P R O J E T O   E D I T O R I A L   B A N D A   H I S P Â N I C A

 

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J O R N A L   D E   P O E S I A   |   F O R T A L E Z A l C E A R Á l B R A S I L
COORDENAÇÃO EDITORIAL   |   FLORIANO MARTINS
2001 - 2010
 

 

 

ACERVO GERAL | COSTA RICA

Alfredo Trejos | (1977)

HOJA DE VIDA

Alfredo Trejos (San José, Costa Rica, 1977). Residente de Cartago. Estudios inconclusos en Antropología y Filosofía. Miembro de 1995 a 1998 del Café Literario Francisco Zúñiga Díaz del Instituto Nacional de Seguros y de 1997 a 2002 del Grupo Enésima Silla de Cartago. Autor de los libros Carta sin cuerpo (Ediciones Perro Azul, Costa Rica, 2001) y Arrullo para la noche tóxica (Ediciones Perro Azul, Costa Rica, 2005 y Gaceta Literaria, Colección Limón Partido, Ciudad de México, 2006), así como de Vehículos Pesados (Editorial de la Universidad de Costa Rica-IX Festival Internacional de Poesía en Costa Rica, 2010) y Modelo T, Antología Personal 1999-2010 (Catafixia Ediciones, Ciudad de Guatemala, 2010). Ganador de mención de honor en el Premio per la Pace, convocatoria de 1996, auspiciado por el Centro Studi, Cultura e Societá de Turín, Italia. Invitado a los Festivales Internacionales de San Miguel de El Salvador, año 2000, Managua, 2002 y Granada, Nicaragua, 2005. Próximamente Ediciones Arboleda publicará su poemario Cine en los sótanos.

EN NOMBRE DE LA POESÍA

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

AT Siempre me he sentido cerca de la obra de poetas tan disímiles como Vicente Aleixandre -en un principio- y Borges -para siempre-.Sabines, Martínez Rivas, Oliverio Girondo son para mí autores personalísimos a los cuales aún voy seguido con suma gratitud…

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

AT Creo que sobre todo, en cuanto a las contribuciones de la poesía costarricense hacia otras identidades, la más importante es que acá se ha levantado algo así como un vórtice en el cual las más diversas influencias poéticas se han mezclado logrando un absoluto dominio de una nueva propuesta, original, funcional e imaginativamente sólida…

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

AT Creo, por el contrario, que estamos maravillosamente relacionados los países lationoamericanos en cuanto a una interdependencia creativa…Los demás, son tan sólo problemas ideológicos que no vienen al caso.

POEMAS

Heráclito para pusilánimes

 

Uno no es el mismo

que lee el periódico

por la mañana

y el que lo vuelve a leer

muy tarde ese día,

ambas veces con el temor inteligente

de encontrar un nuevo empleo,

—esta vez uno mejor—

en el que te tomen

por alguien serio, confiable

y equilibrado.

 

Uno no es el mismo

porque por la mañana,

desmemoriado y lleno de resaca,

con el orgullo inexplicable

de haber sobrevivido;

los ojos como banderas al revés,

síntomas de exposición letal

a una mezcla de lluvia

con vapores de estrógeno,

siente que cada palabra que lee

cae como un arete de piedra

al desayuno.

 

Que no hay buenas

ni malas noticias.

 

Así uno lee

que un gobierno enemigo

hará más pruebas de tristeza

en ese bar-atolón que te gusta tanto.

 

Q que la enfermedad del sueño

va como peste egipcia por los cuarteles

y las comisarías

y el ánimo sigue igual

y el día sigue de un lado al otro

trasegando cada cosa

que dejamos de ser.

 

Tal vez por la noche mejoraste

y ya sentís los pies y la ropa

y la idea de comer

ya no te vence con un brazo atado

y ya podés encender la radio

frente a frente

sin lanzarle nada.

 

Pero tal vez no

y las hormigas te trepan

sólo porque estás ahí,

dormido junto a un periódico

con fecha muy distante.

 

 

Taberna Lafayette

 

A Tomás Federico

 

…Dale al muerto un guijarro solo

y él te devolverá el interior de una montaña…

Eduardo Molina Ventura

 

La verdad

nadie luce cómo

en su féretro,

y vos parecías disgustado,

como si a la fuerza

te hubieran hecho levantar de tu cama

obligándote a dejar

la comida caliente y las películas,

las oraciones secretas

y la botella de ron

que nadie sabe cómo conseguías.

 

Qué se le dice a tu cadáver

hoy que ya lo cubre

la quinta noche de tierra sorda.

 

Qué te dijimos aquella vez

que decidiste

pedir una patrulla desde un teléfono

en una calle sin nombre

para que nos arrestaran

por el bien de nuestras almas.

 

Te recuerdo

casi siempre perseguido,

dispuesto a dar pelea

y a ganarla con los puños

si era cosa de rutina,

o con un martillo

si eran muchos o gigantes.

 

La vez que te rompieron

a patadas

y te pusiste café en polvo

en las heridas.

 

La foto en que tenías once años

y te asomabas a un pastel

sobre mi hombro.

 

 

Tu padre y mi padre

tan iguales.

 

Tu padre que peleaba hasta

en muletas.

El mío que no cabía

en las ambulancias.

 

Si esto sucedía,

es decir, la muerte a solas,

la más triste,

la que por fin te dio en el pecho

con un naipe afilado,

ni acordamos nada…

 

Sólo sé que de niños

usábamos botines

y que poco a poco los demás

nos perdieron la paciencia.

 

Ahora, mucho del tiempo

que me queda en este mundo,

es a la vez el cristal

bajo el que vi

el descolorido pan

de tus añicos.

 

Sólo pido que tu cielo sea una taberna

y que se llame Taberna Lafayette

y que ahora te sirvan lo mejor

con respeto, gratis,

para siempre.

 

 

Los elevadores

 

Habiendo pasado la primera guardia

y la segunda guardia, llegaron a la puerta

de hierro que daba a la ciudad, la cual se abrió

por sí misma; y salidos, pasaron una calle,

y luego el ángel se apartó de él…

Hechos 12.10

 

Pasan los elevadores

ajustados a un abismo.

 

Arácnidos de grandes casas

en las que pocos viven.

 

Frente a sus puertas

de mandíbulas torcidas

esperamos ver su piel

bajo la alfombra.

 

Y el elevador

se tarda años en un piso

cargando niebla, voces,

fantasmas de lavandería.

 

Pero Dios hace poco o nada

así sea su propia mano

el elevador fuera de curso.

 

Las veces que subí

al viejo Schindler

de la Facultad,

tan perfecto para

una escena de crimen

con ese olor a club nocturno.

 

Nunca dejaré de pensar

que por las noches

era a la vez hotel de paso,

altar masónico,

cohete a Transilvania.

 

Hay quienes se ocultan

en un elevador

sin que a nadie le importe.

 

En él reciben telegramas,

infartos, navidades.

 

De él sólo se van

hacia la tumba

o hacia la colección de momias

del museo.

 

Los elevadores ignoran

los jardines

y los pueblos chicos.

 

Se detienen en el lugar exacto

sin ser ninguno de ellos

un lugar, exactamente.

 

Algunos tienen nombre

y salen en películas.

 

Otros no resisten

y caen a tus pies

donde se aplastan.

 

 

Danzón de los trenes

 

Ya que no pude

volar trenes para Villa

(cómo me hubiera gustado

volar algunos

con el ejército del norte,

junto a un tipo con el nombre de

Dolworth o de Ángel;

descarrilar algunos en

Durango, arrastrándome hasta

las líneas con las alforjas llenas

de pájaros muertos y dinamita)…

 

hoy volaré trenes para mí,

como decir “hoy volaré la calle

frente a la memoria”

 

o “hoy me haré volar las manos

en tu pelo”

 

o “hoy haré volar mi casa

con tu ausencia adentro”.

 

Ya que no pude

volar trenes para que Los Dorados*

remataran hombres y bestias

y saltaran los vagones en llamas

para caer en otra parte, tal vez

en el ojo de una mujer que llora,

que maldice,

hoy volaré las cosas diminutas:

la flor acariciada,

el grano de mostaza,

el filamento de carne que se quema

en el corazón.

 

Cómo me hubiera gustado

volar algunos trenes para Villa,

durante todo el año de 1915.

 

Convertir en una máquina de niebla

cada locomotora que volara,

pisar al rey negro de la muerte

contra el piso de un bar de la frontera.

 

Pero fue muy tarde para mí.

Muy tarde y muy lejos.

 

Hoy terminaré de escribir esto

que cien veces leeré en voz alta, ante la gente,

volando cada vez las sombras

de la última fila.

 

Buscándote.

 

Encontrándote.

 

Quedándome de a poco

sin vos y sin tiempo.

 

 

Resumen pobre de Villa Borghese

 

No puedo hacerte esto.

 

No puedo desembarcar en Roma

arrastrando todas las tumbas

de Spoon River.

 

Hace sesenta o setenta años

lo habría hecho

y de seguro un tirador de la Wermacht

me hubiera dado igual que

a Peter Falk, en una trinchera

del tamaño de una piscina inflable.

 

Pero si no, es decir,

si hubiera llegado a Roma

con Patton, desde las colinas,

bajo una capa verde

con olor a pólvora y Cinzano,

te esperaría aún, sesenta o setenta años

después, en Plaza Navona,

con cara de tonto,

con los bolsillos llenos de miedo,

zancadilleando curas,

jurándosela a taxis y turistas.

 

Pero no puedo hacerte esto.

 

Vivo en un resumen pobre

de Villa Borghese.

 

Aquí, no hay ni una pizca de suciedad.

 

Ni de vos.

 

 

Álbum de pasajeras

             

Pido perdón al viejo amor

por querer al de hoy como al primero

Wislawa Szymborska

 

Angélica firmaba

cualquier cosa

sin detenerse demasiado

en los detalles.

 

Igual firmaba

una receta de pan sin levadura

que una declaración de guerra

al señor de las tinieblas.

 

Firmó misales,

pólizas,

cheques por cientos de mañanas,

calendarios Firestone.

 

La más linda, descuidada

e imprudente.

 

Angélica lo firmaba todo.

 

Total, ¿qué podía perder?

 

Elisa bebía

lo que fuera

con la profunda sed

de una osa perseguida.

 

Lo mismo le daba

el petróleo que el agua bendita,

la sangre, la cerveza, el éter…

 

Bebió fuentes enteras de peróxido,

secó las costas del Bar Vizcaya,

del Bar Golfo de Leyte.

 

La más linda, sedienta

y húmeda.

 

Elisa lo bebía todo.

 

Total, líquido es lo que sobra.

 

 

Raquel cantaba

por cualquier motivo

y le importaba poco

el lugar y la hora.

 

Cantó cuando murió John Denver,

cuando tiraron los cipreses

del cementerio,

cuando a media noche

se despertó con la idea

de enlatar champaña.

 

Se coló a cantar en funerales,

vendimias, partidos de squash

y terremotos.

 

La más linda, ruidosa

y desafinada.

 

Raquel lo cantaba todo

y qué bueno. Total,

nunca se excedió con la tristeza.

 

Ella, como las otras,

un día dijo:

ya no serás más el caballero

con la mano en mi pecho.

 

Angélica, Elisa, Raquel,

Carmen, Esther y varias veces Silvia,

no sé si existen

o si existieron.

 

No sé, amor,

vos que elegís con más cuidado

lo que firmás, lo que bebés, lo que cantás

y dónde lo cantás,

qué vas a decirme ahora.

 

No lo sé.

 

Y no te detengo.

 

 

El viejo y el mar

 

A mi padre.

A Ernesto. Si tan solo se hubieran conocido…

 

“Pero es el mar”

insistió mi padre

cuando supo

que Spencer Tracy

estuvo por semanas

a la deriva en un tanque

diciendo “pez, eres mi hermano”,

simulando tener al gran pez

en el anzuelo.

 

Acaso me era muy difícil

decirle: sí, es el mar; tal vez

las aguas de Halifax

o de Cayo Hueso, Bimini

o la gran Humboltd…

 

Fue como contarle

otro final, uno que no presentía.

 

Soportó toda la película,

se levantó por otro ron con coca-cola

-la bebida oficial, el octavo de la noche-

 

- ¿Cómo se llamaba la cantina?

 

- Sloppy Joe’s  -le dije.

 

- Y el boxeador, ¿cómo se llamaba?

 

- Tom Heeney, papá, Tom Heeney.

 

Y mi padre volvió

con un pequeño esqueleto de sonrisa

atado a su cara.

 

 

¿Quién le teme a Virginia Woolf?

 

A Elizabeth Taylor y Richard Burton

 

Nosotros ya no le negamos nada

al poco odio que nos queda

por eso cuando dice

“no más invitados a esta casa”

echamos llave

y quien está, está.

 

Queda mucho del dolor

bastante whisky

y pan

y besos.

 

Todo aquello que aprendimos

a tragar a contraescama.

 

Hay que aceptar

que lucimos cansados:

tantas noches bailando sobre nudos

escuchando y dando confesiones

en los columpios

llevando en fauces la almohada

del otro…

 

Tantas ganas simples

de torcerse la sombra en el garaje

y de morir por pérdida

de lugares comunes.

 

Pero así nos va mejor

aunque aún entramos y salimos

por la cocina

y nunca es fácil saber

si es adentro o afuera de la casa

donde debemos sacudirnos los zapatos.

PARA VOLVER AL ACERVO GENERAL

El acervo general de la Banda Hispánica fue creado en enero de 2001 para atender a una necesidad de concentrar en un mismo sitio informaciones acerca de la poesía de lengua española. El acervo contiene ensayos, reseñas, declaraciones, entrevistas, datos bibliográficos y poemas, reuniendo autores de distintas generaciones y tendencias, inclusive inéditos en términos de mercado editorial impreso. Aquellos poetas que deseen participar deben remitir a la coordinación general del Proyecto Editorial Banda Hispánica sus datos biobibliográficos, selección de 10 poemas y respuesta al cuestionario abajo:

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

Todo este material debe ser encaminado en un único archivo en formato word, para el siguiente email: bandahispanica@gmail.com. Agradecemos también el envío de textos críticos y libros de poesía, así como material periodístico sobre el mismo tema. El acervo general de la Banda Hispánica es una fuente de informaciones que refleja, sobre todo, la generosidad amplia de todos aquellos que de ella participan.

Acompañamiento general de traducción y revisión a cargo de Gladys Mendía y Floriano Martins.

Abraxas

Jornal de Poesia (Brasil) La Otra (México) Matérika (Costa Rica) Blanco Móvil (México)

 

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Ficha Técnica

Projeto Editorial Banda Hispânica
Janeiro de 2010 | Fortaleza, Ceará - Brasil
Coordenação geral & concepção gráfica: Floriano Martins.
Direção geral do Jornal de Poesia: Soares Feitosa.
Projetos associados: La Cabra Ediciones (México) | Ediciones Andrómeda (Costa Rica) | Revista Blanco Móvil (México) | Triplov (Portugal).
Cumplicidade expressa: Alfonso Peña, Eduardo Mosches, Gladys Mendía, José Ángel Leyva, Maria Estela Guedes, Maria Luisa Passarge, Soares Feitosa e Socorro Nunes.
Projeto original criado em janeiro de 2001.
Contato: Floriano Martins bandahispanica@gmail.com | floriano.agulha@gmail.com.
As quatro sessões que integram este Projeto Editorial - Banda Hispânica, Coleção de Areia, Agulha Hispânica e Memória Radiante - possuem regras próprias de conformidade com o que está expresso no portal de cada uma delas.
Agradecemos a todos pela presença diversa e ampla difusão.