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revista de cultura # 23 - fortaleza, são paulo - abril de 2002 |
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André Breton y los destinos del Surrealismo checoslovaco Albert Marencin Cuando André Breton
llevo a Praga, a fines del mes de Marzo de 1935, para dictar en compañía de Paul Eluard
una serie de conferencias durante las cuales expuso sus reflexiones sobre el papel
político del arte, publicadas más tarde en la obra titulada Opciones Políticas del
Surrealismo, encontró un grupo importante de surrealistas checos, compuesto por
poetas, pintores, críticos, lectores cultivados y diversas personas interesadas en el
movimiento.
Por esta época existía ya en Checoslovaquia un grupo surrealista muy activo, fundado un año antes, en Marzo de 1924, por el poeta Vitezlav Nezval y el crítico Karel Teige, al que se unieron numerosas personalidades. Treinta años después, en 1966, al morir André Breton, los artículos publicados por la prensa literaria checo-eslovaca eran escritos por poetas y críticos jóvenes, es decir hombres que en la época del viaje de Breton a Praga no tenían la menor idea del surrealismo, puesto que aun estaban en su adolescencia y muchos ni siquiera habían nacido. Los viejos amigos de Breton y los fundadores del grupo surrealista de Praga habían muerto. Aclaremos que ninguno de ellos murió de vejez, esa muerte apacible que viene al término de una existencia lograda. Ninguno llegó a la edad en que Breton murió y todos partieron prematuramente, sin consumar su obra artística, desaparecieron antes de tiempo, aplastados por el peso de una época demasiado dura. En plena actividad creadora un infarto de miocardio se llevó a V. Nerval, lo mismo que a su amigo de otro tiempo K. Teige. El primero reconocido como "artista nacional" y el otro considerado como el genio maldito de la literatura checa. Otro poeta, Constantín Biebl, arrastrado al final por los dogmáticos de la era estaliniana se suicidó. Zavis Kalandra , crítico lúcido y pertinente, pereció en el cadalso. El compositor Jaroslav Jezek, exilado en Nueva York durante la guerra, murió allí en la miseria. E igualmente durante la emigración después de la guerra, falleció en París el poeta Jíndrich Heisler, el pintor Jindrich Styrsky desapareció durante la guerra, algunos años antes que Jíridrich Honzl, quien revolucionara el teatro checo. Una de las pocas personas, sino la última que sobrevivió física y artísticamente a la disolución del grupo surrealista checo fue la Toyen -Maria Germinova-, quien emigró en 1948 para instalarse en París, prosiguiendo con su actividad de pintora surrealista hasta su muerte en 1980. La disolución del grupo surrealista checo en vísperas de la ocupación nazi hacia finales de 1936 y la muerte física o artística de sus miembros durante los años agitados de la guerra y la post-guerra, no fueron obra del azar, sino el resultado inevitable del destino trágico al que estaba predestinado desde su nacimiento. En efecto, su evolución se encuentra determinada por las condiciones históricas y políticas complejas, inextricables, que agitaban a la Europa Central en el curso de los años treinta y cuarenta; desde su entrada en escena fue conducido a luchas a las que sus fuerzas apenas se habían adaptado pues se trataba no solo de liberar el espíritu humano, sino también de salvaguardar la existencia pura y simple del hombre que ahora se encontraba gravemente amenazado.
Es igualmente significativo que el grupo surrealista de Praga haya anunciado su creación con un texto que se abría con una paráfrasis de las primeras palabras del Manifiesto Comunista: "Europa Revolucionaria está asediada por el fantasma del fascismo". En este mismo texto se reivindicaba también el materialismo dialéctico y la lucha de clases y tomaba partido por André Breton contra los falsos surrealistas al servicio de la contra-revolución. La primera manifestación de este grupo fue el envío de una carta al Centro de Propaganda del Partido Comunista checo en la que -detalle insólito- los firmantes se referían a Stalin: "quien en nombre del marxismo-leninismo se puso en contra de las tendencias igualitarias de izquierdistas obtusos". El Partido Comunista acogió la acción de los surrealistas con la misma dosis de simpatía que incertidumbre. En el transcurso de un gran debate publico llevado a cabo ante unas mil quinientas personas y en el que muchas personalidades eminentes pidieron la palabra los representantes del Partido Comunista saludaron a los surrealistas coma aliados en el seno del frente revolucionario, mientras le dirigían ciertas críticas, mostrando reservas sobre todo en lo concerniente a la concepción filosófica del surrealismo, en el que percibían una dosis peligrosa de idealismo.
Sin embargo, siendo todo extremadamente desfavorable para el libre vuelo de la actividad surrealista, estas circunstancias no fueron la causa decisiva de la desaparición del surrealismo checo, que se vio limitado al silencio por causas diferentes a la intervención de factores externos. En algunos casos, la presión ejercida por las autoridades tuvo, por el contrario, efectos inmediatamente opuestos a aquellos que se podrían haber predicho. Así, por ejemplo, bajo el régimen clerigo-fascista del Estado eslovaco, durante los años más sombríos de la guerra, se formó en Bratislava un grupo surrealista, que se remitía a Breton y a Nezval, he iniciado en torno a los principios poéticos del surrealismo francés y checo. Podría decirse que toda una generación de la intelligentzia eslovaca se alineo bajo la insignia del surrealismo: los críticos Michal Povaran y Mikulas Buncak, Jan Rak, y los pintores Ladislav Guderna y Yilo Chmel, por no citar sino a los más prestigiosos. Es cierto que la actividad de los surrealistas eslovacos apenas desbordaba el dominio estético -la poesía y la pintura- pero la metáfora surrealista era casi siempre el vehículo de un pensamiento revolucionario, humanitario, antifascista. Este grupo, numeroso, sobrevivió también a la tormenta de la guerra, resistiendo todas las presiones exteriores, para capitular finalmente, casi sin las condiciones, ante aquellos que consideraron siempre como sus aliados, creyendo contribuir inocentemente, por medio de este suicidio, a la realización de lo que había sido su propio ideal.
Estos momentos trágicos que tan profundamente marcaron la evolución del surrealismo en Checoslovaquia, no lograron sin embargo interrumpir la continuidad del movimiento: esta ha sido asegurada durante estos 50 años por decenas de poetas, teóricos, pintores y filósofos y continúa hasta nuestros días con la actividad del actual grupo checoeslovaco, compuesto por personalidades como Karol Baron, Frantísek Dryje, Josef Janda, Jiri Koubek, Albert Marencin, Alcoa Nadvornlikova, Ivo Purs, Martin Stejskal, Ludvik Svab, Jan Svankmajer, Eva Smankmajerova y especialmente el teórico del grupo Vratislav Effenberger, que murió el 10 de Agosto de 1986. Lejos de ser nada más que un pálido reflejo de los movimientos predecesores -animados por Karel Teige en Checoslovaquia y André Breton en Francia-, este grupo particularmente orientado en el sentido de la creatividad y de las actividades colectivas asegura y reafirma la persistencia de la sensibilidad y del pensamiento surrealista por medio de incesantes investigaciones e invenciones poéticas nuevas. Karel Teige decía hace veinte años: "El Surrealismo se encuentra hoy en la situación de un naufrago. Compréndanme bien: un naufrago, es alguien que ha atravesado una tempestad y que se encuentra en un aprieto, pero que no ha podido hacerse escuchar ni dar signos de vida; en consecuencia, se le da por muerto. Hoy en día el menor signo de su retorno hace temblar a quienes se preparaban a vivir confortablemente de su herencia y que, para decirlo todo, esperaban secretamente que este pensamiento dinámico y rebelde, perdido desde hace tiempo, no volviera nunca más a trastornar el orden y la calma llana de la vida cultural...". Estas palabras de Teige resultan hoy más actuales que nunca. |
Albert Marencin (Tchecoslováquia, 1922). Poeta e artista plástico ligado ao Surrealismo. Texto traduzido para o espanhol por Oscar González, cujo carinho do envio para a redação da Agulha veio acompanhado das seguintes palavras: "Este ensayo, en francés, me fue enviado por él - Marencin -, a través de una persona en francia, y después de tenerlo por ahí, entre mis libretas y folderes apareció de nuevo. Considero que no ha perdido su actualidad, cuando hoy, ya no existe la República Checoslovaca, sino Eslovaquia y la R. Checa, lo cual demuestra y pruba de manera incontestable que la sensibilidad, la creación y la poesía no tienen fronteras." Contato: ojgonzal@sigma.eafit.edu.co. Página ilustrada com obras do artista Max Jiménez (Costa Rica). |
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