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J O R N A L   D E   P O E S I A   |   F O R T A L E Z A l C E A R Á l B R A S I L
COORDENAÇÃO EDITORIAL   |   FLORIANO MARTINS
2001 - 2010
 

 

 

ACERVO GERAL | COLOMBIA

Carlos Carabeto | (1952)

Carlos Carabeto: germen y acepciones en la palabra para el poema

 

Omar Castillo

 

Suspendida y al acecho
tejes mi atención a la tuya
gentil arácnida.
                                                De cara
a la pantalla astral
milenios de evolución absortos
en este cruce infinito de coordenadas
cuando la sombra de mis manos
—sombra palmaria—
vengo a ofrendarte en calidad
de red para el enigma.

Carlos Carabeto

 

En 1999 Carlos Carabeto publicó su primer libro de poemas: Bîja, entonces para la nota de contracarátula escribí: “Vías conducen a la creación de la poesía, ya en el acto de leer, ya en el acto de escribir. Una de éstas es la que se fundamenta en la palabra entendida como umbral y origen, palabra ardua, estimulada sin las componendas que facilitan los buenos sentimientos o las ideologías de turno. No la palabra en la acepción de su desnudez, sí la palabra en la raíz y hondura de su ropaje. Lo anterior para darnos cuenta de que no es posible acceder a los poemas que componen el libro Bîja, de Carlos Carabeto, si no nos ponemos y actuamos en la situación de quien, tras la pronunciación de cada palabra leída, emprende un camino de revelación, que en definitiva es el oficio de la palabra cuando ha sido sopesada al margen de su callosidad útil. La palabra como fuente de asombro y de diálogo es la que nos propicia Carlos Carabeto”.

Teniendo en mis manos el segundo libro de Carlos Carabeto: Saloma, publicado en febrero de 2001, intento hacer extensión entre ambos libros y ampliar mi apreciación proponiendo como umbral su tercer libro: Alternancias, publicado en 2003.

Iniciemos. En mi opinión, cuando Mallarmé se refería a la preservación de las palabras de la tribu pensaba, no en las domesticadas y acuñadas como moneda para la mera compraventa, sino en aquellas que en la penumbra permanecen casi inéditas, nutriendo con sus raíces los significados y cuya comprensión, al pronunciarlas renovadas, nos hace posible aprehender el gozo de la revelación. Entiéndase revelación como la acción de comunicar relaciones y opuestos que den salida a las condiciones que requiere el ser humano para renovar su visión y razón de realidad.

Entonces no debe parecernos extraño cuando las palabras y su escritura en el poema presentan dificultades para su lectura, dificultades siempre franqueables de acuerdo con el  interés del lector. En los poemas de Saloma la palabra es escrita con la carga e intención para que en sí misma posea impulso metafórico, es decir, para que se comporte como raíz que impulsa haciendo posible su poder renovador, para lo cual convoca y exige del lector la suficiente comunión que le permita encontrar y leer el habla dispersa de su cotidianidad y la escritura que se manifiesta en el continuo de su realidad. Materia sin la cual el poema le será insuficiente e incomprensible.

El tema en Saloma es el fermento de lo amado y por tal motivo el poeta  hace  que  sus  cantos  se  inicien  en el  dintel  de una boca que se ofrece promesa de un beso que puede ser dado ya en el instante del arribo, ya en el de la despedida. Los tramos que estos cantos asumen están a la intemperie fascinante de lo amado y tensos en la atracción de las “noctilucas” que maravillan y desaparecen. Íntima odisea recreada por los ritmos y sonidos que cada palabra ofrece en sus acepciones y significados.

Así cada palabra para estos cantos está extraída de la penumbra de la memoria y, por lo mismo, cada una encierra el magma, la potencia que propicia renovadoras analogías que nos permiten una visión, un impacto desde donde aprehender la realidad nombrada del mundo, en este caso del mundo a través de lo amado. Este poeta en su búsqueda explora acepciones que deja a nuestra disposición, nos ofrece la carnosidad expresiva de significados en cada palabra, “Hasta impregnar los recintos / con fragancias medrosas, incógnitas”.

Si en Bîja el poeta buscaba en los gérmenes de la palabra  significados que le hicieran posible una noción para participar de los ritmos y danzas de la existencia, del sonido que aprehende el mundo con sus máximas vitales, en Saloma, al saborear la dicción de estos gérmenes, su gusto y esencia  lo involucran con el deseo y sus asideros y zozobras que lo suman  y arrojan:

Al deseo

devela, con rubor.

En esa su boca

 

de labios

prontos…

otro —uno más—

Bîja es el encuentro con el germen de la palabra que da origen a la voz, por lo mismo es el libro del regodeo iniciativo donde se celebra el encuentro de la voz que paladea y se hace escritura y la página o vacío donde ésta se imprime una y otra vez, tal como sucede en el poema “En sístole y diástole”:

 Entre la madeja

de la Tejedora Galáctica

mientras

derivables remolinos de polvo

captan las vibraciones

de una extraviada voz

libertos rayos de luz

pulsan el cauce de la aventura.

Saloma en tanto es el libro del arribo íntegro, “De / fuego / cristal puro / vuelto / al / fuego / hecho / estoica lágrima / agua / (sangre) / lustral”. Por paradoja es también el libro donde se configura la intemperie, la partida abierta, como lo establece el poema “Intemperie” que aquí reproducimos en su totalidad:

De la nube

su proverbial desparpajo

la inacabada forma;

 

Del rayo

su carga dada

la geometría intensa;

Del relámpago

su brevedad plena

el brillo del anuncio;

 

Del trueno

su alerta sonorosa

la voz que es destino;

 

De la tempestad

el sello del ciclo

renovante.

                         …

Bajo los aleros

el barro y su metáfora.

Y el encordado

de un retejido corazón inquilino…

 

¡Esta Casa por habitar!

 La concreción que Carabeto consigue en sus poemas es posible por la manera como él selecciona cada palabra para establecer las imágenes con las cuales elabora, contando con la gama de acepciones que cada una arropa, el dibujo que involucra ritmo e impacto significantes. Desde ahí su sequedad, es decir, la ausencia en su escritura de lugares y usos comunes. Ausencias que se vuelven aportes para sus poemas, permitiéndole al lector allanar sus propias búsquedas, iniciar su propia elaboración.  

En las imágenes elaboradas para los poemas de Saloma se escucha el murmullo o letanía de actos y acontecimientos que, de la fragua cotidiana, saltan en palabras para acechar desde  la página. Entonces la narración se establece en el diálogo o forcejeo de unas palabras y su estela de acepciones, y no desde planos descriptivos en la narración. El poeta ha conseguido apropiarse de un léxico, un montón de palabras que le permiten, desde su particular forma de asir la realidad, acceder a una manera de nombrar y comunicar.

Vale agregar que la metáfora se origina en la relación mítica que el ser humano establece y genera como aprehensión de su realidad en el mundo y, a través de asociaciones comparativas, poder hilar su permanencia y su conexión con dicho mundo. En su trayectoria los poetas han hecho que la metáfora sea el vehículo conector y recreador para sus interpretaciones. Empero, debemos recordar cómo, a partir de la escritura poética que se desarrolla en el siglo XIX y se consolida en los diversos movimientos de “vanguardia” en el XX, la fuerza de los contrarios y las posibilidades de la analogía establecen maneras diferentes a las recreativas que propiciaba la metáfora. Es así como desde el poema se generan imágenes de fuerzas contrarias y/o análogas, desarrollando una multiplicidad de formas y contenidos que le permiten allanar con su escritura la realidad y sus sucedáneos, nutriendo el poema de una sustancia hasta entonces inconcebible, cuyo hilo conductor es el ritmo. El ritmo asumido como la necesaria manera de orquestar al poema para cada una de sus lecturas. El ritmo como acción de revelar la danza significante que las palabras ejecutan al ser escritas. Ritmo que exige la participación vital de su lector, quedando abolidas la medida y la rima, herramientas que en su momento permitían la fácil memorización del poema. Y Carlos Carabeto no es ajeno a estos hallazgos que ejerce para sus poemas.

Entonces, la manera como Carabeto encuentra “sus” palabras, la arqueología que practica para extraerlas de sus acepciones y significados enrarecidos por la falta de uso o el arcaísmo, y con las que da forma a sus intrincados poemas, ¿es un atributo?, o, ¿una dificultad innecesaria para su lector? Allanar es la respuesta.

Alternancias, tercer libro de Carlos Carabeto publicado en 2003, con 17 poemas cuyo índice los distribuye en cuatro “Apartados” y “El último”, es una obra que en su presentación tipográfica y en la estructura de sus versos nos propicia un malestar nervioso que se hace más perturbador cuando nos encontramos con palabras que el poeta exhuma de ese alfabeto silencioso donde se acopian las acepciones dejadas en desuso. Versos incrustados en la página como restos de una existencia que se resiste al olvido, o maneras de un pasado que se resiste en las palabras buscando su justo señalamiento en este presente. La dificultad y la incomodidad son fundamento y propician los ritmos para esta poesía que intenta afincarse en las realidades del ser humano contemporáneo, realidades ásperas que no dan tregua y de las que ignorar sus bifurcaciones equivale a sumarse al oscurantismo que nos domestica. El poeta en estos poemas no se ofrece como un guía, es un interrogante cuando impacta y desde ahí acude a lo que le resta de  intercambio y búsqueda para un diálogo posible:

Embrión de nao:

en la hondura del abismo

donde balbucir te es dable,

viertes símbolos

—de suyo dadores en proceso—

a la huidiza permanencia,

acercándote con no poco

de lo percibido a mí (a ti)

sin serte del todo viable

el Encuentro.

Palabras escritas y arrojadas por un agujero que las dispersa o, impresas en el abismo de la página ¿consiguen increpar hasta confrontar y hacer necesario acometer en pos de la existencia? Desde el abismo de la página estos poemas se abren a temas que, puestos para el lector en una escritura intrincada, antes que enseñarle en el sentido convencional le permiten encontrar la didáctica  de su aprehender lo nombrado. Poemas elaborados a partir de contrarios, sean éstos el día y la noche, la luz y lo oscuro, el inicio y el fin, lo real y lo imaginario, urdiendo con ellos el entretejido de una posible renovación  que modifique las rutinas hasta ahora aceptadas. Cabe decir que después de generados y establecidos los límites inestables y cambiantes de lo diseñado y entendido como ciudad, cualquier transcurrir del que haga empleo el poema es dable, y su manera y temática se presentan desde la logística contextual de la ignorancia, el conocimiento y lo vago del destino humano que en ella se comporta.

En la elaboración de su escritura el poeta, antes que avanzar o retroceder, explora las diferentes maneras en la forma de la veta que lo obsesiona, hasta saciarse o perderse en ella. Sólo así le es posible realizar el informe en la escritura de su poema. Y el poema exige ser leído, ¿instante que inaugura su dificultad? Quien lee crea, ve. Ver es acceder a las formas y vacíos de la realidad. Sin imponer cómo sea aprehendida, allanada, nos dice el poeta:

Enajenando la Voz

oficiamos como eco-dicto y redacción

hasta

incluso convertirnos en nuestra propia presa

cuando

al sueño rapaz de la hidra

darle caza

intentamos.

En el poema “¿…?” que cierra Alternancias participamos en el diálogo que el poeta establece desde “la huidiza permanencia” hasta la médula donde subyace la veta de su asunto poético. Es así como en las instancias finales de este diálogo se confronta el nombrar cuando es asumido sólo como pregón, quedando planteada la necesidad de un nombrar no condicionado y por ende no reducido a lo efectista para el canto. Antes, en el poema “Acentos y Desacentos”, se pregunta: “¿Cuya es tu escucha voz?” y en “Desde el crisol”:

¿Sólo con este instituido

afuera de la palabra

expresar la sustancia de las cosas

y de nuestra Cosa?

 […]

en donde impera validar

la domesticación del ojo

 

y ejercer la de la palabra

¿creación o más creencia?

 

¿Lengua o lenguajes mil?

Y esto, mientras permanece en la fragua del habla para la escritura, atento a “el irradiar de las sustancias”, es la aspiración que nutre y para la que se dispone el poeta cuando nos dice: “Articúlate, articúlate consciente de ti. // ¡Y entonces con lo fundado / nombrar y, así, darte digna presencia!”. Lo que nos hace disponernos para la lectura del próximo libro que nos entregue el itinerario del poeta Carlos Carabeto.  

 

POST-SCRIPTUM

El espectro de la poesía escrita en occidente en los recientes 200 años produce la sensación de que el cuerpo del poema se hubiese extraviado y, en el momento de aproximarnos para su lectura, contempláramos un vacío sólo palpable desde las letras que permiten la permanencia de su escritura. Vacío de contradicción que hace posible lo no sumiso del poema y su capacidad expansiva y de nombrar, aun perforando, la realidad. He ahí el instante cuando la analogía entra para conectar la fragmentación que nutre el poema en su constante construcción y devastación.

Diseminado en la modernidad el organismo de la historia, la elaborada y la silenciada en las vetas de la memoria, el poeta, en su intemperie irrepetible, descoyunta con su escritura el habla para el poema, acción que le permite modificar el orden hasta entonces predecible para el ejercicio de la poesía, lo que resulta coherente si se tiene en cuenta la forma y la manera como ha sido descodificado el cuerpo humano y, también, su participación como masa y como individuo en el proceso de existir en el mundo. Los fragmentos esparcidos que generan la identidad pasada y actual humana son la materia con la que el poeta elabora sus condiciones poéticas.

De no tener en cuenta las alteraciones en el orden del mundo, los acontecimientos y descubrimientos que se han perpetrado, nos será imposible aproximarnos al vacío en donde estas realidades y sus posibles contrapartes se comportan, se comunican e inco­mu­nican. Por lo que también nos estará negada la página, vacío donde el poema, en su fragmentaria escritura, se hace y deshace.

[Parte integrante del libro Asedios – Nueve poetas colombianos, de Omar Castillo (Los Lares, Casa Editora, Medellín del Aburrá, 2005).]

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El acervo general de la Banda Hispánica fue creado en enero de 2001 para atender a una necesidad de concentrar en un mismo sitio informaciones acerca de la poesía de lengua española. El acervo contiene ensayos, reseñas, declaraciones, entrevistas, datos bibliográficos y poemas, reuniendo autores de distintas generaciones y tendencias, inclusive inéditos en términos de mercado editorial impreso. Aquellos poetas que deseen participar deben remitir a la coordinación general del Proyecto Editorial Banda Hispánica sus datos biobibliográficos, selección de 10 poemas y respuesta al cuestionario abajo:

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

Todo este material debe ser encaminado en un único archivo en formato word, para el siguiente email: bandahispanica@gmail.com. Agradecemos también el envío de textos críticos y libros de poesía, así como material periodístico sobre el mismo tema. El acervo general de la Banda Hispánica es una fuente de informaciones que refleja, sobre todo, la generosidad amplia de todos aquellos que de ella participan.

Acompañamiento general de traducción y revisión a cargo de Gladys Mendía y Floriano Martins.

Abraxas

Jornal de Poesia (Brasil) La Otra (México) Matérika (Costa Rica) Blanco Móvil (México) Revista TriploV de Artes, Religiões e Ciências (Portugal, Brasil)

 

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Ficha Técnica

Projeto Editorial Banda Hispânica
Janeiro de 2010 | Fortaleza, Ceará - Brasil
Coordenação geral & concepção gráfica: Floriano Martins.
Direção geral do Jornal de Poesia: Soares Feitosa.
Projetos associados: La Cabra Ediciones (México) | Ediciones Andrómeda (Costa Rica) | Revista Blanco Móvil (México) | Triplov (Portugal).
Cumplicidade expressa: Alfonso Peña, Eduardo Mosches, Gladys Mendía, José Ángel Leyva, Maria Estela Guedes, Maria Luisa Passarge, Soares Feitosa e Socorro Nunes.
Projeto original criado em janeiro de 2001.
Contato: Floriano Martins bandahispanica@gmail.com | floriano.agulha@gmail.com.
As quatro sessões que integram este Projeto Editorial - Banda Hispânica, Coleção de Areia, Agulha Hispânica e Memória Radiante - possuem regras próprias de conformidade com o que está expresso no portal de cada uma delas.
Agradecemos a todos pela presença diversa e ampla difusão.