Guillermo Sáenz en una época en que la mayoría de los escritores trataban de insertarse en el modelo funcional de poesía aceptada por los progres y los burgueses -los cuales siempre nos han parecido extremos de una misma lanza-, y lo vimos escribiendo una poesía tan extraña a muchos -como son extrañas las confesiones dolidas de las putas en los bares que amanecen, o los muros repletos de musgo donde vomitó su vida un amigo poeta muerto, o la noche paranoica donde todos descansan para continuar fundiendo más cadenas al día siguiente-, que pareció un heraldo de su propia navegación lírica. Hoy, con Para Noxia, Guillermo Sáenz nos recuerda que aún existe un oficio profundamente desinteresado en la invocación poética que no responde a los intereses de ninguna singladura política o idiosincrásica. La poesía de este interesante libro, Para Noxia, es como un viaje intergaláctico en cualquier ciudad del mundo, y digo intergaláctico, porque Guillermo Sáenz reunió en esta nueva poesía al cosmos y a la ciudad, a los ángeles y a los hombres, a los ríos de estrellas y a los hoteles de mala muerte, a los meteoros y a los drogadictos, mediante un verbo que, a todas luces decadente para los que buscan sentimientos edificantes en las expresiones artísticas, es búsqueda también de una redención ambigua, un requerimiento de visión más amplia y de alguna franca necesidad de fusión con el universo. Con Para Noxia reconocemos que la poesía se renueva a través de décadas de desamparo. El poeta no desmaya. Solo espera el cambio de tiempo para volver a tocar su sombrío tambor en los recodos de la noche. [Guillermo Fernández]
Nesse tempo de transição, com a autoridade da poesia em crise, dizer poemas é um risco freqüentemente mal calculado. Para o poeta, localizar a sua linhagem, saber o seu lugar, descobrir a própria família, abrir caminho na indiferença e afinar a voz na multidão barulhenta são tarefas que quase sempre vão nos deixando na estrada, o artista e o seu leitor, cada um em sua trilha. Ou então - e então chegamos a este livro que você tem agora nas mãos - sentimos a felicidade de encontrar na esquina um conjunto de poemas que nos deixam mais ou menos em casa, que falam os desesperos e os afetos da nossa língua comum, que tocam em temas que se escancaram invisíveis ao nosso lado, que não são orgulhosos a ponto de esquecer sua história e nem tão tímidos que não afirmem presença. O curitibano Marcelo Sandmann - que já havia afinado seu verso com Lírico Renitente, seu bom livro de estréia, agora lança este ótimo Criptógrafo Amador. É na verdade um fino criptógrafo, que, aparentemente, como prestidigitador (“Nada nesta mão, / nada nesta outra.”), nos entrega todas as chaves do que diz (“um pássaro, que se desata, / ascende e se desbarata”), mas restará sempre o mistério que, afinal, é o que justifica a poesia (“No amor, deixas vivo / o inimigo.”) Nessa fissura sutil entre a limpidez e a nitidez das coisas e dos gestos, e a sombra invisível que as persegue sem resposta, vai se fazendo a poesia de Marcelo. Traçar suas influências é trabalho de especialista, mas já na primeira leitura sentimos que ele escolheu para escrever (e foi escolhido por) uma poesia que se insere na nossa forte tradição coloquial, mas com um sólido contrapeso de formas que não derramam o brilho dos achados, sempre lapidares. E ele tem humor, essa dádiva - em boa parte, o poeta apreendeu a beleza tranqüila e bem humorada de um verso de José Paulo Paes. Também aqui ele deixa sua marca, na paródia de gêneros (como as saborosas oitavas-rimas camonianas a narrar a prisão de marginais - “Trancado fui em camburão coiceiro. / Dispor propus a todos grana preta: / Alguém cascou-me o cabo da escopeta.”) e de linguagens, em cruzamentos multifacetados, como a mensagem criptográfica às “antenas da raça” de Ezra Pound: “Larga / essa antena / de banda // e vamos logo / pra / banda larga”. A poesia de Marcelo Sandmann, sempre cinzelada no terreno difícil da simplicidade, não tem medo do chão, do acaso, dos ready-made de seus temas. É neles, afinal, que ele faz ressoar a ética sem alarde que é o olhar marcante deste bom poeta. [Cristovão Tezza]
Siguiendo a sus grandes modelos Octavio Paz y Luis Cardoza y Aragón, Miguel Angel Muñoz desde muy joven buscó, en una tarea doble, interrogar la pintura y darse sus propias respuestas a través de la crítica de arte y a través de sus poemas en verso. En ensayos y notas sobre pintura ha hecho el análisis con la imaginación de un poeta y en su poesía no ha evitado hacer en un lenguaje emblemático de signos, puntualizaciones críticas. Él lo dijo en la línea de un poema: “pues la poesía, la pintura es su causa”. A lo largo de los años Muñoz ha afinado su sensibilidad para sentir y penetrar en el arte abstracto y figurativo. No en balde su cercanía estética y humana con pintores abstractos como Antoni Tàpies, Matta, Esteban Vicente, Albert Ràfols-Casamada y el escultor vasco Eduardo Chillida; con pintores figurativos mexicanos como Ricardo Martínez y José Luis Cuevas, a quienes ha estudiado sin fatiga y de quienes ha escrito numerosamente. En este libro Origen de la niebla, donde Muñoz reúne todos sus poemas sobre pintura hallamos signos que se abren, símbolos que ocultan nuevos significados, interrogaciones que en las respuestas se vuelven espejos, colores que hechos palabras crean sentidos, palabras que regresan desde el silencio, multiplicación de figuras, imágenes como relámpagos, líneas, incisiones, círculos, manchas, atmósferas, figuras de los sueños. [Marco Antonio Campos]
Entre el tráfago de una poesía -y por cierto una crítica- políticamente correcta y otra encandilada con la banalidad resulta cada día más difícil, en nuestro medio, toparnos con una auténtica voluntad de estilo. Esto, para no mencionar el sabotaje cultural más artero: un canon que pretende durar hasta el infinito, en lo fundamental, abonando las sabandijas cuya función es precisamente perpetuarlo. Hace rato que el trabajo de Renato Sandoval (Lima, 1957) era uno de los más interesantes de su generación, pero con este libro su poesía es ahora, ya del todo, una de las mejores del Perú y alrededores. A su pasión por todo el diccionario y a su trajinar por el hipérbaton, a manera de un soliloquio sordo y entrecortado, Sandoval gana en precisión o, mejor dicho, pareciera perder en este libro todo escorzo superfluo, toda voluta gratuita o meramente efectista. Enfrentarse, entablar un diálogo con los maestros de la literatura del lejano oriente -aquéllos que reconocen en la caligrafía su vocación poética más acendrada- le ha obligado a ello. Es decir, su lenguaje ha ganado en economía, su carpintería sintáctica ha prescindido de arcos y remaches, y su imagen poética se ha potenciado icónicamente. Esto, aparte de que el sujeto poético no se nos oculta ya más como la liebre; por el contrario, manso, permite ahora que el lector le pase una mano amiga y lo perciba, al menos, en claroscuro. Porque éste, eso sí, continúa siendo el color de toda esta obra poética: trastienda, espacio pre-simbólico, bulto ciego de lo indeterminado. Aunque todo esto felizmente salvado -ventilado u oreado- por el humor: “hoy/ las miasmas se agitan con fuerza/ bajo los pechos y en la espesura/ un puercoespín espía nuestras/ rencillas entre bostezos”. A la poesía de Suzuki blues no la define un deseo por alcanzar algo; es, más bien, la develación paulatina de aquello que se ha alcanzado. Sandoval siempre ha sido un poeta henchido, sino, creemos, andaba en busca de la fórmula más adecuada para no violentar su pudor, para no indilgarnos un ego hipertrofiado más, una mitomanía porfiando en hacerse pública. La táctica, por más lograda, y que anuncia un camino nuevo para esta poesía ha sido, paradójicamente, la secularización o desacralización paulatina del sujeto poético; un pasar, digamos, de la opacidad feérica de un José María Eguren -por lo demás algo reiterativa y como voluntaria en los anteriores libros de Sandoval- a un reconocimiento del cuerpo y la naturaleza acompañado, por ejemplo, de Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Dylan Thomas o, en el caso específico de Susuki blues, la propia tradición poética con la cual magistralmente dialoga. De manera simultánea a como el sujeto poético se asume a sí mismo como un personaje más de ficción -sin que esto menoscabe, en absoluto, su singularidad o su riqueza- del mismo modo se nos aliviana. En otras palabras, sacude ante nosotros lectores -como un animal incómodamente empapado- toda gravedad o empaque prescindibles que son, en este caso, nada menos que las de su identidad única o intransferible. En lo básico, esto constituye la tarea a la que se ha avocado Renato Sandoval en su último libro. Su esencialismo anterior, efectivamente, se ha globalizado: ha transmutado en diferentes máscaras y tonos; y al hacerlo, pensamos que en horabuena, su poesía se ha vuelto también -de modo mucho más explícito- estupenda literatura. [Pedro Granados]
Joseph Ki-Zerbo. Nascido em Toma (Burkina Faso) em 1922, é historiador. Publicou "Histoire de l’Afrique noire" (Hatier), dirigiu dois volumes da monumental "Histoire générale de l’Afrique" (UNESCO) e "La Natte des autres: pour un développement endogène en Afrique" (Karthala). René Holenstein. Doutorado em história, vive há muitos anos em Uagadu (Burkina Faso), onde se tem especializado em questões do desenvolvimento.
"Para quando África?"
Esta é uma pergunta que preferimos evitar, de tal modo África parece não ter
futuro. Mas Joseph Ki-Zerbo, historiador e activista burquino, não pode nem
quer ocultá-la. Este livro obteve o prémio RFI Témoin du Monde 2003. "Um ensaio cheio de esperança realista. Um livro de viragem." Nova Magazine "Um livro a colocar em todas as mãos e não apenas nas dos afro-pessimistas." Julia Ficatier, La Croix. Este livro é editado simultaneamente em Portugal, no Brasil, na Guiné e em Moçambique, sob a chancela de editoras nacionais envolvidas no projecto da "Aliança de Editoras Independentes". "Para quando África?" é o segundo título da colecção Questões Mundiais. Esta colecção resulta de uma colaboração com a Aliança dos Editores Independentes, associação criada em França, em 2002, com o objectivo de agrupar profissionais do livro de vários países, independentes dos grandes grupos, que se dispõem a promover acordos comerciais solidários entre si, suscitando e desenvolvendo, em particular, alguns processos de co-edição.
A Música do Filme é uma celebração da magia da música composta para os filmes. Uma rica introdução ao fascinante universo das trilhas sonoras originais do cinema. Um assunto vasto, curioso, desconhecido e que emociona, desde a sua concepção, o público da sétima arte. A música de cinema carrega em si um mistério e um poder difíceis de se descrever. Como pensar no famoso discurso de Scarlett O’Hara, em E o Vento Levou, sem a clássica melodia do tema musical? Ou o suspense de Tubarão, sem as marcantes duas notas? Ou ainda a lendária cena do assassinato no chuveiro em Psicose. Ela teria o mesmo efeito sem os golpes dissonantes dos violinos? Cidade de Deus teria o mesmo ritmo alucinante sem a música? Beleza Americana teria o mesmo clima? Cinema Paradiso teria a mesma emoção? Pantera Cor-de-Rosa teria a mesma graça? Durante a produção do filme Um Barco e Nove Destinos, em 1944, o diretor Alfred Hitchcock comentou que não queria música naquele filme. “De onde viria a música, se os personagens estão num bote salva-vidas em alto-mar?”, disse ele. O compositor David Raksin, ao saber da questão, retrucou: “Peça ao Sr. Hitchcock que me diga de onde vêm as câmeras, que eu lhe direi de onde vem a música”. Essa pequena passagem levanta uma interessante questão sobre o aspecto menos compreendido da realização de um filme: a música original de cinema. Este livro mostra um panorama do tema, as trilhas sonoras originais, sua história, seus estilos, os grandes temas musicais, seus compositores, além de fatos interessantes e curiosidades dos bastidores. As dicas e informações sobre os processos de criação e a produção das músicas dos filmes permitirão ao leitor menos familiarizado conhecer, apreciar e se apaixonar pela música de cinema. Tony Berchmans é músico, compositor, produtor de áudio e engenheiro pós-graduado em Comunicação pela Escola Superior de Propaganda e Marketing (ESPM-SP). Trabalha há 14 anos no mercado de produção fonográfica, coordenando, compondo e produzindo áudio para peças publicitárias. Hoje atua na Sound Design, produtora especializada na criação e na produção de fonogramas especiais. Profere palestras e workshops sobre produção de som, em universidades e instituições culturais, além de escrever sobre trilhas sonoras e sound design para sites e revistas. Site do autor: www.tonyberchmans.com.br parceiros da agulha nesta seção
|
|
Livros para Agulha deverão ser
enviados aos editores, nos endereços a seguir: |
| AGULHA # 51 | ÍNDICE GERAL | BANDA HISPÂNICA | JORNAL DE POESIA |