P R O J E T O   E D I T O R I A L   B A N D A   H I S P Â N I C A

 

 

J O R N A L   D E   P O E S I A   |   F O R T A L E Z A l C E A R Á l B R A S I L
COORDENAÇÃO EDITORIAL   |   FLORIANO MARTINS
2001 - 2010
 

 

 

MEMÓRIA RADIANTE | DOSSIÊS ESPECIAIS

 

Juego de asociaciones & metáforas | Encuesta, II | Estados Unidos

LA FUERZA MÁGICA DEL SURREALISMO

 

En las primeras clases los estudiantes recibieron algunas preguntas que deberían contestar al final del seminario, como punto de reflexiones sobre algunos aspectos tratados al largo de las semanas. La resultante es lo que publicamos ahora, en este caso siendo fundamental la identificación de autoría.

Abraxas

 

1. ¿qué aspecto esencial del surrealismo ha despertado su atención en particular?

 

Gabriel RudasGABRIEL RUDAS Hay dos aspectos: Primero, la unión literatura y vida, que genera una confusión entre ética y estética. ¿Puede haber un surrealista que no tenga producción artística? ¿O alguien que viva una vida de libertad pero que, por falta de educación en la tradición artística, escribe poemas convencionales, llenos de clichés tontos? O, por el contrario, ¿es posible alguien que en sus ratos de libertad, cuando nadie lo mira, escribe poemas surrealistas hermosos, pero el resto del tiempo vive una vida sumisa convencional?

Segundo: la irracionalidad como camino poético. Si debemos explorar los límites de la razón para encontrar la libertad necesaria que da el poema surrealista, encuentro un problema: ¿Qué pasa si al romper nuestra racionalidad no encontramos la libertad prometida sino la interiorización de lugares comunes? ¿qué pasa si, al seguir el método de lo irracional, sale un poema que consideramos” malo”, con “defectos”? ¿Debemos desecharlo? Pero entonces quien lo desecha no es una mente supra-racional sino un sentido crítico racional que sabe algo de estética y ve que es un poema débil. ¿Debemos, corregirlo, “limpiar” los ripios? Pero entonces quien “pule” el poema está usando la razón, está evaluando y haciendo discernimientos. ¿O debemos, por ejemplo, crear un método personal que nos  lleve a hacer poemas aceptables cada vez que tenemos un ataque de inspiración? Pero entonces seríamos como los grandes improvisadores de la música o el teatro: no fue sólo la exploración de su interior, sino el dominio de una técnica y unas convenciones, unas estructuras, lo que les permitía hacer cada vez un gran Jam… al final se “liberaban” dentro de una fórmula muy rígida.

ISABEL GÓMEZ-SOBRINO Me ha llamado la atención la idea de utilizar el mundo onírico como la base de la creación surrealista, es decir, el surrealismo a más allá de la realidad pero consiste en utilizar otra realidad que está regida por los sueños, con otras leyes que van más allá de nuestra realidad. Además me atrae la idea de la libertad que conlleva la creación del arte surrealista.

MANUEL IRIS En particular, me gusta la idea del arte como cosa que sale desde dentro: sueños, fetiches, etc., y no como algo ‘construido’ desde el individuo y hacia afuera. El surrealismo, como lo entiendo, sale  del hombre para volver a entrar, ahora  buscando canteras más profundas: siempre es exploración. Ello me parece que justifica su libertad absoluta.

MARÍA INÉS CANTO La región onírica es posible leer otros elementos de esta vanguardia que dominan la plástica, la literatura y la música: el comportamiento azaroso de la escenografía de nuestros sueños y la yuxtaposición de imágenes, paisajes y colores que componen una realidad distinta a la que se vive durante la vigilia.  Cuando el primer manifiesto surrealista de Breton enuncia la recuperación del imaginario onírico como parte ontológica del ser en el mundo, subvierte la lógica positivista de la “realidad objetiva” y posiciona la lógica azarosa que domina el espacio de los sueños como otra forma de percibir la belleza.

En correlación con esta forma emancipada de confluencia, el concepto de “libertad” se posiciona como uno de los elementos éticos más importantes del Surrealismo. Este es otro de los aspectos del movimiento que más me atrae, pues resulta cada vez más difícil encontrar una estética que acarree una propuesta ética de tipo social, pues el surrealismo no ortodoxo apela por la libertad del individuo y también por la libertad del otro. Esto a su vez,  dota al objeto artístico de un margen de autonomía que es lo suficientemente amplio para visitar cualquier tradición estética y dialogar con ella sin impaciencia de cumplir cierto manual de reglas cerradas (clasismo, realismo, romanticismo, etc.).

NIDIA HERRERA Antes que nada mi interés reside en la apreciación estética de una propuesta que escapa a convenciones.  Una nueva de forma de concebir el arte, una actitud de vida frente al arte.  Me ha llamado la atención la expansión que ha tenido el surrealismo en diferentes formas artísticas, dando cuenta del poder de su propuesta, dando cuenta de la necesidad del hombre de explorar otras realidades.  Creo que el surrealismo ha logrado exteriorizar el vértigo del interior del hombre, ha logrado dar forma a la discontinuidad y fragmentación que experimenta el sujeto que se busca.

Como corriente estética propiamente dicha me llama la atención las diferentes interpretaciones que ha recibido de los artistas, la forma como cada tiempo, cada cultura, cada realidad concreta lo asimila.  Creo que aunque mantiene una línea  que lo caracteriza, no se escapa a la subjetividad del artista que lo encausa en su obra.  No obstante, creo que hay una brecha inmensurable  entre  la libertad y la actitud que se profesa en el surrealismo y la vida misma del artista, en este sentido se puede ver que aunque la propuesta se sostenga en la libertad del ser humano, no escapa a los obstáculos que le imponen las individualidades y cuando el arte se ejerce como una forma de poder.

PAOLA CADENA PARDO Esencialmente despierta mi atención y me impulsa a una sensación de comunión con el surrealismo el planteamiento del mismo como una actitud vital más allá de una postura estética. Considero que el arte, antes que definir formas y estilos, debe partir de una posición frente a la vida y el mundo que rodea el artista, es por eso que veo en el surrealismo una fuerza creadora inmensa que no se constriñe en una red de presupuestos formales, sino que propende por una libertad absoluta de creación.

El arte como un punto de fuga para el ser humano, como un ejercicio de libertad, no puede concebirse desde mi punto de vista como una práctica enmarcada en dogmatismos o “cárceles” estilísticas que pretendan establecer cómo se debe hacer lo artístico. Por supuesto, el artista se alimenta de toda una tradición frente a la cual erige su propia voz, su propio estilo, y está en completa libertad de hallar vasos comunicantes más fuertes con ciertas tendencias que con otras. Es por todo esto que la propensión por la libertad que caracteriza el surrealismo y su búsqueda de la esencia humana a través del inconsciente me parecen una actitud de gran valor y nula perennidad en la historia de la literatura y el arte en general.

PAULA G. GARRIDO Creo que lo que más me ha atraído siempre del surrealismo ha sido su invitación al sueño, la posibilidad de combinar lo cotidiano en asociaciones libres para generar lo inexistente pero siempre unido por un fino hilo a una realidad más interna o personal.

 

2. ¿crees que el surrealismo es más conocido por la plástica o por la poesía? ¿Por algún motivo en especial?

 

GABRIEL RUDAS Definitivamente por su plástica. ¿Por qué? Creo que lo visual es sólo convencional en la medida en que lo interpretamos. Pero todos vemos el mundo y lo que vemos nos sobrepasa y nos sorprende. Las palabras, por el contrario, son una creación del ser humano. Son, por definición, convención desde su nacimiento. Entonces, cuando alguien ve un cuadro surrealista, puede entenderlo (sea lo que sea entender) o puede no entenderlo. Pero si no lo entiende al menos puede aceptarlo como quien acepta un hecho insólito o sorpresivo, como si algo raro le hubiera pasado (por eso la expresión trivial “that’s  surreal” se refiere a cosas que se ven). Pero con las palabras es distinto. La gente está muy acostumbrada a que si alguien escribe algo es porque quiere transmitir una información o a lo sumo una emoción, pero siempre usando combinaciones de convenciones. Entonces cuando alguien lee algo que rompe esas convenciones tiende a pensar que es simplemente una equivocación o un disparate. Por otra parte, el cuadro genera un impacto en su conjunto. Puedes no quedarte a mirar los detalles, pero la imagen te llega en bloque y puede que afecte tu inconsciente así no le pongas atención. El poema, en cambio, requiere sentarse y leerlo, y si no se entiende, habrá que releerlo o concentrarse, entonces el texto te da una opción que no da el cuadro: cerrar el libro y dejarlo así.

ISABEL GÓMEZ-SOBRINO Creo que es más conocido por la plástica aunque en mi caso personal lo he conocido más en la poesía por razones de estudios.

El surrealismo es más conocido por la plástica dado el hecho de que se trata de la plasmación de una imagen onírica, de ahí que la imagen plástica lo haga más palpable en un primer plano. Pero si nos fijamos en poetas y artistas de collages, como en el caso de Ludwig Zeller, su lenguaje se acerca mucho a la expresión onírica que busca el surrealismo también. Creo que la expresión poética surrealista es una consecuencia posterior a la plástica.

MANUEL IRIS Creo que el surrealismo es más conocido en la plástica, porque exige menos tiempo al que observa  que al que lee. En general, hay más gente que ve pinturas que gente que ve libros. No veo por qué con el surrealismo sería de otro modo.

MARÍA INÉS CANTO En definitiva la plástica con este rótulo es mucho más popular que la producción literaria. Una larga lista de profesionales: escultores, pintores, artistas plásticos, diseñadores, publicistas, etc., se han preocupado más por mercadear/rescatar la estética surrealista como la gran revolucionaria de la imagen en el mundo del siglo XXI: en contraposición,  los artistas, críticos y editores literarios se han abstenido  de saldar las deudas que la literatura contemporánea mantiene con el surrealismo. Quizá esto se deba a que el surrealismo es pensado– desde la academia española, por ejemplo – como otro más de los “ismos” vanguardistas superados ya por los escritores “posmodernos”.

Otro aspecto a tomar en cuenta, es la masificación publicitaria de la que ha sido sujeto la imagen surrealista. La apropiación de algunos aspectos “surrealistas” –  la yuxtaposición de objetos o  la obsesión por la imagen femenina, etc.   –   por parte de distintas industrias económicas que van desde la alta costura, las grandes compañías automovilísticas hasta pequeñas agencias de seguro han simplificado toda la propuesta del movimiento surrealista, pero también han creado, en el consumidor promedio, la idea  de que la estética surrealista sigue vigente en el mundo de la imagen.

NIDIA HERRERA Creo que en las dos formas artísticas el surrealismo ha tenido gran impacto. Sin embargo creo que gracias a los museos y galerías de arte es más conocido o divulgado en la plástica.  Por supuesto no dejan de sonar en la academia los nombres de los poetas surrealistas con los que se inicio el movimiento o por lo menos los que se hicieron conocidos por él.  Creo que en poesía se tiende más a una mirada hacia el pasado, hacia lo ya hecho, como algo acabado, pero en la plástica se siente como un movimiento más vivo que sigue influyendo en las propuestas de nuevos artistas.  En este sentido, convengo en que han ganado más popularidad los artistas plásticos y los pintores que los poetas. 

Paola Cadena PardoPAOLA CADENA PARDO Creo que en términos generales es más conocido por la plástica, sobretodo hablando de círculos que son propiamente académicos o literarios, sino más bien pertenecientes al ámbito popular. En todo esto tienen que ver indiscutiblemente los medios masivos de comunicación y la incursión de ciertos aspectos del estilo surrealista en el lenguaje publicitario. Pienso también que la figura de Salvador Dalí como artista que se lanzó a sí mismo a la fama y la popularidad en su carrera, ha hecho también que sea uno de los principales referentes, y en ocasiones el único, para el imaginario colectivo que se ha construido sobre el surrealismo

PAULA G. GARRIDO Me primer acercamiento al surrealismo fue desde la plástica. Recuerdo mi fascinación a los ocho años hojeando uno de los libros de mi padre sobre Miró, Salvador Dalí, René Magritte. Mi encuentro con la poesía surrealista, es decir bajo ese rótulo, fue mucho posterior. Los seminarios de poesía surrealista con el profesor Romero me ayudaron a identificar elementos y aspectos surrealistas en poesía.

 

3. ¿Qué nombre surrealistas se conocen en tu país y qué opinas al respecto de ellos?

 

GABRIEL RUDAS Debo admitir que no conozco todo lo que debería. Por lo que sé, no los hay en cine. En pintura puede ser Obregón, pero obregón es todo. Botero antes de que pintara gordos tuvo un momento que puede ser surrealista, aunque lo veo más cercano al expresionismo abstracto (luego de los gordos, creo que es tan artista como un compositor de música para comerciales de TV). Villamizar y Negrette son demasiado abstractos y racionales en su arte, Caballero… puede ser, aunque no creo. Beatriz Gonzales es también muy racional.

En narrativa: Fernando Gonzáles como precursor. Luego, los novelistas adolescentes Chaparro Madiedo y Andrés Caicedo (que son más que todo Beat generation)… tal vez ciertos cuentos del grupo de Barranquilla, y quizá “Ojos de Perro Azul”. Por lo demás, la poesía colombiana ha estado vinculada a una continuidad con el simbolismo y el modernismo, con una poesía muy racional o con un ascetismo de la palabra.

 Por otro lado, la vanguardia inicial sólo se dio en un libro (Suenan Timbres de Luis Vidales), pero era más que todo futurista.  Los Nadaístas tenían más de vanguardistas en sus intervenciones públicas que en sus poemas, que no me parecen muy surrealistas. Hay influencia del surrealismo, pero también la hay del existencialismo, de la ideología Hippie (que, por ser tan fija, no la considero surrealista), y de ciertos intentos de retomar el habla popular, que implican un trabajo más de reflexión y de escuchar a la gente pero no de escuchar el interior del alma. En ese sentido, creo que el primer libro de Jaime Jaramillo Escobar, y ciertos poemas de los demás Nadaístas, pueden ser considerados surrealistas, pero con cautela. En general creo que es algo forzado decir que en la poesía colombiana hay un surrealismo (por lo menos hasta donde conozco). Lo que sí sé es que, como reflexión, los debates poéticos alrededor del surrealismo sí se dieron (en Mito y luego en Eco).

En teatro, no sé. La “creación colectiva” puede ser muy surrealista, pero se ha visto mucho más fuerte la influencia de Brecht y la reflexión política.

ISABEL GÓMEZ-SOBRINO Dalí representa para mí un ejemplo muy importante del surrealismo en España. Una de sus obras por todos conocidas, La persistencia de la memoria representa la idea de lo onírico subjetivo que describe el surrealismo. Intentar dar una explicación a este cuadro se saldría de mis posibilidades pero como mera espectadora y observadora de la pintura, pintar los relojes en medio de lo que parece ser un desierto con un mar al fondo hace que se conjuguen tres tiempos y estados diferentes que a la vez se siguen multiplicando. Esto lo permite el surrealismo y Dalí da muestra de ello.

Federico García Lorca hace su intento surrealista en Poeta en Nueva York y aunque, muchos han criticado su escasa relación con el surrealismo, es posible ver la idea de la expresión onírica sobre todo por la rareza que Nueva York supone para él. Creo que en el caso de Lorca, la forma está al servicio del contenido. Él sabe lo que quiere decir y se sirve del surrealismo para expresarlo. La realidad de Nueva York le inspira lo surreal.

Manuel IrisMANUEL IRIS Si he entendido bien la cosa, hay una intención celebradora en nuestro continente, un ánimo festivo que diferencia fundamentalmente su surrealismo con el europeo, y que tiene que ver con la realidad y su relación con el individuo, por medio del arte: Uno los une y el otro los separa. Aquí y allá. No digo que el americano sea un ‘surrealismo feliz’, porque no lo es, y porque decir eso es una tontería. Digo solamente que la diferencia entre ambos surrealismos es, además de alguna cosa técnica que no puedo ver claramente todavía, reflejan (no sé si buscan, pero definitivamente reflejan) una boda con la realidad: esa manera no-lógica de expresión desemboca en la realidad, en América. Esa manera de expresión evidencia una voluntad de salirse de ella, en Europa. En ambos casos, por supuesto, tenemos en común la imposibilidad, fuera del arte, de salirnos de la realidad. Para unos, los europeos,  esta imposibilidad es terrible y se lanzan hacia lo onírico para negar lo otro; para los otros, en América, la realidad es una condición que burlar con risa, porque no la toman en serio desde el principio, no se huye de la realidad como huyendo de una guerra, sino que se burlan de ella como un niño que se burla de un maestro de escuela. Le sacan la lengua, lo cual no es menos profundo (y es acaso más inteligente) que la huida.

MARÍA INÉS CANTO Tomando en cuenta la respuesta anterior y poniendo de manifiesto mi casi completa ignorancia al respecto, sería imposible no comenzar por Frida Kahlo y el circo publicitario que se ha armado entorno a la promoción de su obra y a la mitificación de sus relaciones personales que incluyen figuras de la talla de Breton y Trotsky. Cabe mencionar que algunas de sus obras, sí que recuperan elementos del surrealismo, sin embargo y después de este curso, sería imposible referirse a Frida Kahlo como una pintora surrealista por excelencia. Otras de las figuras que puedo reconocer en este ámbito es a Remedios Varo y a Leonora Carrington.   

En lo que respecta a México, es importante tomar en cuenta que la pintura que se impuso oficialmente, en los libros de texto y en los monumentos públicos fue el muralismo mexicano de fuerte índole social que tenían más en cuenta la representación y crítica histórica del mexicano desde una plataforma de realidad que en muy poco se identificaba con la estética surrealista.

PAOLA CADENA PARDO Me resulta difícil mencionar artistas cercanos al surrealismo en Colombia en tanto no me he dado a una tarea seria de indagación al respecto. Además, pienso que es difícil, en términos generales, encontrar en Colombia rastros claros de una vanguardia, especialmente en términos de poesía, en tanto la tradición del país ha sido mayormente conservadora y por tanto fueron muy pocos los escritores que realmente entraron en contacto con la vanguardia europea para dar pie a una propuesta cercana a esta dentro de nuestras manifestaciones artísticas. Podría hablarse de Suenan Timbres de Luis Vidales, como una de los pocos acercamientos iniciales a la vanguardia, sin embargo, se trata de un estilo mucho más cercano al Futurismo que al mismo surrealismo. También cabría mencionar al movimiento Nadaísta, surgido en los 60s, como un movimiento con postulados próximos a la actitud libertaria propuesta por el surrealismo, pero no con un estilo literario que pudiera propiamente emparentarse con el mismo.  Por lo demás, podría mencionar casos aislados como el de Raúl Henao y Oscar González,  cuya obra poética presenta elementos directamente emparentados con el surrealismo. En cuanto a la plástica, podría mencionar los nombres de algunos pintores que por diversos aspectos considero que tienen relación con los postulados y estilos del movimiento, entre ellos: Alfonso Quijano y Álvaro Barrios

PAULA G. GARRIDO He leído y estudiado un poco más en profundidad la obra de Enrique Molina. Su poesía vital funde los principios surrealistas de libertad y amor, llegando a generar una verdadera simbiosis entre vida y obra. Molina es sobre todo un apasionado que le canta a la vida. Sin un conocimiento profundo de la obra, se me ocurren nombres como los de Oliverio Girondo, Olga Orozco y Alejandra Pizarnik. De Girondo me atrae su voz poética inconfundible, trangresora, escandalosa. De Orozco admiro la capacidad subversiva que le asigna a la poesía. De Pizarnik creo que sobre todo su deseo de alcanzar un algo inasible por medio de la experiencia poética.

 

4. Observando las obras que conoces en el surrealismo hecho en nuestro continente, ¿es posible percibir distinciones si pensamos en el surrealismo europeo?

 

GABRIEL RUDAS En poesía no estoy muy seguro. En pintura veo que los surrealistas europeos pintaban trazos más limpios que los latinoamericanos. Esto no es un elogio. Es como si Ernst, Magritte y Dalí hicieran bocetos muy libres, yendo más allá de la razón, pero luego al realizar el cuadro lo hicieran metódicamente, mostrando una técnica y un cuidado artesanal.  No importa que tan loco sea el colage de Ernst, siempre todo encaja a la perfección. En los latinos en cambio vi que había menos miedo al borrón, al trazo suelto, al brochazo de pincel que se nota en el lienzo, a la mancha y a la figura apenas esbozada. Tal vez los surrealistas europeos estaban más preocupados que los latinos por establecer distancias con otras escuelas europeas, como el expresionismo, o el abstraccionismo. Los latinos en cambio, parecen más tranquilos en eso: no parece importarles que ciertos elementos de sus cuadros recuerden un poco a Picasso o a Pollock. Por otro lado, los europeos, aunque tenían su estilo propio, no parecían incomodarse mucho si a veces se parecían entre sí: hay cuadros de Ernst que recuerdan mucho a Dalí o a Magritte. Eso no se ve tanto en los latinos.

ISABEL GÓMEZ-SOBRINO Si pensamos en la idea de Breton sobre el ambiente surrealista mejicano, podemos llegar a la conclusión de que el continente americano es surrealista por excelencia.  En cuanto a las diferencias, en Méjico se ha destacado la importancia de la cultura precolombina a la hora de la expresión surrealista. Esto no aparece en Europa y podría servir de ejemplo para ver una diferencia entre ambos continentes.

MANUEL IRIS Si he entendido bien, hay una intención celebradora en nuestro continente, un ánimo festivo que diferencia fundamentalmente su surrealismo con el europeo, y que tiene que ver con la realidad y su relación con el individuo, por medio del arte: Uno los une y el otro los separa. Aquí y allá. No digo que el americano sea un ‘surrealismo feliz’, porque no lo es, y porque decir eso es una tontería. Digo solamente que la diferencia entre ambos surrealismos es, además de alguna cosa técnica que no puedo ver claramente todavía, reflejan (no sé si buscan, pero definitivamente reflejan) una boda con la realidad: esa manera no-lógica de expresión desemboca en la realidad, en América. Esa manera de expresión evidencia una voluntad de salirse de ella, en Europa. En ambos casos, por supuesto, tenemos en común la imposibilidad, fuera del arte, de salirnos de la realidad. Para unos, los europeos,  esta imposibilidad es terrible y se lanzan hacia lo onírico para negar lo otro; para los otros, en América, la realidad es una condición que burlar con risa, porque no la toman en serio desde el principio, no se huye de la realidad como huyendo de una guerra, sino que se burlan de ella como un niño que se burla de un maestro de escuela. Le sacan la lengua, lo cual no es menos profundo (y es acaso más inteligente) que la huida.

María Inés CantoMARÍA INÉS CANTO Tomando en cuenta la tradición europea, las obras surrealistas representaron en su propio contexto una ruptura mucho más evidente que lo que resultó la producción plástica en Latinoamérica. En cuanto a diferencias puntuales, quizá la forma de tratamiento de los mismos temas (Wilfredo Lam), pues la convivencia de dos idiosincrasias ajenas era ya un tema bastante conocido por el proceso histórico americano. 

NIDIA HERRERA Creo que como toda forma de arte, el surrealismo en América  no está exento de la realidad concreta del artista. Aunque el surrealismo es una propuesta universal de tratamiento y actitud frente al arte,  es el artista quien lo asimila y esto pasa por diversos filtros que indudablemente lo caracterizan del surrealismo europeo.  No obstante, creo que estas fisuras concretas  no superan la generalidad del surrealismo como movimiento artístico; existe una ideología y apreciación del arte que se comparte pero que irremediablemente tomará la forma concreta que el artista desee.  Por otro lado es importante señalar que las “ramificaciones” que adoptó en surrealismo en América se deben más al rechazo de la degradación del movimiento, esto es, cuando su practica ejerce una forma de poder, contraria, por supuesto, a sus planteamientos.

PAOLA CADENA PARDO Pienso que inevitablemente se perciben distinciones en el desarrollo que se pudo hacer del surrealismo en Europa y el que se dio en Latinoamérica. Aunque no soy conocedora del tema en profundidad, creo que inevitablemente las diferencias históricas y culturales entre los dos continentes han de determinar un grado de diferenciación entre las producciones artísticas de uno y otro lugar, sin que por ello deje de haber comunicación y aspectos unificadores entre las dos producciones artísticas

PAULA G. GARRIDO La marca personal no se supera en el continente americano y por lo mismo lo enriquece como movimiento y lo desmiente como escuela. Las interpretaciones sobre lo que es el hacer surrealista se diversifica, a la vez que se particulariza. Y sin embargo, no ha existido un cierto diálogo y la posibilidad de acción conjunta. En un continente tan inmenso como el Americano, tiene por obligación que ser fragmentado. 

 

5. El surrealismo era sordo, jamás mantuvo relaciones con la música. Salvador Dalí llega a decir que la música no tiene valor espiritual, Michel Leiris dice que la música no alcanza nunca la realidad, Man Ray recuerda que todo el grupo creía que la música era actividad de una mentalidad inferior, y Breton decía que la expresión musical era generadora de grande confusión y que no estaba hecha para fortalecer la idea de grandeza humana. Indague por las razones de concordancia y discordancia de esta imposibilidad defendida por el surrealismo.

GABRIEL RUDAS Creo que en primer lugar había una reacción deliberada frente al simbolismo,  que reivindicaba la música como el arte perfecto. Así que su rechazo a la música podría ser solamente una búsqueda de ser distintos; sin embargo,  también hay una razón de fondo: los simbolistas habían intentado igualar la música y la poesía a través de formas muy rígidas: ritmos, armonías conceptuales, etc. Entonces era necesario decir: “bueno, hay que alejarse de la partitura y sus esquematismos”.

Por otro lado, sí hay dos problemas intrínsecos  en la música: su carácter abstracto y su carácter convencional. Como hacer un ¿super-realismo de algo que no es referencial? Segundo, aún en los experimentos de automatismo e hipnotismo más severo, la gente suele quedarse en escalas tonales temperadas y compases de 4/4 o 3/4, o escuchar violines, órganos, o cualquier otro instrumento tradicional que haya escuchado en la infancia. Además, no se puede ni hablar de componer sin conocer las teorías musicales, que son tan áridamente racionales en principio. Es más, los intentos de ruptura musical del siglo XX parecían más inspirados en la reflexión racional, arquitectónica o matemática. Así que es entendible la falta de entusiasmo de los surrealistas. Cualquiera puede hacer un mal poema, pero ¿Quién puede siquiera intentar tocar un violín sin practicar escalas estériles por horas y horas? ¿Quién puede componer algo sin conocer las escalas tonales (o algún equivalente?).

Tal vez la salida era encontrar una estructura que, en su rigidez, abriera una puerta a la libertad, un tipo de “cadáver exquisito” para virtuosos de la armonía y magos del instrumento musical. El Jazz dio con la respuesta… y luego, creo yo, el rock progresivo. También habría que ver el caso de Eric Satie, que para muchos es surrealista.

Isabel Gómez-SobrinoISABEL GÓMEZ-SOBRINO Estoy en desacuerdo con la afirmación de Breton acerca de la música puesto que no solo lleva a fortalecer la idea de la grandeza humana sino que podemos expresar cantidad de sentimientos a través de la música. 

La música es un lenguaje con sus signos al igual que el lenguaje escrito. De la misma manera que los poetas usan el lenguaje para expresar su imagen surrealista, no creo que pueda ser imposible expresar una idea o imagen surrealista a través de la música. Creo que requiere de una sensibilidad diferente y quizá sea una asignatura pendiente del arte surrealista.

MANUEL IRIS Sinceramente, no puedo explicarme el porqué de esta separación entre el primer surrealismo y la música. Mucho menos, el porqué de de ese frontal ataque al carácter artístico o intelectual de ésta, por parte de los surrealistas. Acaso es que la música, por no estar constituida con elementos significantes ya por si, como lo son las imágenes o las palabras, no puede participar del mismo orden de desacralizaciones del lenguaje mismo, su canal y su código. Hablo de la música sin letra, por supuesto.

Si mi argumento anterior no es convincente, es porque yo mismo no estoy convencido: creo que toda expresión artística importante irradia su influencia hacia todas las artes, y luego impacta los modos de vida de la gente, en perceptibles e imperceptibles maneras. Acaso por gusto personal veo en el Jazz una presencia surrealista en contrapunto con las tradiciones musicales africanas y americanas del momento, con el vínculo de la improvisación presente en ambas tradiciones. 

Una de las cosas que este curso me ha dejado claro es que el surrealismo vive con sus artistas, sin ellos y a pesar de ellos, quiero decir que el hecho de que una cúpula surrealista no acepte dentro de sí la esfera musical, no invalida la presencia de ésta. Por otro lado, sabemos que Joan Miró alguna vez departió con Duke Ellington. Desconozco si ellos entendían la unión de sus propuestas, si les interesaba siquiera, pero es seguro que esa unión estaba y está allí.

El surrealismo más ortodoxo está lleno de prohibiciones de varios tipos, muchas de ellas irracionales, inacatables por un artista verdaderamente libre. Ésta, respecto de la música, es una de ellas.

MARÍA INÉS CANTO Si atendemos a los presupuestos surrealistas del primer manifiesto de Breton, no existe imposibilidad alguna para que el azar objetivo y la libertad creativa  no pudieran alcanzar la práctica musical. Si Breton y otros artistas del movimiento, negaron cabida a la música en esta vanguardia fue solo una cuestión meramente discursiva, pues los músicos se apropiaron de esta estética y lograron incorporar la poética de contrapunto surrealista al jazz, al rock y más recientemente a la música electrónica.

NIDIA HERRERA No hallo ninguna razón de concordancia.  Considero que todas las manifestaciones artísticas, en ellas la música, son producto del espíritu; y como todas esas formas busca una relación diferente del hombre con la realidad.  Creo que esta imposibilidad defendida no por el surrealismo, sino por los hombres del surrealismo, demuestra cómo la propuesta que defendían (la libertad en el acto creativo, el flujo de la consciencia sin mediación de la lógica o la razón…) se extendió mucho más allá de su individualidad como artistas, es decir, creo que ellos no alcanzaron a entender o asimilar completamente la propuesta artística que planteaban….  El arte supera al hombre, no queda la menor duda y nadie puede permitirse poner límites en donde no existen, en donde no caben.  La música para mi por supuesto que no alcanza la realidad, la supera;  por supuesto que genera confusión, ¿acaso qué espíritu está completamente tranquilo? Y ¿no es acaso más inferior la mente que no entiende una propuesta que el que la plantea? Hallo en la música la misma belleza que puedo hallar en un cuadro o en un poema, para mi son diferentes formas de fuga, más allá de la realidad, más acá del espíritu.

PAOLA CADENA PARDO No estoy de acuerdo con esta postura de algunos de los miembros del movimiento surrealista, considero que la música, como todas las demás manifestaciones artísticas, tiene un altísimo contenido espiritual y contiene en sí misma la esencia de lo humano en todas sus facetas. Pienso también que todas las expresiones del arte se encuentran unidas en su condición de medios de expresión y elevación del espíritu humano y que, por lo tanto, lo único que las diferencia es el lenguaje del que cada una hace uso para llevar a cabo la comunicación entre el creador y el receptor de la obra, sea ésta musical, literaria, pictórica, etc. Además, si de hacer comparaciones se trata, valdría decir que la música es el más universal de los lenguajes artísticos, puesto que históricamente los pueblos han convivido con ella de manera mucho más cercana que con las otras manifestaciones del arte. La música no tiene los impedimentos de la lengua, la nacionalidad o el conocimiento y por ello, logra traspasar con mayor facilidad cualquier obstáculo que impida la cercanía con un número mucho mayor de receptores. Es casi que un elemento vital en la vida cualquier ser humano

Paula G. GarridoPAULA G. GARRIDO Quizás mi lectura sea muy simplista pero creo que se trata de un afán occidental por la palabra, por la traducción del pensamiento en palabras. La música es quizás una de las artes que guarda una mayor autonomía con respecto a la palabra -si bien no está del todo escindida de ella. El surrealismo fue un movimiento que se valió de la palabra, aunque esto represente una contradicción. Fueron necesarios los manifiestos, los discursos, las declaraciones para crear y mantener su vigencia. Por otra parte, la amistad entre escritores y plástico ha sido siempre mucho más estrecha que con los músicos. En el surrealismo este aspecto, llamémoslo de pertenencia, ha sido de suma importancia para la identificación, inclusión o exclusión de un artista. Se trata de una suerte de membrecía. En el jazz, por ejemplo, la pasión por la improvisación es lo aglutinante. Se trata de un hacer “automático” pero que nace natural y espontáneo. Sin palabras que expongan su acuerdo ni le den un nombre.

 

 

6. ¿Para qué sirve un espejo?

 

GABRIEL RUDAS Para crear mentiras, mentiras que nos confunden pero también que repentinamente nos muestran otras verdades que no sospechamos.

ISABEL GÓMEZ-SOBRINO La idea del espejo es reflejar la realidad, verla. De hecho el realismo, con Stendhal, conserva la idea de narrar como si pusiéramos “un espejo a lo largo del camino”. Pues bien, creo que en un espejo vemos nuestra realidad personal, que puede ser diferente de la de las personas que nos rodean.

En definitiva, el espejo se ha usado mucho en cuestiones de literatura, como por ejemplo Valle-Inclán quien declaraba en su esperpento que España es “la deformación de los espejos cóncavos”. Valle-Inclán, en lugar de mirar a España a través de un espejo normal, lo hace a través de uno cóncavo para ver la realidad de su país deformado.

MANUEL IRIS Depende de muchas cosas la múltiple (in)utilidad de un espejo, pero como mencionar a Borges es un lugar común, lo dejaré pasar como quien saluda a alguien obligatoriamente, y no hablaré de la ceguera ni de la utilidad del espejo como reproductor del vértigo o, como la cópula, de los hombres, lo que lo hace abominable.  Pero bueno, la cosa es que un espejo sirve y tal es su desgracia: ser bello y además ser útil: Ni arte ni artefacto.

Pero al hablar de espejos hay algo que, aunque obvio, debe decirse: un espejo sirve para saber qué es lo que hay frente al espejo, pero no detrás. O sea: más que para mostrar el más bello cadáver, el espejo sirve para ocultar que al otro lado no murió Narciso, que allí sigue cayendo, buscando algo, y que al final Narciso y Tántalo son el mismo, y la manzana es carne todavía latiendo. El agua es todavía el espejo viéndose en Narciso.

El espejo sirve para tener miedo de la propia desnudez, y para amarla. El espejo sirve para vernos y no reconocer el cuerpo que nos ama. Para llorar de patetismo por llorar frente a ese que se queda en el espejo cuando ya nos vamos.

MARÍA INÉS CANTO La función principal y “objetiva” del espejo es la de reproducir una imagen. No obstante, la mecánica de reproducción que se opera a través de la paraxix, es la de la inversión, es decir el espejo reproduce una imagen, pero invirtiéndola en todos sus puntos, por lo que podríamos llegar a concluir, de primera instancia,  que el espejo sirve para mentir en duplicado.              

En segunda instancia, digamos que el espejo es una enorme red que pone juntos elementos que carecen de relación lógica en nuestro mundo objetivo, por lo que también sirve para representar realidades alternas. Ahora, si hablamos de un espejo cóncavo o uno convexo, nos proporciona una imagen trastocada de la realidad, dependiendo del ángulo o de la forma del espejo mismo, por lo que la representación estaría sujeta a más de una circunstancia de “veracidad”.

Nidia HerreraNIDIA HERRERA Para trasladar la mirada; observar aquello que escapa a nuestros ojos: nosotros mismos. Sirve para dejar de jugar a las escondidas, sirve para estar a solas con uno mismo y su imagen, sirve para preguntar al vacío, sirve para desatar un poco el nudo de la locura, sirve para creernos la mentira de la belleza o la fealdad…  No sirve para nada, al final es una fuga y como toda fuga momentánea.

PAOLA CADENA PARDO Un espejo sirve para ver lo que no somos. Para hacernos una idea de la mirada ajena sobre nuestro propio ser, siempre tan distante, tan equivocada, tan lejana de lo que no puede ser visto y que contiene la esencia de aquello que fundamente nuestra existencia. Un espejo dibuja lo que puede ser visto y niega lo que es real, aquello que se sale de los parámetros de belleza o fealdad, de la imagen, de las semejanzas y diferencias.

PAULA G. GARRIDO Para evocar una vez más la metáfora envejecida del hueco en la realidad.

 

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Seminario: Corrientes de vanguardia en América Latina
Professor: Armando Romero. 
Visiting Taft Research Professor: Floriano Martins.
Department of Romance Language and Literature, University of Cincinnati.
Ohio, Estados Unidos. January-March, 2010.

REGRESO A LA PÁGINA PRINCIPAL DEL SEMINARIO

La serie Memória Radiante se destina a la difusión concentrada de documentos históricos y estudios críticos acerca de autores y temas destacados en la literatura de lengua española. Su registro en el Proyecto Editorial Banda Hispánica puede ser tanto en forma de dossier como de documentales a ser contratados de acuerdo con la disponibilidad de producción y relevancia del ambiente histórico propuesto.

Informaciones, sugestiones y propuestas deben ser encaminadas a la coordinación general: bandahispanica@gmail.com, para la evaluación de costos y cronograma de producción.

Acompañamiento general de traducción y revisión a cargo de Gladys Mendía y Floriano Martins.

Abraxas

Jornal de Poesia (Brasil)

 

La Otra (México)

 

Matérika (Costa Rica)

 

Blanco Móvil (México)

 

Revista TriploV de Artes, Religiões e Ciências (Portugal, Brasil)

 

 

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Ficha Técnica

Projeto Editorial Banda Hispânica
Janeiro de 2010 | Fortaleza, Ceará - Brasil
Coordenação geral & concepção gráfica: Floriano Martins.
Direção geral do Jornal de Poesia: Soares Feitosa.
Projetos associados: La Cabra Ediciones (México) | Ediciones Andrómeda (Costa Rica) | Revista Blanco Móvil (México) | Triplov (Portugal).
Cumplicidade expressa: Alfonso Peña, Eduardo Mosches, Gladys Mendía, José Ángel Leyva, Maria Estela Guedes, Maria Luisa Passarge, Soares Feitosa e Socorro Nunes.
Projeto original criado em janeiro de 2001.
Contato: Floriano Martins bandahispanica@gmail.com | floriano.agulha@gmail.com.
As quatro sessões que integram este Projeto Editorial - Banda Hispânica, Coleção de Areia, Agulha Hispânica e Memória Radiante - possuem regras próprias de conformidade com o que está expresso no portal de cada uma delas.
Agradecemos a todos pela presença diversa e ampla difusão.