revista de cultura # 40 - fortaleza, são paulo - agosto de 2004

artista convidado: francisco quintanar






 

Francisco Quintanar: sentir y presentir en la memoria

José Ángel Leyva

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Francisco QuintanarEl grabado tiene hondas raíces en México, se remonta al tiempo de las culturas prehispánicas y a la llegada de la imprenta a tierras americanas vía la Nueva España. Su auge, por motivos sociales y políticos, también estéticos, lo adquiere durante el último tercio del siglo XIX y alcanza una gran efervescencia en casi todo el siglo XX, cuando el Taller de la Gráfica Popular dio muchos maestros para las escuelas de artes plásticas en la república mexicana. El grabado fue reconocido como el medio democrático de las artes plásticas, no sólo por su capacidad de ser reproducido y pegado en las calles como mensaje político, sino porque podía, y puede, ser además una obra artística original al alcance de numerosas personas de escasos recursos económicos. Pero el grabado parece entrar en un proceso de desgaste e indiferencia por diversos motivos, entre ellos la irrupción de tecnologías de copiado y reproducción de altísima calidad. Recuerdo una entrevista con mi amigo Octavio Bajonero, formador de muchos artistas gráficos e iniciador del ya desaparecido Taller de Grabado “Molino de Santo Domingo”, cuyo edificio correspondió, en efecto, al primer molino de trigo en toda América, y que también fue reducido a escombros. Él afirmaba, con dolor, que el grabado es un lenguaje en extinción, sobre todo si se piensa en la emergencia de las nuevas técnicas electrónicas de reproducción y el escaso valor que se le otorga al proceso artesanal de una pieza que está hecha para multiplicar su imagen o para hacer variaciones sobre ésta. Quizás tenga razón Bajonero al augurar un destino semejante al de tantas lenguas que mueren en nuestro país y en el mundo ante el avance de la globalización; pero en el caso del grabado vemos aparecer nuevas señales que lo reinventan y descubren en sus perspectivas tecnológicas, en sus posibilidades fotográficas y digitales.

Francisco Quintanar es precisamente uno de esos forjadores de un lenguaje estético renovado y promisorio. Él se manifiesta como artista plástico cuya herramienta de expresión es la gráfica. Originario de la Ciudad de México (1971) y egresado de la Licenciatura en Artes Visuales, en la Escuela Nacional de Artes Plásticas-UNAM, en 1994, es heredero de esa antigua tradición que haya en José Guadalupe Posada un mapa humano inagotable, donde los esqueletos y las calaveras recuerdan con afiladísimo humor la condición finita de los espectadores y los creadores. La muerte se ve domesticada por la ironía y la caricaturización, se advierte muscular y gestual, animada por todas las pasiones humanas. Es quizás este reconocimiento estético lo que impulsa a Quintanar a no detenerse en el simple reciclamiento o en la repetición de estilos y contenidos profusos en su medio y en su formación académica, sino a responder a los desafíos de un momento de caducidades y silencios con respecto al futuro. La revisión de la historia y el interrogatorio incesante del hoy y del mañana obligan a sentir de maneras distintas a las que nos enseñaron y a presentir nuevas posibilidades de ver y de construir el sueño, la realidad, el porvenir.

Francisco QuintanarQuintanar erige una arquitectura anatómica apegada al humanismo renacentista, al tiempo que la dota de una utilería contemporánea sin pretender la fabulación o el mito, sino la fuerza del misterio, el enigma elemental e indescifrable de la vida. El mito se adosa a su iconografía de un modo inherente, eficaz, pero sin convertirse en obligada recurrencia o en motivo. Más que estudios anatómicos, sus dibujos, de impecable factura, se muestran como anotaciones de un arqueólogo rodeado de sofisticados instrumentos y dinámicas posmodernas, de conceptos y fenómenos que rasgan la tela de lo táctil y de lo real-real para entrar en los terrenos de lo real-virtual. En ese sentido, la elección temática, artesanal y expresiva de Francisco Quintanar se proyecta en una poética de lo biológico y lo antropológico. Su discurso posee además una fuerza lírica que dota, en lo particular y en lo general, a su obra de una gran energía reflexiva y emocional. Dichos atributos la liberan de posibles ataduras neoclásicas, surrealistas, posmodernas, neobarrocas, aun cuando puede estar rindiéndole tributo a cada una de éstas. Su carácter pasa más por el simbolismo aplicado por Peter Greenaway en el cine. El consumo mediático de la muerte, el silencio que deja el aturdimiento sonoro de la época, la sensación de vacío, la saturación de los sentidos, lo efímero y lo banal, la noción de agotamiento y de extravío provocan no sólo la náusea sino el delirio, la conciencia clara de nuestra proximidad con el pasado, con el origen, con la bestia. La escatología puede ser otro de los componentes de su poética.

Quintanar halla en el subsuelo de la historia la belleza técnica de los grandes anatomistas que dibujaron con afanes médicos una y otra vez el cuerpo humano en cada una de sus partes, no sólo para comprender sus funciones sino para descifrar la causa, la voluntad que las anima. El joven artista también advierte el placer del antiguo dibujante que recrea la gestualidad de los organismos y las anatomías que permanecen sin alteraciones en el presente, cuando las tomografías sustituyen al ojo y al lápiz. Quintanar coloca al espectador frente a un escenario donde el hombre, la máquina pensante, no es más que un montón de huesos y de partes, residuos del tiempo.

En el dibujo de Quintanar se consigna la presencia de anatomistas como Vesalio y de artistas como Leonardo, pero también subyace la línea descarnada y lúdica de Posada –con todos sus antecesores: Manuel Manilla, José María Villasana, Constantino Escalante, Piqueta, Alejandro Casarín, entre muchos más--. Sus atmósferas evocan los afanes de la medicina positivista de mostrar la corporeidad y la mente como objetos de experimentación y comprobación a toda costa. La fisiología de Claude Bernard se emparenta en esos planos con la belleza de los trazos con que Quintanar rescata del patetismo a la figura humana y la coloca en su dimensión de posibilidades creativas, depredadoras, espirituales, tecnológicas, verbales, animales, estéticas, éticas, simbólicas.

En México, otros artistas plásticos como Arturo Rivera han utilizado este recurso del cuerpo como objeto de estudio en ámbitos escenográficos donde lo tecnológico y lo monstruoso entreveran sus imágenes. Rivera nos confronta con atmósferas de dolor y de sombras; la muerte y las malformaciones físicas son de un realismo sin concesiones, pero embutido a menudo en composiciones surrealistas que lo extraen de su oscura y morbosa iconografía. También en Quintanar la muerte representa un papel central, ya sea en forma de osamentas o de cuerpos humanos y animales desollados, de fotografías o de objetos que simbolizan la ausencia. Tales características son más abundantes en los primeros años de su producción artística, pues en las últimas etapas de su trabajo explora más en el color y en la simbología, con materiales y herramientas que abren el horizonte de su discurso plástico-gráfico. Así va dejando atrás la sobresaturación de elementos, la trama coleccionista de lo raro, lo esotérico, lo antropológico, lo alquímico, lo macabro, la disección de la naturaleza. En su lugar hay más luz, más idea de la inconformidad y de la búsqueda, de la suma y del montaje que empleara Marcel Duchamp para significar el objeto y el deseo. Quintanar no está fuera del foco de influencia parcial de ese artista.

Francisco QuintanarSi bien ha trabajado la escultura y la pintura, el grabador se afianza cada día más en un lenguaje que eleva al nivel de una representación plástica. El espectro técnico del grabado pasa por todas las posibilidades que ofrecen los diversos materiales e instrumentos aplicados en la impresión y la reproducción de sus imágenes, es decir, tres procedimientos: tipográfico (xilografía y linóleo), calcográfico (grabado en metales) y planográfico (litografía y la serigrafía). Quintanar trasciende estos límites y se interna en el uso de la fotografía para ensamblarla o trasladarla a impresiones de gráfica tradicional, al tiempo que aprovecha texturas y estratos que cubre con cera o con otros materiales como el látex. Encapsulamiento de grabado, le llama él.

El virtuosismo del dibujo y la limpieza del proceso gráfico en los tórculos, se articula con juegos luminosos e iconográficos que hacen pensar en los inicios del cine. Quintanar aplica una fuente luminosa en la cara posterior de la imágenes impresas en papel japonés para separar la luz de la penumbra y obligar al espectador a introducir el ojo al espacio interior de su obra. Allí advertimos una velocidad estática, un vértigo de tiempos que se parecen al estupor y al desconcierto que dejan los escombros de la civilización, las osamentas humanas, los fósiles vegetales y animales, los signos y los símbolos de algo que se dijo o se pretendió revelar, de un movimiento estacionado en su degradación. No es la hibridez, sino lo fantasmal lo que nos habla desde esa fuente conceptual que ilumina el discurso. El material, los instrumentos, las sustancias, los soportes son elegidos con base en las ambiciones expresivas del artista, a sus indagaciones de un ayer que se actualiza en cada una de las señales del porvenir, al silencio de una sombra que puede ser la clave de un enigma. Quintanar construye una obra plena de emotividad y raciocinio donde la alquimia se conjuga con el escepticismo, la naturaleza con sus contradicciones, el sentimiento con el presentimiento.

 Francisco Quintanar

Francisco Daniel Quintanar Martínez (México, 1971)

EXPOSICIONES COLECTIVAS

1994

“La magia del grabado”. Colegio de San Ildefonso, Centro Histórico Ciudad de México

1995

“2nd Student International Art Biennale”. Facultad de Bellas Artes, Republica de Macedonia

“XI Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe”. San Juan Puerto Rico

1996

“3rd Kochi Internacional Triennial Exhibitions of Prints”. Ino-cho Paper Museum, Japón

“VII Bienal Nacional Diego Rivera”, sección de dibujo. Museo del Pueblo de Guanajuato, Gto.

1997

“4th Bharat Bhavan International Biennial of Print”. Complex Multi arts, Bhopal India

“17 Mini-print Internacional Cadaqués”. Taller Galería Fort, Barcelona España

“Quatrième Triennale Mondiale d’Estampes Petit Format”. Galerie d’Art Contemporain, Francia

"III Bienal de Bellas Artes de Lima”. Museo de la Nación, Lima Perú

1998

“II Bienal de Grabado del Estado de México”. Museo de la Estampa del Estado de México

“VIII Bienal Nacional Diego Rivera”, sección estampa. Museo del Pueblo de Guanajuato, Gto.

1999

“4th Kochi International Triennial Exhibitions of Prints”. Ino-cho Paper Museum, Japón

“XIX Encuentro Nacional de Arte Joven” Museo de Arte Contemporáneo, Aguascalientes

“VIII International Biennale of Small Graphic Form and Ex-libris”. Ostrów Wielpokolskiego, Polonia

2000

“VII Bienal/1a. Internacional de Gravura da Amadora”. Fábrica da Cultura, Amadora Portugal
“International Print Triennial Krakow 2000”.
Gallery Bunkier Sztuki, Cracovia Polonia

“Cinquième Triennale Mondiale d’Estampes Petit Format”. Galerie d’Art Contemporain, Francia

"20 Mini-print Internacional Cadaqués". Taller Galería Fort. Barcelona España

2001

“XIII Bienal de San Juan del Grabado Latinoamericano y del Caribe“. San Juan Puerto Rico

“Séptima Bienal Internacional de Poesía, Visual y Experimental”. Jardín Borda, Cuernavaca Morelos

“Gráfica de México y España”. Instituto de México, Madrid España

2002

“XII Encuentro Nacional de Arte Joven”. Museo de Arte Contemporáneo, Aguascalientes

“Presencia del Salón de las Plástica Mexicana en Guatemala”. Museo Carlos Mérida Guatemala

“Fourth International Small Engraving Salon Carbunari”. Museum Florean, Rumania

“Gráfica Actual”. FAB Gallery and SNAP Gallery, University of Alberta, Canada

“Gráfica Actual”. University of Colorado at Denver. Estados Unidos de América

2003

“Premio Acqui-VI Biennale Internazionale per l’Incisione”. Acqui Terme, Italia

“23 Mini Print Internacional Cadaqués". Taller Galería Fort. Barcelona España

"Fifth International Small Engraving Salón Carbunari". Museum Florean, Rumania

“Tercer Salón Internacional de Arte SIART-2003". Museo Nacional de Arte, La Paz Bolivia

 

EXPOSICIONES INDIVIDUALES:

1996

“Corpus Versus Anima”. Galería Luis Nishizawa, Escuela Nacional de Artes Plásticas-Xochimilco

1997

“Lux corporis”. Galería Soltik-SEDESOL, Ciudad de México

1998

“Animae cum carne”. Galería Librería Pegaso- Casa Lamm, Ciudad de México

1999

“Typus corporis Microcosmi cum Megacosmo”. Salón de la Plástica Mexicana-Colegio de Cristo

2001

“Corpus Simbólica Humanae”. Centro Cultural Isidro Fabela-Casa del Risco, San Ángel

“Corpus Simbólica Humanae”. Museo de la Estampa del Estado de México, Toluca

2002

“Objectio voluptatis”. Salón de la Plástica Mexicana-Colegio de Cristo 

José Ángel Leyva (México, 1958). Poeta, narrador, ensaísta e editor. Autor de livros como El admirable caso del médico curioso: Claude Bernard (1991), El espinazo del diablo (1998), e La noche del jabalí (2002). Contato: jangel_leyva@yahoo.com. Página ilustrada com obras do artista Francisco Quintanar (México).

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