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J O R N A L   D E   P O E S I A   |   F O R T A L E Z A l C E A R Á l B R A S I L
COORDENAÇÃO EDITORIAL   |   FLORIANO MARTINS
2001 - 2010
 

 

 

ACERVO GERAL | COLOMBIA

 

Óscar González | (1957)

Óscar González: pincel de hierba en el vitral del cielo

 

Mauricio Naranjo

 

Los pájaros delirantes de la poesía yacen en la jaula de papel. De pronto, lanzan llamas y, endemoniados, huyen a la mezquita sin puertas de la sinrazón. Allí, en ceremonias simples, cantan su silencio, recobran su vacío, horadan su quietud. Óscar González, ensayista del lado oscuro, camina ahora como un funámbulo, entre miniaturas de tinta, con su pincel de hierba como un revólver de oro. Acostumbrado a trenes de largo recorrido vuela ahora a la velocidad del anturio. Colibríes derriten jaulas en sus ojos de misil. Entonces, la sombra de aquellos pájaros enjaulados podrá elevarse por el desierto como un avión místico. [MN]

 

MN ¿El título anuncia el espíritu del libro?

OG No es la intención sino el resultado de la intensidad. Yo nunca habría querido hacer un libro, eso para mí era un hecho muy accesorio y no lo principal del hilo de lo que he buscado y de lo que he hallado. Yo busco y hallo, me hallo a mí mismo. Entonces el libro, es la evidencia de ello: lo que he sido y lo que seré, esta dicho ahí. Es mi testamento, entonces por eso lo llame así y también porque tú te hallabas ahí y lo mencionaste. O lo nombraste también en ese momento en que lo hacía, en que era hecho el libro en mí.

El libro me ha hecho a mí. De ese modo, el “Pincel” es el del artista, que es mi hermano Sergio y la Hierba es con lo que yo escribo; como decía Mi-Fu: “Escritura de hierba”. Es más o menos lo que estaba allí en mi inconsciente e hizo eclosión.

Eso comienza en mí, a darse forma y como Tallo, en la medida en que con los miembros de la revista Punto Seguido, nos hablábamos y hacíamos ensayos de esa naturaleza y de esa índole. Y se hicieron libros como “Madame Destino” y “Textos sin Dirección”; “Conclave” y otros textos, que se hallan por ahí entre libros y libretas. Eso era maravilloso. Y continúa siéndolo, porque esa metódica libera y se transformaba en una aventura muy profunda. Intervenían la voz y el oído, era lo que la comunidad comunicaba de su visión, del sueño, del ideal y de la insurrección que hace cada hombre por él mismo. Eso era lo que más me tentaba y hoy todavía, con el mismo poder y la misma sed insaciable.

También, incidió que mientras el libro me hacia y se estaba haciendo, pudimos hacer la lectura en voz alta de los poemas del japonés Yatsuo Fujitomi, que estaba con nosotros aquí en Medellín; este hombre me transmitía una maravillosa sensación de dominio de sí, de una tecné muy de él y de una estética maravillosa y misteriosa. Él conocía muy a fondo la tradición del “haikú” y eso era otro factor que me ayudaba a fortificar mi relación con el “haikú” y con Hokusai, Basho e Issa, por no mencionarlos sino a ellos y lo que me decían desde su mística Mirabai y Kabir. Tenía mucho humor y mucha ironía. Y eso es lo que me poseía mientras hacia el libro, estaba haciendo un trayecto hacia la “visión comunicable” de la que habla Rosamel del Valle; pero ya no en el sentido de él, sino en el mío. El libro es el resultado de un vaciarse y llenarse de todo y de nada. Es una forma de hacerme invisible, es lo que intuyo.

MN ¿En cada pieza, en cada miniatura, está la percepción del instante, es decir, en sus poemas hay una concepción del tiempo capturado?

OG Yo no quiero hablar aquí más del “haikú”, considero que allí esta y es lo que he llamado “a la manera del haikú”, pero sin lo que en esencia y en hermosa estructura él es, dado que yo no soy budista y que lo que sé del budismo zen es lo que he leído, pero quiero indicarte que leer aquí es una metódica de iniciación para mí. Yo por eso odio lo que no pueda provenir de lo sensorial y de las sensaciones; de la ley de los sentidos y de la ley del sueño. Esas son mis leyes. Entonces te decía, que yo no estoy haciendo “haikú”, sino que estoy haciendo también “rubbaiyats”, “hadits” o “diwan”; por muy pedante que eso pueda resultarle a los que no han leído esos libros como yo los he leído. Ese es el drama de hacer un libro, he ahí lo denso, lo claro y lo oscuro.

Te diré: es el instante lo que yo intento inmovilizar, a lo que intento darle sentido y llevarlo en mí, como lo que dices. Es lo simbólico y lo real. Tensión de mí mismo. Entonces el instante como lo dice Jalaludin Rumi, es lo que nos hace y nos revela. El instante es lo que nos queda, pero como vacío, no es lo que queda como prueba, demostración y corroboración de lo que hemos visto. Todo lo que está nombrado allí, son objetos y cosas que vivo –y querría continuar viviendo toda mí Única vida-, en las que estoy. Es lo que sostiene mi mirada, lo que bebe locamente y la que extrae todo eso. Nada de lo que allí es Escritura no ha sido hallado por mí.

Yo no hablo del instante, es lo que más me inquieta; lo construyo con el símbolo, con las sensaciones. Lo cual, no es pues sino, excúsame de eso, una manera de decir y que en mí, se da en otro orden y en otra dimensión estética. Las percepciones son ideales y son aquí lo más elemental y lo más elaborado. Yo podría hablar de una percepción muy racional, si se quiere. Ese instante también es para mí, lo que proviene del azar, del “azar objetivo” como lo dice Breton, eso es lo que me imanta. Imantación de él, es lo que quiero; entonces le doy mucho poder en mí a ese azar, lo necesito, lo invoco. Hallar lo insólito, lo desconocido y hacerlo conocido es una maravilla, y saber que al momento ya no estará más y que seremos destruidos y derribados con él. Y lo de Lautréamont, “Bello como”, que yo en mi libro borro pero que está allí. Yo ensamblo todo eso en mi Escritura, lo relaciono.

También, el sueño. Ya tú lo has dicho, hay mucho sueño en este libro y es verdad, yo debo mucho a mis sueños – o nada, no sé si él lo quiere saber -. Eso que llamamos “Libro de sueños”, para mí es esencial. Yo llevo uno. Ese sueño es mi verdadera realidad, ellos me la dan; o sea, que sin el sueño yo no tendría realidad. Es lo real. Quiero decir, como el libro de W. Burruouqhs: “Mi educación: un libro de sueños”. Ese sueño es lo que me intenta y me inventa.

MN ¿Cómo hace presencia la tradición esotérica oriental en el “Pincel de Hierba”?

OG Ya te he hablado de eso. No obstante, es esencial para mí decirte que esa es una relación que he llevado siempre, que ha sido un poder que me ha llamado hasta allí. Es que yo no soy lector de libros, aunque eso es lo que se hace evidente. Yo leo para vaciarme, porque me inclino ante el libro, como el Libro; me humillo. Yo leo para humillarme. Lo oriental se halla allí, eso no lo percibe el Lector que el libro ha tenido y tendrá; pero él no lo ha de decir, pues no se trata de eso y porque de la misma forma es lo occidental, para mí es lo que llamo la ilación secreta.

Toda esa estructura sensible y de sueño para mí es lo mismo; me irrita demasiado que todavía se hable de esa manera. Yo considero que por medio del hilo del sueño, del hilo del inconsciente y del hilo de la videncia, la cantidad de ilaciones que se dan son más reales que aquellas que ponen o quieren poner en evidencia esa condición. Lo he dicho siempre, recuerdo que en “Cantidad Hechizada” ya lo sostenía. Nunca de dudado de eso. Por eso lo “oriental” en mí, es mi sensibilidad, podría decirlo; es la química que me hace percibir y sentir eso; y sí, me siento maravillado cuando realizo estas lecturas y cuando puedo excavar un poco ahí.

Yo soy vudista: si así como lo escuchas y lo lees. Eso que te estoy diciendo esta en una de mis libretas o libro de horas. Y puedo decirte que si lo oriental esta ahí como lo evidente, lo occidental lo es también desde la hermética de un Pico della Mirándola o Ficino. He querido siempre conocer eso que hay ahí, la ilación de sentido.

Lo oriental incide en lo mío, sí como lo leí en H. Zimmer, en Barthes, o ahora hace un momento en un crítico de arte neyorquino A. C. Danto; lo invierto y lo cambio de orden. Y no me dice nada. Quería una Escritura más ascética, más próxima a una escultura, a esa forma y abstracta. Muy condensada, muy barroca pero con un sentido que se hiciera en ella en todo instante. O sea que el sentido no muriera sino que se hallara en movimiento, que causara inclusive otros sentidos, la causalidad del sentido. Eso es quizá lo que me llevaba a la tradición oriental, pero era concreto en ser consciente de que sin Oriente, Nietzsche no habría podido hacer su Zaratustra.

Todavía se le tiene miedo a lo oriental, a lo que no sea occidental. Ese es el domino y el poder. En mí no estaba el deseo de Escribir, a mí eso no me llenaba, nunca me ha llenado y no la siento como una “necesidad” como lo es para muchos; o expiación y exorcismo. No, para mí no es necesaria y no es esencial. Yo no quería sino ser Lector - en eso soy “oriental”-, nada más que Lector. Yo soy un Lector del Libro y cuando leo el libro lo estoy haciendo Escritura con mi voz; quería una Escritura ascética.

MN ¿Lo visual, lo plástico, se proyecta en su escritura. Hay influencia de la pintura en su obra poética?

OG Yo miro de esa manera. Y cuando he hecho Escritura la he querido hacer así: la palabra es el medio; ella me dice lo absoluto. Deseo lo absoluto; en el libro se hace visible; lo relativo o esa obsesión por lo relativo me hace irascible. El absoluto y la totalidad, son mis obsesiones, es el ideal de lo que intento hacer. De modo que ese absoluto mallarmeano se halla para mí en el arte y en el teatro. Los textos que he hecho, lo que los llama es una necesidad de absoluto. De instante y absoluto, y totalidad teatral. Grabado del Gesto.

En el arte es lo mismo, por eso me interesa el barroco, por eso me inclino ante los artistas que hicieron esas revoluciones tan maravillosas y escandalosas en el arte moderno: como el futurismo, el constructivismo, el dadaísmo y el surrealismo. No, no son los movimientos los que me interesan en sí mismos, no, son los artistas, que se adhirieron ó no a ellos, que se liberaron de ellos o que se condenaron maravillosamente a esas ortodoxias.

Yo insisto mucho en eso. Lo mismo me ocurre a mí, no soy hombre de adhesiones, más que nada soy contradictor, quizá excesivo, pero no con el odio o la intención del extermino, como lo observarás en la mayoría de nuestros “críticos”. Hablo es de esas comunidades extraordinarias que se hacen en el teatro y en el arte, porque ese hacer lo subsana todo. El que tiene una estética de verdad no odia a nadie. Entonces el arte se halla muy en mí, es mi ídolo minoano, para decirlo con Lezama Lima.

Y he vivido ahí, como te lo decía inicialmente. Y podría decirlo hoy, lo viví todo con mi Hermano, porque le observaba mientras hacia los cuadros, cuando mezclaba las cosas y hacia los “collages”: cuando leía y miraba las ilustraciones en los libros de arte y cuando rayaba los libros haciendo observaciones críticas o irascibles sobre ellos. O los destruía. Había momentos en que me decía que yo le diera nombre a los cuadros. Y así se quedaban, él no los cambiaba, consideraba que ese era el nombre que debían llevar. De allí que el arte sea otra de mis maneras de relacionarme con el Sí-Mismo; lo que quiero decirte es que también es lo mismo que con la Escritura, podría no tenerlo, no siento necesidad de él. Nunca he tenido necesidad de nada, esa la provocación con que le hablo a mi muerte.

Ya después hice Escritura sobre arte, la estoy haciendo todavía, pero no la inscribo dentro de la Formalización como se quiere hacer ahora, desde un nuevo totalitarismo crítico. No, no, intento hallar lo que esta en los intersticios del cuadro mismo y del teatro mismo. Lo visual es lo que vemos, hay que poseer el ojo para mirar. Lo que ves en el libro, dice de lo visual, pero no es lo visual, eso no me inquietaba; lo que me inquieta es lo que yo pueda hacer mirar al lector, lo que el mira e inmediatamente se hace sentido con lo que lee. Es, si quieres, como lo ha sido para mí, una manera de transparentarme y extasiarme. Es el éxtasis, si lo podemos llamar así.

MN ¿Es la revelación, la iluminación o cuál es la vía que permite una técnica de creación poética?

OG Es el éxtasis. Y el éxtasis es lo que queda temblando y lo que te hace temblar. Eso es para mí, la temperatura de uno mismo y con ella yo mido lo que es mío, lo que me ha sido dado para poseerlo. He ahí el arrebato. Mi exceso es la medida, es uno de mis principios, de mi ortodoxia. Yo soy muy ortodoxo, pero no ordeno a nadie el serlo como yo y no por eso lo extermino o lo excluyo. De nuevo los textos: los percibo los llenos de lo excesivo; los siento excesivos en su contención.

Quisiera saber que es la revelación, pero no puedo porque no estoy en relación con el conocimiento ideal y no se tiene la Harmonía di mundi para ello. Todo nexo con la realidad determina y destruye lo que hay de ideal en uno; siempre te habla de lo que uno no quiere ser y hacer, entonces se da la vulneración de lo que uno Es, porque uno ya Es.

Esa es la prueba: saber que ya se Es. De ello se deduce que cuando no se Es hay que ser, y he ahí que te violentas y uno es resultado de las violencias que haces contra ti. Yo no quisiera hacer violencia sobre mí, pero la realidad hace que sí, me “incita” a hacerlo y uno se dice que esta bien y se siente el más poderoso de todos, y humillas a los otros; lo que no sabe es que no es así y que ya las músicas de uno mismo, no serán nunca más las mismas, porque en esa torsión han quedado destruidos los hilos más hermosos que componen la vida y la muerte. Lo obsceno es que hoy queremos es persuadir al otro, la persuasión es el arte y la verdad; yo no busco persuadir a nadie de nada, hablo y escribo, es ahí donde me involucro, sin que mi vía sea contaminada y oxidada. Es la vía la que no cede y la que no hace concesiones.

La Escritura para mí es eso, una materia que es mezcla de sueño y “razón” que eclosiona, una voz que habla y nombra, una manera de lo sublime. Es lo sublime lo que busco y no la revelación o la iluminación; esto sin Duda. Y eso, lo sublime se me da cuando deseo, sin inhibición o miedo, la totalidad. Diría que es eso y me lleva a la Escritura. Yo soy llevado a la Escritura y escribo.

Te decía, que esa Escritura es pues, lo que tiende no hacia lo escrito sino que lanza como una palanca la Escritura hacia el vacío. Ella accede por una hendidura, por una desembocadura y se va, no sabremos nunca adónde. Es como el destino, que no conocemos pero que creemos conocer. Lo que destruye la Escritura es la ilusión de lo escrito. Ese libro se “reveló” como lo que es ahora y lo que nunca podrá ser. Como yo y usted. Te diré esto: ya nunca más podré hacer un Libro así. Y estas en el Libro y en la Escritura, porque eres Escrito en el Libro que adviene. 

 

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El acervo general de la Banda Hispánica fue creado en enero de 2001 para atender a una necesidad de concentrar en un mismo sitio informaciones acerca de la poesía de lengua española. El acervo contiene ensayos, reseñas, declaraciones, entrevistas, datos bibliográficos y poemas, reuniendo autores de distintas generaciones y tendencias, inclusive inéditos en términos de mercado editorial impreso. Aquellos poetas que deseen participar deben remitir a la coordinación general del Proyecto Editorial Banda Hispánica sus datos biobibliográficos, selección de 10 poemas y respuesta al cuestionario abajo:

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

Todo este material debe ser encaminado en un único archivo en formato word, para el siguiente email: bandahispanica@gmail.com. Agradecemos también el envío de textos críticos y libros de poesía, así como material periodístico sobre el mismo tema. El acervo general de la Banda Hispánica es una fuente de informaciones que refleja, sobre todo, la generosidad amplia de todos aquellos que de ella participan.

Acompañamiento general de traducción y revisión a cargo de Gladys Mendía y Floriano Martins.

Abraxas

Jornal de Poesia (Brasil) La Otra (México) Matérika (Costa Rica) Blanco Móvil (México) Revista TriploV de Artes, Religiões e Ciências (Portugal, Brasil)

 

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Ficha Técnica

Projeto Editorial Banda Hispânica
Janeiro de 2010 | Fortaleza, Ceará - Brasil
Coordenação geral & concepção gráfica: Floriano Martins.
Direção geral do Jornal de Poesia: Soares Feitosa.
Projetos associados: La Cabra Ediciones (México) | Ediciones Andrómeda (Costa Rica) | Revista Blanco Móvil (México) | Triplov (Portugal).
Cumplicidade expressa: Alfonso Peña, Eduardo Mosches, Gladys Mendía, José Ángel Leyva, Maria Estela Guedes, Maria Luisa Passarge, Soares Feitosa e Socorro Nunes.
Projeto original criado em janeiro de 2001.
Contato: Floriano Martins bandahispanica@gmail.com | floriano.agulha@gmail.com.
As quatro sessões que integram este Projeto Editorial - Banda Hispânica, Coleção de Areia, Agulha Hispânica e Memória Radiante - possuem regras próprias de conformidade com o que está expresso no portal de cada uma delas.
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