revista de cultura # 32 - fortaleza, são paulo - janeiro de 2003

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El Corno Emplumado e Eco Contemporáneo, grandes momentos da história da cultura ibero-americana: sergio mondragón e miguel grinberg

Claudio Willer

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Claudio WillerNo começo dos anos 60, entre as muitas e muitas coisas interessantes que se podia encontrar em livrarias de São Paulo, havia uma revista literária mexicana, El corno emplumado, bilíngüe, com uma evidente conexão com a geração Beat, e apresentando uma nova literatura mexicana, além de traduções dos grandes autores do século XX, do mundo todo. Tudo isso me pareceu suficientemente bom para que, passando alguns dias na Cidade do México, em julho de 1963, procurasse seus editores, Sergio Mondragón e Margaret Randall. Gentilíssimos, receberam-me em casa, e participei de uma reunião onde também estava a grande antropóloga Laurette Sejourné, outras figuras de destaque da vida cultural mexicana, e um jovem poeta equatoriano, Ulises Estrella.

Sei que a partir dessa reunião, e da conseqüente troca de endereços, passei a receber publicações interessantíssimas de toda a América Latina - do Equador, o grupo Tzanticos ao qual pertencia o próprio Estrella, da Colombia os famosos nadaístas de Gonzalo Arango, mais revistas e manifestos do Paraguai, da Bolívia, de todo lugar. Duas nos atraíram, a mim e a meus amigos - Piva, Sérgio Lima, etc -, de modo especial. Uma, El Techo de la Ballena, venezuelana, afim ao surrealismo, de alta voltagem literária, o que resultou em correspondência e contatos pessoais com Juan Calzadilla. Outra, o Eco Contemporáneo argentino, encabeçado por Miguel Grinberg, figura sob todos os aspectos esplêndida. O Eco cobria um arco bem grande: Gombrowicz, o polonês radicado na Argentina, autor de O Pornógrafo, era uma das figuras tutelares. Ginsberg publicou lá um manifesto importante. Havia novidades como, p. ex, Julio Cortázar. Porém, mais que um projeto literário, tratava-se de uma proposta política, ambientalista, pacifista, universalista, ou seja, bem precursora.

Correspondemo-nos ativamente, Grinberg e eu, não sem divergências. Surrealista bravo, em resposta à boa apreciação do meu Anotações para um Apocalipse, reclamei de um extenso texto de Martin Luther King: como, onde já se viu, um sacerdote, um pastor protestante, o que é isso... Acontecimentos subseqüentes dariam razão ao foco de Grinberg e do Eco, tentando juntar rebelião e movimentos sociais.

Todos esses grupos se dispersaram, pelo motivo básico de que movimentos culturais não têm vida eterna, mais ainda nas duras circunstâncias políticas daqueles anos. Com Grinberg, voltei a ter contato, entre outras ocasiões, quando lançou uma nova revista, Mutantia, por volta de 1980, para depois instalar-se por um tempo no Brasil. Acabou por fazer sair, nessa nova revista, a primeira tradução e publicação no exterior de um poema meu, um extenso poema erótico de Jardins da Provocação. Enfim, é meu amigo. Quanto a Mondragón, recuperei o contato recentemente, através de Felipe Ehrenberg. Não podia deixar de preparar algo com ambos, Grinberg e Mondragón, para Agulha. Não só por terem muito a dizer, mas por remeterem a momentos da história de nossas culturas que têm que ser, não apenas lembrados, porém recuperados no que tem de atual, e, digo mais, necessário. Como bem resume Grinberg, na frase final de seu depoimento a seguir: Que un mundo enfermo no preste atención no quiere decir que nosotros hayamos desistido.

SERGIO MONDRAGÓN

CW - Apresente-se, para os leitores que não o conhecem. De onde você surgiu, o que você fazia antes de iniciar a publicação de El corno emplumado? Quando foi isso? Já havia estado envolvido em algum projeto coletivo, alguma iniciativa editorial dessa natureza? Poderia relatar como se formou El corno emplumado?

Sergio MondragónSM - La aventura editorial del Corno emplumado comenzó de manera casi casual a fines del año 1961. Yo estaba terminando mis estudios en la escuela de periodismo y hacía reportajes para la publicación mexicana Revista de América. Era octubre y acababa de entrevistar en la cárcel al pintor David Alfaro Siqueiros, que era un preso político. Le había preguntado, entre otras cosas, acerca de su relación con el pintor norteamericano Jackson Pollock y la supuesta influencia del muralismo mexicano sobre la escuela de la que Pollock era pionero y que más tarde recibiría en los Estados Unidos el nombre general de "action painting".

Me hallaba inmerso en la redacción y documentación de esa entrevista, consultando libros con reproducciones de pintura norteamericana, cuando mi compañero de pupitre en la escuela de periodismo, el poeta Homero Aridjis, que acababa de publicar su primer libro, me invitó a ir a conocer al poeta "beat" de San Francisco, Cal., Phillip Lamantia -era la primera vez que oía yo la palabra "beat"-, el cual había llegado a vivir a México hacía poco tiempo.

Aquel encuentro fue una revelación. En el departamento de Lamantía -que, aunque beat, era un poeta con fuertes cargas surrealistas, un personaje poseedor de una sonrisa contagiosa y una energía creativa a flor de piel que era casi eléctrica- hicimos inmediatamente una lectura de poesía, en las respectivas lenguas. Siguieron las traducciones y, como se había corrido la voz, se acercaron otros poetas: los nicaragüenses Ernesto Cardenal y Ernesto Mejía Sánchez, que residían en esta ciudad, el mexicano Juan Martínez, el pintor Felipe Ehrenberg, el poeta Ray Bremser, que acababa de llegar a restañar aquí las heridas que le había dejado el sufrir prisión y enfrentar un juicio en Texas por posesión y uso de mariguana -del que salió airoso.

Poco después Lamantía -todavía en octubre- me llama para decirme que deseaba que conociéramos a Margaret Randall, recién llegada de Nueva York. Esa misma noche estábamos todos leyéndonos nuevamente unos a otros nuestros poemas. El departamento de Margaret Randall estaba cubierto de pinturas que había traído con ella, obras abstracto-expresionistas, escuela que yo veía por primera vez en vivo y cuya estética ejerció luego cierto influjo sobre la revista. Todo aquello me ayudó a redondear mi reportaje sobre Siqueiros (que más tarde ilustró la edición que dedicamos al poeta Walter Lowenfels).

El resto sucedió vertiginosamente. En una de las sesiones, el grupo "descubrió" la necesidad, y "vio" en el azar que nos había reunido, la oportunidad de editar una revista que mostrara "los dos mundos" -el orbe de la poesía hispanoamericana y el de la poesía norteamericana: la poesía que se estaba escribiendo en ese momento.

Rápidamente se bautizó a la revista con el nombre de el corno emplumado / the plumed horn (aludiendo al "horn" norteamericano del jazz, y a la serpiente emplumada, Quetzalcóatl, el dios tutelar de las culturas prehispánicas mesoamericanas). Aunque ninguno de los tres teníamos experiencia previa en la edición de revistas, se nombró encargados de la edición a Margaret Randall y Harve Wollin -otro poeta beat que nos visitaba- por la parte norteamericana, y a Sergio Mondragón por la de español. Los fondos para el primer número, que apareció en enero de 1962, se reunieron en el curso de aquellas sesiones de lectura de poemas.

CW - Vejo, e não só pela participação de Margaret Randall e pela edição bilíngüe, em espanhol e em inglês, desde o início uma busca de expressão da moderna produção cultural mexicana somada a uma vocação cosmopolita, um olhar voltado para os continentes americanos. Era esse o projeto?

SM - El corno era todo eso junto: por una parte, búsqueda -y encuentro- de una expresión de la moderna producción cultural mexicana e hispanoamericana: los nuevos poetas mexicanos ya no escribíamos como se había escrito aquí hasta entonces: profesando una devoción total a la perfección formal, al color gris, al tono discreto, al discurso lineal, a la pureza idiomática, a la transparencia anecdótica, etc. Entre nosotros, se trataba ahora de una ruptura con ese mundo y lo que representaba, y todo había comenzado un poco antes, con la poesía de Marco Antonio Montes de Oca y la prosa de Juan Rulfo y Carlos Fuentes (algo parecido a lo que estaba ocurriendo en la literatura del resto de nuestros países con respecto de su propia tradición); por otro lado, los poetas norteamericanos llevaban a cabo una labor semejante: ya no pensaban ni escribían como T.S. Eliot o Ezra Pound y negaban con un aullido tanto al pasado como a un presente que los asfixiaba: el sonriente mundo norteamericano que había soltado la Bomba sobre ciudades densamente pobladas y que emergía con la conciencia tranquila y el rostro afeitado de la guerra de Corea, mientras se involucraba en la de Vietnam, y que trituraba a todo aquel que no se entregara sin chistar al proyecto del "sueño americano". La propuesta de los beats era doble: un lenguaje verdaderamente liberado, y un ser humano también libre pero, además, sagrado, beatífico, con derecho a ser considerado y tratado con respeto, y con el potencial para construir y habitar un mundo nirvanizado: una idea que tomaban prestada del budismo; un mundo intenso, calmo y positivo, no para ser globalizado sino para volverlo profundamente personal, aunque compartible. En ambos casos, la poesía de "los dos mundos" era el lenguaje de la rebelión, algo que se nutría sobre todo del legado que había dejado la vanguardia.

Paula RegoLa vocación cosmopolita, que más que formar parte de un proyecto del Corno fue el sentimiento que impregnó la época, fructificó de inmediato. Distribuimos la revista en México, Nueva York y San Francisco. Animados por el dinamismo de Margaret Randall -que además de unos hermosos ojos azules tenía un excepcional sentido de la organización-, y gracias a una lista de los lugares en que la editorial Fondo de Cultura Económica tenía colocados sus libros en América Latina, que nos fue proporcionada por su director, Don Arnaldo Orfila, quien había acogido nuestra revista con simpatía, el Corno estuvo en unas cuantas semanas en las librerías de Buenos Aires, Sao Paulo, Bogotá, Lima, Santiago, Caracas, Quito, La Habana, Managua, Montevideo... La respuesta fue rápida. Pronto llegaron a nuestra casilla de correos las salutaciones, las señas de identidad y las colaboraciones. De los beats pasamos a otras vertientes de la poesía norteamericana: Creeley, Olson, Black Mountain. Los primeros en comunicarse con nosotros fueron Miguel Grinberg, Haroldo de Campos, Cecilia Vicuña, Raquel Jodorowsky, Pablo Antonio Cuadra, Gonzalo Arango, Alejandra Pizarnik, Edmundo Aray y los grupos Tzántzicos, Nadaístas, Poesía Concreta, Eco contemporáneo, Techo de la Ballena, City Lights Bookshop... Atraía ver en el Corno poesía fresca, tipografía novedosa, ideas y palabras que sonaban verdaderas, dibujos cuyas líneas eran delgadas incisiones en la piel de la época. Nos dimos cuenta, en ambas direcciones, de que en todas partes estaba sucediendo lo mismo: se despedía una época, se inauguraba otra, se experimentaba una vibración humana nueva. La revolución cubana aparecía en el horizonte como una aurora de esperanza (en un momento de feroces dictaduras militares latinoamericanas). El mundo entero se debatía en el parto. Era la energía de los ahora míticos, atroces y dorados años sesenta, que dividieron el siglo y nuestras literaturas en dos mitades -aunque ya antes había sido servido el aperitivo vanguardista en la vajilla deslumbrante del arte moderno. En el Corno le llamábamos a todo eso que pasaba ante nuestros ojos, "revolución espiritual" y hablábamos de un "hombre nuevo" que habitaba una "nueva era". Eco Contemporáneo convocaba a una "Nueva solidaridad".

La antología de poesía mexicana que elaboraron en 1966 Octavio Paz, Homero Aridjis, Alí Chumacero y José Emilio Pacheco, y que denominaron "poesía en movimiento", se configuró en más del cincuenta por ciento en su parte correspondiente a los nuevos poetas, con poemas tomados del Corno, así como de proyectos editoriales afines al nuestro como "Pájaro cascabel", "Cuadernos del viento", "Diálogos", "El rehilete", "La cultura en México", "Revista mexicana de literatura"... En el prólogo de ese libro, Paz se extendió sobre el concepto que llamó "tradición de la ruptura".

No sólo nuestro correo se veía atestado: también nuestra casa y los hogares de otros poetas que dieron posada en muchas ocasiones a las migraciones de artistas que llegaban o pasaban por México: provenientes de los Estados Unidos (incluidos Kerouac, Ginsberg, Cassady, Ferlinghetti), los que escapaban del mundo desarrollado y deshumanizado y llegaban atraídos por el universo de los indios, las pirámides, los volcanes y los hongos alucinantes, un lugar equívocamente apasionado e idílico inventado en parte por libros como La serpiente emplumada, de D. H. Lawrence y Bajo el volcán, de Malcolm Lowry; los que venían del sur emigrando hacia el Norte (también mítico), buscando Nueva York.

La contundencia de esos hechos y la fuerza de los poemas, las cartas que publicábamos, la obra gráfica y la notable red de comunicación que se estableció en una época que todavía no inventaba el internet -algo que Raquel Jodorowsky definió en ese momento como "una circulación sanguínea de poesía-, rebasaban inmensamente cualquier proyecto que pudo haber alentado el Corno desde el principio, que en todo caso compartió el privilegio de sentirse una parte de todo aquello.

CW - Provavelmente por meu endereço haver sido passado por você para Miguel Grinberg, do Eco Contemporáneo, bem como para outras publicações e grupos, como o Techo de la Ballena venezuelano, os nadaístas colombianos etc. tive a impressão de que se formava naquele momento uma espécie de rede ibero-americana de poesia e cultura alternativa ou de resistência. Esse pan-americanismo do novo correspondia a um projeto consciente, proposital?

SM - El panamericanismo, más que un proyecto deliberado, era un hecho del espíritu, un rasgo de cuyo lenguaje se apropiaron, como siempre, los políticos: aquellos fueron también los años en que se inventó la O.E.A., la Unión Panamericana, que fue en muchos sentidos un instrumento para hundir aún más en el subdesarrollo a la América Latina (los resultados están a la vista). Ernesto Cardenal vio pronto aquellas realidades y escribió en carta de tono mesiánico que publicamos en enero de 1963: "La verdadera Unión Panamericana es la de los poetas, no la otra... sigamos agitando hasta alcanzar toda la América Latina, ayudados ahora por los poetas yanquis... esa es otra de las misiones que tiene el Corno...".

CW - Vocês tinham consciência do que se preparava, do advento, pouco depois, da contracultura e das grandes rebeliões juvenis?

SM - La llamada "contracultura" era y es, de hecho, la cultura misma: contraculturales eran Aureliano Buendía, Pedro Páramo y Artemio Cruz, aunque transpiraran tradición; también los versículos del "Kaddish" de Ginsberg y los acentos irregulares de "Piedra de sol", de Octavio Paz. Las grandes rebeliones juveniles que fueron la antesala del mundo de hoy, no eran sino expresión de la crisis.

Nuestra generación poética vivió esos años tratando de alcanzar a los acontecimientos y hacerse consciente de ellos, intentando ponerse a la altura de las circunstancias y aprendiendo a ser críticos y a no tomar las cosas demasiado en serio. Los grandes artistas modernos habían ya presentido y anunciado todo aquello: el cubismo, resquebrajando los muros de lo real (y aún antes, el impresionismo, desdibujándolos). "Algo se prepara", había advertido también André Breton (¿o fue Benjamín Peret?). Los años sesenta y sus rebeliones juveniles y sus revistas y sus poetas fueron sólo un parpadeo en aquel siglo bárbaro y entrañable, que rezumó tanta abyección como humanidad y al que algunos estamos tratando de empezar a concientizarlo del todo como parte de nuestro pasado personal. Cabría aquí repetir lo que dice Gabriel García Márquez en su más reciente libro, Vivir para contarlo: "la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla".

Paula RegoCW - Quais periódicos culturais que, na sua opinião, desempenham hoje uma função cultural relevante, no México e na América Latina?

SM - Vivo medio desconectado del mundo de los periódicos literarios latinoamericanos y me sería difícil responder. La revista electrónica Agulha, la única de su tipo con la que tengo contacto (de manera deliberada uso muy limitadamente el correo electrónico), me parece un esfuerzo notable y sumamente valioso, de alto nivel intelectual, un signo esperanzador de los tiempos actuales. En México circulan varios periódicos culturales que realizan una labor importante. Yo frecuento cuatro: "La jornada semanal", "Letras libres", "Alforja" y "Periódico de poesía".

CW - Quais são, neste momento, seus projetos, tanto no plano da criação literária pessoal quanto da agitação cultural e do periodismo literário?

SM - Actualmente me encuentro escribiendo un libro de poemas y otro de ensayos literarios.

MIGUEL GRINBERG

CW - De onde você surgiu?

MG - Al producirse el golpe militar que derrocó a Perón en septiembre de 1955, yo cursaba el primer año de Medicina en la universidad de Buenos Aires. Venía caminando por una avenida de mi barrio, cerca del estadio del club de fútbol Ferrocarril Oeste, con flamantes 18 años y la Libreta de Enrolamiento recién retirada del Registro Civil. A lo lejos vi que avanzaba hacia donde yo estaba algo sorprendente: una columna de tanques "leales" que iba a atrincherarse en el estadio. Por televisión, vi que navíos de guerra bombardeaban depósitos de combustible en el puerto de Mar del Plata. Tres meses antes, tras un primer ataque fallido contra el gobierno, yo había caminado entre los destrozos causados por la metralla de la aviación naval en la Plaza de Mayo, durante su ataque a la Casa Rosada. Es así que nace un "pacifista". Al año siguiente, ya entronizada en el gobierno, la Junta de Comandantes decretó el fusilamiento del general Valle, jefe de un grupo de la resistencia peronista. Numerosos conspiradores civiles fueron arrestados durante la noche y fusilados en un descampado. Hoy ese episodio se conoce como Operación Masacre. Muchos años después visité en su casa al poeta y novelista Leopoldo Marechal, y me contó que fue en su sala de trabajo, y sentado en su propio sillón, que el general Valle había diseñado la intentona. "No sé por qué no me mataron a mí", comentaba. "Hubo una delación, y los arrestaron a todos antes de entrar en acción".

Una hernia inguinal me eximió del servicio militar. En la facultad, la puja sectaria entre activistas de la derecha católica y del partido comunista (todos fervorosos anti-peronistas) me eyectó de la militancia política. Los mejores profesores fueron desplazados (fuesen o no adictos al régimen dictatorial depuesto) y la única manera de "aprender" bien era asistir a cursos laterales que ellos daban en los hospitales donde trabajaban. Leía con simpatía algunos periódicos anarquistas. En 1956, hubo en la Argentina una epidemia de poliomelitis. Recibí de la Asistencia Pública un diploma de agradecimiento como miembro de los primeros equipos de vacunadores voluntarios que aplicaron la vacuna Salk. Es así que nace un ecologista. Descubrí las novelas libertarias de Roberto Arlt: "El juguete rabioso", "Los siete locos", "Los lanzallamas". En esos días, la resistencia cultural se daba en infinitas salas de teatro independiente, y medida que me alejaba de la facultad, pasaba mi tiempo entre los espectáculos de teatro y la programación de los cines de arte. Ingresé a la escuela de arte escénico de la Sociedad Hebraica en Buenos Aires y me convertí en actor.

CW - Antes de Eco Contemporáneo, você havia estado envolvido em algum projeto coletivo, alguma iniciativa dessa natureza?

MG - Comencé a escribir poesía bajo el impacto de la literatura de Albert Camus y de la poesía beat. En 1959, después de recibir Howl de Allen Ginsberg, enviado por un amigo que había ido a estudiar en el Actor’s Studio de Nueva York, comencé una correspondencia amistosa con el poeta norteamericano, que estaba en Marruecos. Y a traducirlo al español. Trabajé mucho para diversas compañías en pequeños teatros del circuito alternativo. Allí, a mediados de 1960, conocí a un joven escritor de mi generación, Antonio Dal Masetto, y cuando surgió la bossa-nova en Brasil, nos apasionó y ambos decidimos ir a Rio de Janeiro por tierra en el verano. Él regresó al mes porque trabajaba en un juzgado, yo me quedé tres meses y viví a fondo el Carnaval Carioca. Conocí a muchos jóvenes poetas. Y de regreso en Buenos Aires comencé a frecuentar los bares literarios y a los editores de revistas de poesía. Me escribía con mucha gente de América Latina y descubrí la nueva poesía del Perú y del movimiento Nadaísta de Colombia. Las revistas literarias de Buenos Aires, todas de izquierda, sólo se interesaban en la poesía cubana de la Revolución y no admitían la existencia de poetas libres en Estados Unidos. A Dal Masetto y a mí nos despreciaban.

CW - Faz parte da historia, mas mesmo assim tente resumir o relato de como se formaram o Eco e o Equipo Mufado.

MG - Después de fracasar durante 1961 en la ubicación en las revistas de Buenos Aires del material literario que teníamos, Dal Masetto, yo y un estudiante de filosofía llamado Juan Carlos de Brasi (cuyo hermano tenía una imprenta en la provincia de Buenos Aires) decidimos hacer nuestra propia revista. Nos reuníamos todas las noches en el pequeño Bar San Martín frente al Teatro Municipal (Avenida Corrientes). Estaba a mitad de la cuadra, los mayores cafés literarios estaban en las dos esquinas vecinas. Hacia una de ellas, el Café La Comedia; hacia la otra el Bar La Paz. Pensamos muchos nombres ridículos, hasta que De Brasi propuso otro peor que no recuerdo, pero que sería una revista del "eco contemporáneo". Quedamos de inmediato bautizados. Llevé los originales a una linotipia de mi barrio, compré el papel muy barato en una importadora que lo traía de Finlandia, y llevamos todo a la imprenta que estaba en el pueblo de San Andrés. El número 1 quedó fechado noviembre-diciembre de 1961. La encuadernamos nosotros, a mano. Y salimos a distribuirla por las librerías y los quioscos literarios del centro porteño. En ese tiempo se editaban nuevas revistas todos los días.

Paula RegoEn 1962, el primer poeta que se incorporó al grupo fue Alejandro Vignati, desertor del grupo literario Agua Viva. Poco después aparecieron desde la ciudad de La Plata los escritores Jorge Rubén Vilela y Jorge Di Paola Levín, y el dibujante Mariano Betelú, amigos del gran novelista polaco Witold Gombrowicz, que vivía en Buenos Aires desde 1939. Y los poetas Gregorio Kohon y Juan Carlos Kreimer. Así nació el Equipo Mufado. Mis ensayos proféticos se titulaban Mufa y Revolución. Descubrimos que en todas las capitales latinoamericanas había movimientos de poetas y escritores como nosotros, entonces fundé el Movimiento Nueva Solidaridad (MNS). Le ofrecí la presidencia a gente famosa como Henry Miller y Thomas Merton (que había conocido por correo a través de Ernesto Cardenal de Nicaragua) y los dos aceptaron. Fue maravilloso. En esos días, llegaron a la librería Galatea de Buenos Aires los primeros ejemplares de la revista de México El Corno Emplumado, que había comenzado también en nov-dic 1961. Nos hermanamos con sus editores, Sergio Mondragón y Margaret Randall, de inmediato.

CW - Tenho a impressão que naquele grupo havia gente que acabou tendo alguma atuação relevante destacando-se na vida cultural argentina e ibero-americana, não? Você pode dizer alguns que emergiram de Eco?

MG - El principal, quien es hoy uno de los mayores novelistas de la Argentina, muy premiado, Antonio Dal Masetto, con obras adaptadas para el cine y la televisión, y escritor constante en el diario Página 12 de Buenos Aires. Alejandro Vignati vivió un tiempo en Rio de Janeiro, y emigró después a España donde se convirtió en autor best-seller sobre temas de realismo fantástico: falleció en Caracas en 1982. Tengo guardadas de él dos novelas apocalípticas inéditas y maravillosas: Mirando llover en el Infierno, y En la Trastienda del Lavadero Chino. Kohon es un importante terapeuta en Londres, y Kreimer es un exitoso editor en la Argentina.

CW - Vocês tinham consciência de que estavam sendo precursores da contracultura e de uma grande rebelião juvenil?

MG - Totalmente. El MNS organizó en febrero de 1964 en la capital de México un primer encuentro de la Nueva Solidaridad, y programó el segundo en Rio de Janeiro para junio (lo abortó el golpe militar brasileño de marzo). A México fueron poetas nuevos de las tres Américas, entre ellos la sensacional Raquel Jodorowsky de Perú. Nos mandaron mensajes solidarios gente consagrada como Julio Cortázar y Salvatore Quasimodo. De allí, pasé casi todo el resto del año en Nueva York y San Francisco, con todos mis hermanos beats. Fui parte de la fundación del Underground Press Sindícate. - El impacto del encuentro mexicano fue tan grande que en febrero de 1965 la Casa de las Américas de La Habana nos invitó a Allen Ginsberg, al nadaísta colombiano Elmo Valencia, a Edmundo Aray del Techo de la Ballena de Venezuela y mí, a ser jurados de su gran Premio Literario. Los primeros discos de Bob Dylan que llegaron a Cuba los llevó Ginsberg, yo llevé los primeros discos de Los Beatles. En agosto de 1965 organicé en el vanguardista Instituto Di Tella de Buenos Aires la muestra New American Cinema de la Cinemateca de Nueva York que dirigía Jonas Mekas. Éramos la vanguardia y lo sabíamos muy bien. Cerré Eco en 1969 y en 1970 empecé a editar la revista Contracultura.

CW - Provavelmente por meu endereço lhe haver sido passado por Sergio Mondragón do Corno Emplumado (ou vice-versa, seu endereço me haver sido passado), bem como de outras publicações e grupos, Techo de la Ballena, Nadaístas, etc. tive a impressão de que se formava uma espécie de rede ibero-americana naquele momento, de poesia y cultura alternativa ou underground. Era isso mesmo? Era um projeto consciente, proposital?

MG - Era 100% consciente e intencional. Además de los ya mencionados de México, Colombia y Venezuela, estaba la revista El Pez y la Serpiente con Pablo Antonio Cuadra y Ernesto Cardenal en Nicaragua, los Tzántzicos (cazadores de cabezas) de Ecuador con Ulises Estrella, Claudio Willer y Roberto Piva en Sao Paulo, Nicanor Parra en Chile, y muchos más. Un día recibí un artículo tuyo que se refería a un ensayo histórico de Ginsberg, titulado El Artista y las Revoluciones, que yo había publicado en la Eco número 5. Lo interesante es que este movimiento no paró nunca, al punto que en 1990 Ginsberg organizó un encuentro panamericano en el Instituto Naropa de Boulder (Colorado, EUA) donde él y yo nos reunimos con Gary Snyder, Lawrence Ferlinghetti, Margaret Randall, Ed Sanders y muchos más de Estados Unidos y América Latina: redactamos una Declaración de Interdependencia (ecológica). Que un mundo enfermo no preste atención no quiere decir que nosotros hayamos desistido.

Claudio Willer (São Paulo, 1940). Poeta, ensaísta e tradutor. É um dos editores da Agulha (http://www.revista.agulha.nom.br/ageditores.htm). Página ilustrada com obras da artista Paula Rego (Portugal).

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