![]() |
|
revista de cultura # 51 |
|
Héctor Ernández y la nave de los locos Juan Calzadilla
Para realizarla el artista utiliza reproducciones de los principales grabados que ilustran el libro de Brandt, creando con esas imágenes, como producto final, una instalación cuya forma se corresponde con la estructura cóncava o semi-oval del tipo de nao común en los primeros tiempos del Renacimiento. Los relatos menos esotéricos sobre la nave de los locos coinciden en señalar el propósito que se perseguía con esta extraña y mítica embarcación. Servía a una práctica punitiva que consistía en encerrar en ella a locos, indigentes e inadaptados que no podían ser controlados en los centros de reclusión para arrojarla luego al mar sin rumbo fijo ni destino con el objeto de que sus ocupantes murieran de mengua.
Pero para Héctor Ernández el tema de la barca de los locos es ante todo un pretexto que, si bien no deja de tener un vínculo ético en relación a la violación de los derechos humanos y a la proclamación que hoy se hace, en nombre de la libertad, de las guerras preventivas contra países enteros, por otra parte constituye la estructura formal de una propuesta estética, abierta y expansiva, cuyo desarrollo implica considerar la articulación que tiene, de modo coherente y concatenado, con otras propuestas del mismo artista.
Héctor Ernández nos ha habituado en sus obras a una morfología religiosa que se aparta del uso canónico que a través de la historia se le ha dado a la hagiografía cristiana en el ritual y las actividades eclesiásticas. Por el contrario, para realizar sus obras, prefiere los temas de una mística de signo herético y esotérico en donde entran en conflicto, o se funden más bien, amorosamente, el dolor y el éxtasis, la sangre y el goce. Subvierte el orden que se empeña a en presentar como inconciliables la carne y el espíritu. Dado que el amor a la divinidad es de la misma intensidad que el amor carnal al prójimo, perecedero recubierto de llagas, Ernández no cesa de reflexionar en esta paradoja, que en su obra remite a la revelación de los estados de trance, a la culpa y la afrenta, a la caída, el pecado, la salvación por el martirio, etc. De allí que, para dar un ejemplo, desobedeciendo la creencia común, no vacile en hacer encarnar a Santa Teresa de Jesús en un personaje erótico que“…muta la inmediatez carnal en el grito de su alma”, para decirlo con palabras de Planchart Licea.
Ernández asume los bienes “transables” del arte: imágenes, objetos, temas (incluso la práctica del hurto ya consagrada por la tradición) desde la perspectiva de un expresionismo sui generis, armadocomo está el artista de una técnica heteróclita cuyo eje principales el collage combinado con la mezcla del grabado, la pintura, el arte digital, la escultura y el collage.
Que encuentre su principal fuente de inspiración en un coto raigal que va de la Edad Media hasta el barroco de Bernini, con sus inconsolables vírgenes, y que haya puesto el dedo en la llaga de las iglesias para hacernos comprender que la parte más viva de las religiones es aquella por donde mana o corre la sangre, hay que agradecérselo. |
|
Juan Calzadilla (Venezuela, 1931). Poeta, artista plástico, ensaísta. Um dos fundadores do grupo El Techo de la Ballena, um dos mais expressivos momentos da vanguarda na América Latina. Autor de livros como Ciudadano sin fin (1969), Diario sin sujeto (1999) e Aforemas (2004). Em 2005 foi publicada no Brasil uma antologia de sua poesia. Contato: juncalzster@gmail.com. Página ilustrada com obras do artista Héctor Ernández (Venezuela). |
| RETORNO À CAPA | ÍNDICE GERAL | BANDA HISPÂNICA | JORNAL DE POESIA |
|