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J O R N A L   D E   P O E S I A   |   F O R T A L E Z A l C E A R Á l B R A S I L
COORDENAÇÃO EDITORIAL   |   FLORIANO MARTINS
2001 - 2010
 

 

 

ACERVO GERAL | COLOMBIA

 

León Pizano | (1939)

Oquedad entraña en la poesía de León Pizano

Omar Castillo

 

nos amordazan
feroces consignas
la esperanza
es la lívida mortaja
de nuestra prematura muerte

León Pizano

 

I.

Las siguientes observaciones no establecen el orden o buscan el sitio donde instalar la producción poética de León Pizano en el contexto de la poesía escrita en Colombia después de 1950, estas se ejercen teniendo como fondo la observación de la poesía del autor articulado y la osadía del que comenta los ámbitos propuestos por éste. Forjando de esta manera un fresco y una visión: yacimiento y origen. Diálogo que posibilita el ejercicio del principio de fundación y ruptura que oxigena cualquier idea o práctica de tradición. En poesía ¿es la tradición un vasto poema movilizándose en la página que, igual a la concha del universo, no cesamos de descifrar? ¿Un vasto poema al cual sería un logro agregarle una coma o máximo una sílaba?

Componer el sistema de posición de las escamas que de un pescado han sido desprendidas, recomponer estas en el cuerpo del pescado, volver a su estado inicial el amasijo de escamas que apenas brilla, nos daría como resultado el mismo que se obtendría de saber el porqué nos inquieta y sobrecoge la lectura de ciertos poemas y, en un registro minucioso, anotar las palabras por las cuales nos decidimos y la forma en que, luego, las tramamos en imágenes que captan la realidad que nos caracteriza. Empero, es inevitable tratar el poema como a un cuerpo que al auscultarlo nos dará el conocimiento de su organismo y sus funciones, ya en los elementos que lo conforman como en el ejercicio de los arquetipos del idioma en el que es fundado.

En mayo de 1974 aparece publicado, de León Pizano, el libro de poemas (cincuenta en total)… otras palabras, en edición rústica y sin noticias editoriales o sobre su autor. Este se abre con una prosa titulada “Poética”, de la que copiamos fragmentos que ilustran el pensamiento de su autor:

el acontecimiento engendra la posibilidad del signo…

los pies en el agua, entre el referente y el signo, el pescador, nombra, numera; fija la mirada en el cuerpo imaginado de su imagen…

ignorándose elemento de una dinámica a innumerables componentes que se interfieren y se condicionan entre sí, el sujeto comunicante, usuario de signos, impone la primacía de la palabra, e inaugura, invirtiendo el orden, un conflicto: el de la adecuación de los conceptos…

al acontecimiento “real” (el innombrable), eternamente móvil, constituido por la dinámica de los contrarios, se substituye la rigidez de la palabra, que será ley; su única posibilidad de existencia cultural.

Sus poemas componen una visión de la realidad, ardua, en ocasiones críptica, pero coherente como propuesta a través de las palabras seleccionadas, con las que establece nexos comunicantes que nombran e intervienen en aquello que nombran. El poeta, para su sarta, extrae de las palabras la imagen, hasta entonces abstracta, y no de la “claridad” usurera de la cotidianidad domesticada. La obsesión relatora en la poética de León Pizano se transmite en la persistencia de la palabra como imagen que por sí misma genera la metáfora, que ya en el conjunto con otras palabra-imagen-metáfora crean las líneas para un dibujo múltiple en sus resonancias y contenidos. Y no en la imagen como colección de voces y lugares agrupados, formando comparativas metáforas que den como resultado una oración que relacione las sobreentendidas figuras que promueve una cotidianidad extenuada.

¿Cuándo, dónde se realiza la descodificación de un orden?

La condición que se da en la escritura de León Pizano estampa un hombre que se ha dispuesto para anotar, no la crónica como un cromo nostálgico, sino, el decir, la selección auscultada sin pudor de sus vivencias y de su intervención atenta, en los planos que la existencia le ha deparado. En su escritura la anécdota no es la narración de cuanta emoción se avecina al texto. Aquí el cuerpo del autor, su sistema nervioso y sus funciones cerebrales son empleados de manera que permitan asumir una conciencia. El semblante que origina el poema perece en la memoria del poeta, la anécdota que se moviliza para el lector de este poema es la palabra como imagen a través de la escritura y sus resonancias al ser leída, pronunciada.

Como oposición a los acontecimientos que someten la condición humana a ser un torrente de consumo y delirio nihilista, la escritura poética de León Pizano se resuelve por un nervioso balbuceo de sílabas, son las fragmentadas impresiones de un hombre que vuelve del exilio que le encasillaba, el exilio obligado no por el silencio, sino por la algarabía de grandilocuencia enferma. Hágase de cuenta como si de una roca surgiera (vuelta a la vida) la figura de un fósil. Informándonos así el poeta que la escritura no es un lugar o roca para congelar exilios, que con la escritura se regresa al nervio palpitante de la realidad:

 

para saber

que la miel

es la miel

y la fuerza

(que la boca

es terror

de las manos)

son

todas las mañanas

vividas

huidas

son

las mañanas

hasta ahora

 

Las palabras, desprendidas de las referencias a conceptos ideológicos o históricos que las adoptan y les dan acepciones que buscan espectrarlas como vehículos manipuladores de adeptos, al ser arrancadas por este hacedor, son fénix que surgen de entre sus cenizas. Y es entonces cuando en la página o concha donde se realiza la escrita constelación acontece el diálogo que despetrifica los territorios donde la ilación de carácter histórico e ideológico desaparece, generando el ritmo que penetra el presente al ser pronunciado. He aquí la práctica de una de las cifras del poema: desprender la palabra del discurso que la usurpa y congela. Es el poeta conduciendo el carácter prístino de la palabra por el interior de las vértebras erguidas sobre los filos del tiempo, consiguiendo de ellas instrumento que al interpretarse comunica con la otredad. La creación carece de límite, toda extinción es su origen.

La ciudad que se recorre, que se registra en estos poemas, es el rumor de un eco que proviene del entramado de un cuerpo que se agita y gasta en ejecuciones frágiles, que se acumula en fragmentos a los que difícilmente se conectaría para relatar una semblanza o boceto. No se presenta en estos a la ciudad como depósito de recuerdos o acontecimientos resaltados, epopeya de un quehacer cotidiano. En estos textos se transmite una condición que el poeta aborda en las voces que ausculta, igual que al lector portador de esta arqueología:

 

soledad

juego de palabras

llevo mis libros

bajo el brazo

me quedo mirando

tu muñeca

que se rompió en la fábrica

que te impide fumar

como yo amo

mañana

mañana seguro

no habrá ángeles

ni lenguajes derruidos

y muchos pájaros rojos

como ahora

 

Dispuestos en la página los semblantes de la piel de la ciudad quedan como rayos que imprime el sol y que al ser vistos en su conjunto parecen un giro escrito como la primera huella que entraña al tiempo en la costra de una época. Este poeta sabe que la palabra convoca, que pronunciarla en su escritura es promover acciones, franquear acontecimientos.

La historia diseñada para obstruir los sentidos, conducida por episodios que describen las obsesionantes costumbres del poder en sus fórmulas de lucha por la hegemonía de la tierra y sus contenidos, cerrando para el ser humano la posibilidad de allanar la metáfora que le revele su intrínseca condición de realidad. La cual quizás en nada se asemeje a esta lata de embutidos en la que nos realizan. ¿Debe el ser humano marginarse del engranaje usurero que le usa para alimentar su maquinaria en el tiempo como acontecer histórico, en el cual sólo tiene margen para el consumo?

Entonces, figurar con las palabras, aventarlas en tumulto suponiendo que unas con otras comunicarán secuencias familiares al esquema histórico diseñado, no es la función de la poesía. La poesía­ es desfamiliarización, arrebata al lector de los vehículos verbales con los que es usado y domesticado. Esto no entraña límites o pará­­metros para la escritura del poema, entraña en su libertad a la palabra donde se gesta toda escritura, desde donde se gesta y multipli­ca toda lectura. Esta libertad revela una cifra: las ideas y sus hi­­la­turas perecen en tanto las palabras, fénix, permanecen. Y se las verá en el vacío sin tiempo de la página, originando y consumiendo.

Buscando la imagen que dé claridad primordial al dibujo poético, en los poemas que integran este libro, encontramos que la metáfora queda gravitando entre la mancha que se agita en la memoria e intenta conectar sus fisuras y la palabra que al ser escrita se comporta como un hueco por el que se filtra y revela la luz de la realidad. La palabra como organismo revelador en los objetos y sus usos, en lo derruido, en los cuerpos, desde los cuales es entraña de la vida. Este poeta, cuyos perfiles de escritura intervienen al lector por regiones sin descifrar, dándole la opción de una lectura renovada del mundo, nos comunica que no todo es historia:

 

memoria

rumor

lívido

tendré

de

ésta

ungida

polvo de sol

caer del viento

pasos

ciudad

de palabras

cabelleras

robadas

por el tiempo

testimonio

 

También, en… otras palabras nos es dado el poema como escritura que en la página queda igual a un fósil que intenta interpretarse, rescatarse de la roca que lo contiene. Texto al que el lector debe hacer surgir de una de entre las interpretaciones que contiene. Aquí la página es el vacío, y la escritura la posibilidad del origen. La escritura, su impresión, queda como propuesta, como una rasgadura en el vacío del terreno pisado durante la noche cuando la ejecución de la danza, ahora mientras la aurora inicia a la luz que irradiará el día.

 

II.

el tiempo
tiene todos los rostros
y muchas
otras palabras
fugitivos países

 

En 1981, en Santa Fe de Bogotá, me fue presentado León Pizano. Por terceros me enteré de que había residido en Europa, en París, creo, y que estaba recién llegado de India. En Santa Fe de Bogotá ocupaba un cuarto en la casa, hoy restaurada, donde vivió y murió José Asunción Silva. Años más tarde, para efectos de una nota biobibliográfica, averigüé que había nacido en Ciudad Bolívar, Antioquia, en 1939. No sé más de él. Asumir una reputación es negar la posibilidad de encarnar la elíptica de la vida como un acontecer siempre revelador, la vida independiente de la autoridad que manipula, que impone dicha reputación. La distancia mantenida, el silencio de León Pizano después de la publicación de su único libro, deja filtrar una renuncia, la de un ser que persigue un territorio que le permita asumir la vida, la poesía como un acto que despierta el escándalo al no revestir la careta indicada por la re­putación.

[Parte integrante del libro Asedios – Nueve poetas colombianos, de Omar Castillo (Los Lares, Casa Editora, Medellín del Aburrá, 2005).]

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El acervo general de la Banda Hispánica fue creado en enero de 2001 para atender a una necesidad de concentrar en un mismo sitio informaciones acerca de la poesía de lengua española. El acervo contiene ensayos, reseñas, declaraciones, entrevistas, datos bibliográficos y poemas, reuniendo autores de distintas generaciones y tendencias, inclusive inéditos en términos de mercado editorial impreso. Aquellos poetas que deseen participar deben remitir a la coordinación general del Proyecto Editorial Banda Hispánica sus datos biobibliográficos, selección de 10 poemas y respuesta al cuestionario abajo:

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

Todo este material debe ser encaminado en un único archivo en formato word, para el siguiente email: bandahispanica@gmail.com. Agradecemos también el envío de textos críticos y libros de poesía, así como material periodístico sobre el mismo tema. El acervo general de la Banda Hispánica es una fuente de informaciones que refleja, sobre todo, la generosidad amplia de todos aquellos que de ella participan.

Acompañamiento general de traducción y revisión a cargo de Gladys Mendía y Floriano Martins.

Abraxas

Jornal de Poesia (Brasil) La Otra (México) Matérika (Costa Rica) Blanco Móvil (México) Revista TriploV de Artes, Religiões e Ciências (Portugal, Brasil)

 

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Ficha Técnica

Projeto Editorial Banda Hispânica
Janeiro de 2010 | Fortaleza, Ceará - Brasil
Coordenação geral & concepção gráfica: Floriano Martins.
Direção geral do Jornal de Poesia: Soares Feitosa.
Projetos associados: La Cabra Ediciones (México) | Ediciones Andrómeda (Costa Rica) | Revista Blanco Móvil (México) | Triplov (Portugal).
Cumplicidade expressa: Alfonso Peña, Eduardo Mosches, Gladys Mendía, José Ángel Leyva, Maria Estela Guedes, Maria Luisa Passarge, Soares Feitosa e Socorro Nunes.
Projeto original criado em janeiro de 2001.
Contato: Floriano Martins bandahispanica@gmail.com | floriano.agulha@gmail.com.
As quatro sessões que integram este Projeto Editorial - Banda Hispânica, Coleção de Areia, Agulha Hispânica e Memória Radiante - possuem regras próprias de conformidade com o que está expresso no portal de cada uma delas.
Agradecemos a todos pela presença diversa e ampla difusão.